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El sistema sanitario y el plan estratégico de vacunación fueron un ejemplo para el resto del mundo. Cómo está la situación actual en el país, al que emigran cada vez más latinoamericanos.

 

Texto Maia Pelman.

 

Desde el inicio de la pandemia de Covid-19, Israel se vislumbró como una luz al final del túnel. Tal vez esto se deba a los grandes desafíos que debió enfrentar en sus 73 años de historia, destacándose frente al mundo por la innovación y el desarrollo científico y tecnológico. El país abarca un territorio pequeño, con una superficie no mayor a la de la provincia de Tucumán, y cuenta con poco más de 9 millones de ciudadanos. Según los datos de la Oficina Central de Estadísticas, el 74 por ciento de sus habitantes son judíos, el 21 por ciento se reconoce como árabe y el 5 por ciento restante es practicante de otras religiones y ateos.

Uno de los valores esenciales del pueblo judío es el concepto de Tikún olam, que significa “reparar el mundo”, transformarlo para que se convierta en un lugar mejor para vivir. En Israel, miles de personas participan de actividades voluntarias, donando su tiempo por alguna causa que las convoca. En épocas de crisis económicas, ocasionadas en gran parte por la pandemia, la solidaridad adquiere un papel clave.

 

Red de empleo

Enrique Kike Rosenburt es una de esas personas que siempre tiene una mano para dar. Es argentino, vive en Israel desde el 2002 y trabaja como secretario mundial en Hejalutz Lamerjav, un movimiento juvenil sionista apartidario. “Hoy, después de casi 20 años, día a día elijo estar acá. Me siento en mi casa. Trabajo mucho con judíos, árabes y nuevos inmigrantes y, al fin y al cabo, las necesidades sociales son las mismas. Israel es un país que todo el tiempo refleja lo colectivo”, manifiesta orgulloso Rosenburt.

Kike está en contacto con numerosos inmigrantes latinoamericanos e impulsó una iniciativa para ayudarlos a incorporarse en el mercado laboral. “Cuando empezó la pandemia, muchas personas no sabían cuáles eran sus derechos y empecé a ayudar a través de redes sociales. Publico avisos de trabajo en grupos de WhatsApp y de Telegram. También empecé con toda la parte de consultoría para empoderar a las personas y darles herramientas para convivir y sobrevivir en el mercado laboral israelí, que es tan competitivo”, explica Rosenburt. Actualmente, la red cuenta con 3.000 personas que buscan empleo y cada vez más empresas están interesadas en su proyecto.

 

Emigrar hacia Israel

Desde su creación, en 1948, el Estado incentiva la aliá, término utilizado para denominar a la inmigración judía que llega a Israel y recibe a los olim jadashim (inmigrantes nuevos) con los brazos abiertos. Estos cuentan con muchísimos beneficios, como el pasaje aéreo, una asistencia financiera mensual durante los primeros meses, clases intensivas de hebreo, asesoramiento profesional y la ayuda en el alquiler o compra de una vivienda. Según la Agencia Judía para Israel, durante 2020 un total de 567 argentinos se mudaron al país de Medio Oriente, frente a 460, en 2019. La cifra refleja un aumento del 26 por ciento con el inicio de la pandemia y estiman que para fines de 2021 habrán emigrado más de 700 argentinos.

Sharon Isaack escribe su propia historia. Es abogada, tiene 34 años y en marzo de este año decidió trasladarse desde Rosario a Modi’ín, una ciudad ubicada a pocos kilómetros de Tel Aviv. No fue tan sencillo viajar en plena pandemia, pero no estaba sola, la acompañaban su marido Martín, sus tres hijos y una familia de amigos. Todos aterrizaron en Israel, gracias a Ley de Retorno (1950), que otorga la nacionalidad a cualquier persona que tenga ascendencia judía por parte de padres, madres o abuelos.

La educación e identidad judía fueron el factor clave para hacer aliá. “Nosotros, no nos queríamos ir de Argentina a cualquier lugar; Israel fue una elección de donde vivir. Los chicos son los que más fácil se adaptan, por más que el idioma es completamente distinto. Todos tienen menos de 6 años y van a la escuela sin barbijos. Es una vida completamente normal, sin tantas restricciones”, cuenta Sharon.

A través de su cuenta de Instagram (@mamacontratiempo) relata sus nuevas vivencias y orienta a quienes quieren seguir sus mismos pasos. “Mucha gente empezó a preguntar y me puse a escribir cómo es la vida acá. Es para ayudar a la gente, no tiene ningún objetivo profesional”, dice Sharon, quien considera que es cuestión de tiempo para que, en Latinoamérica, la situación se asemeje a la de Israel.

 

Vacunas para todos

Israel llevó a cabo una de las campañas de vacunación más exitosas del mundo. Más del 80 por ciento de los mayores de 40 años ya está vacunado y es el primer país en ofrecer una tercera dosis a adultos mayores y personas en situación de riesgo.

Alejandro Roisentul nació en el barrio porteño de Almagro y egresó de la Facultad de Odontología en la UBA. Hace más de 30 años vive en Israel y fue postulado para el Premio Nobel de la Paz, por su labor humanitaria con el tratamiento de los heridos de la guerra civil de Siria, en 2018. “Israel fue el primer país que apostó a la vacuna. Es un país súper ordenado y adoctrinado para situaciones de emergencia, en dos o tres meses se vacunó a casi toda la población”, detalla Roisentul, que dirige la Unidad de Cirugía Oral y Maxilofacial del Hospital Ziv, en Safed, en el noreste.

 

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