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La Ley de cannabis medicinal registró avances, pero aún no alcanza para mejorar el acceso de las familias que requieren el aceite para tratar diversas enfermedades. Las ONG explican cuáles son los obstáculos que persisten.

Texto Natalia Concina.

 

Como consecuencia de la movilización de la sociedad civil y de organizaciones como Mamá Cultiva o Cannabis Medicinal Argentina, que mostraron cómo la planta había mejorado la salud de adultos y niños, el 29 de marzo de 2017el Senado Nacional aprobó por unanimidad la Ley 27.350 de Investigación Médica y Científica del Uso Medicinal de la Planta de Cannabis y sus Derivados, que ya había recibido el visto bueno de la Cámara de Diputados en noviembre de 2016.

“Mamá Cultiva es una ONG que se creó en 2016 por la necesidad de darle un marco legal a una actividad que madres, cultivadoras y cultivadores veníamos haciendo hacía algunos años, que tenía que ver con sembrar cannabis para la salud”, cuenta a Tercer Sector Valeria Salech, mamá de Emiliano, un niño con epilepsia refractaria, es decir, resistente a todo tratamiento.

Salech, quien preside Mamá Cultiva, continúa: “Durante todo ese año, nos dedicamos a pedir una ley para el uso y regulación del cannabis medicinal, pero no lo conseguimos, lo que obtuvimos fue una ley que reconoce las propiedades medicinales de la planta y se propone investigar a través del Conicet (Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas), cultivar a través del Inta (Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria) y producir a través de laboratorios nacionales, lo que además no se está cumpliendo, por lo que la Ley que conseguimos es letra muerta”.

En efecto, seis meses después de su aprobación en el Congreso apareció publicado en el Boletín Oficial el decreto 738/2017, con una reglamentación parcial de la Ley que las organizaciones advirtieron que tenía un espíritu más “punitivo” que sanitario, además de que dejaba afuera explícitamente uno de los ejes del reclamo, que era la posibilidad de autocultivo.

Además, la reglamentación hizo entrar en escena al Ministerio de Seguridad de la Nación como el organismo que brindaría la autorización para el cultivo.

Unos días después de aquel decreto, el Ministerio de Salud de la Nación dictó la resolución 1.537-E/2017, que restringe el acceso al “Programa Nacional para el Estudio y la Investigación del Uso Medicinal de la Planta de Cannabis, sus derivados y tratamientos no convencionales creado por la Ley” sólo a quienes “padezcan epilepsia refractaria”, aunque aclara que “podrá incorporar otras patologías, basado en la mejor evidencia científica”.

 

Sin autocultivo no hay aceite

Dejando de lado el autocultivo, que actualmente se está tratando de incorporar a través de un proyecto de ley presentado por el diputado nacional Santiago Igon, la Ley tampoco mejoró el acceso para las familias que querían comprar el aceite de cannabis.

Si bien en el marco del Programa Nacional se creó un registro, la inscripción únicamente permite participar de los protocolos de investigación que se lleven adelante, como el que se está de-sarrollando desde octubre pasado en el Hospital de Pediatría Juan Garrahan, que por ahora constituye el único caso en el que el Estado provee directamente el aceite.

Para importar el preparado hay que obtener una autorización de la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (Anmat), como sucedía antes de la existencia de la Ley. La cobertura depende de la suerte que cada familia tenga con su obra social o prepaga, mientras que el sistema público de salud no lo brinda.

“Yo conseguí a través de un amparo judicial que me lo cubran por reintegro, muy pocos lograron que se los entregue directamente la obra social y hay quienes no consiguieron ninguna cobertura”, cuenta Verónica Fuertes, mamá de Violeta, una niña con Síndrome de West, una patología que provoca convulsiones.

Y advierte: “Un frasco, hoy, está alrededor de 400 dólares y lo que está sucediendo es que muchas obras sociales y prepagas están demorando hasta tres meses en reintegrar el importe, lo que quiebra la economía de las familias”.

Los otros puntos contemplados por la Ley, como el cultivo de cannabis a través del Inta y la elaboración de aceite por parte de laboratorios nacionales, tampoco presentan avances concretos.

En cuanto al cultivo, fuentes del Inta informaron que hubo una propuesta para cultivar en unos campos del organismo en la localidad bonaerense de Castelar, pero el Ministerio de Seguridad la rechazó con el argumento de que no eran seguros. En cambio, sí fue autorizada la provincia de Jujuy, que podrá cultivar en una la finca llamada El Pongo “con fines científicos y terapéuticos”, emprendimiento que estará en manos de Gastón Morales, hijo del gobernador y presidente de Cannabis Avatara Sociedad del Estado.

En relación con la elaboración de aceite hubo algún intento, como el de LIF, el laboratorio público de la provincia de Santa Fe, pero fracasó porque la Anmat nunca autorizó el ingreso al país de la materia prima.

Mientras tanto, aquellas personas que habían logrado autorización judicial para cultivar están encontrando fallos adversos de segunda instancia. A mediados de mayo pasado, la Cámara Federal de Apelaciones de General Roca (Río Negro) dejó sin efecto la autorización otorgada en julio del año pasado a Julia Macarena Navarro, quien cultiva para su hijo Joaquín, que padece Síndrome de Tourette, un trastorno caracterizado por múltiples tics físicos y vocales. En tanto, en abril, la Justicia salteña había dejado sin efecto una medida cautelar similar y otros dos recursos con el mismo objeto esperan la decisión de segunda instancia en las ciudades de Rosario y Puerto Madryn.

A pesar de todo, Salech es optimista: “Nosotras estamos convencidas de que en algún momento la situación estará mejor. En muchos países se está desarrollando la industria del cannabis y nosotros tenemos excelentes laboratorios nacionales y mucha tierra, por lo que podríamos ser competitivos en el desarrollo de aceite nacional en lugar de estar importándolo”.

“Más allá de que aún no haya salido la ley que necesitamos –añade–, sentimos que ganamos cuando vemos que una persona cuenta que toma cannabis medicinal y la otra en lugar de espantarse le pregunta cómo te sentís, cómo lo conseguís. Rompimos el tabú, la sociedad cambió; el resto llegará”.

 

Cómo conectarse

Cannabis Medicinal Argentina: www.cannabismedicinal.com.ar

Mamá Cultiva: www.mamacultiva.org

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