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Con reivindicaciones históricas y la perspectiva feminista de la actual crisis económica y social, el 34° Encuentro Nacional de Mujeres copó la ciudad de La Plata durante tres días.

 

Texto María Sol Abichain.

 

Cientos de miles de mujeres, lesbianas, travestis, trans, bisexuales y personas no binarias se movilizaron, unieron e inundaron durante tres días consecutivos las calles de la ciudad de La Plata con arte, festejos, sororidad y reflexiones que se aunaron bajo las consignas de equidad e igualdad.

El clima festivo, emotivo, de abrazos y encuentros se empieza a percibir una vez arriba del micro, tren o medio que transporte hacia la mayor congregación de mujeres, lesbianas, travestis, trans, bisexuales y personas no binarias en el mundo. Y esos cantos, bailes y bombos, lejos de acallar, siguen y laten en las escuelas, clubes o sindicatos que albergan a miles de participantes de todas las edades y orígenes. El primer encuentro se realizó en 1986 y desde entonces se sostuvo todos los años en diferentes ciudades de Argentina y manteniendo una organización horizontal, democrática, autónoma y única en el planeta.

El 34º Encuentro Nacional de Mujeres (ENM) no pasó inadvertido, se estima que fue el más concurrido de la historia y se realizó en el marco de una crisis económica y social que, como indican las estadísticas, suele golpear con mayor fuerza a este colectivo. Por esta razón y gracias a la visibilización que los movimientos feministas lograron ganar en los últimos años a partir de Ni Una Menos y de la convocatoria de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito, más de 60.000 participantes llenaron los 87 talleres y las 10 charlas que se realizaron durante las jornadas. Y unas 400.000 personas se movilizaron en la tradicional marcha de cierre, donde se gritó bien fuerte en contra de las violencias de género, los femicidios, travesticidios y transfemicidios y por la legalización del aborto.

 

El debate en las calles

Ya en la capital bonaerense, salir a la calle y apropiarse del asfalto resulta necesario para empezar a transitar las 72 horas de actividades que invitan a participar, debatir y repensarse. Las universidades y espacios públicos anidan los talleres que, este año, abordaron temáticas que fueron desde Mujeres campesinas y rurales; Mujer y violencia obstétrica, hasta Mujer, ciencia y tecnología o Mujer y derechos humanos. Luego, cuando concluyen, la onda expansiva continúa en marchas, pañuelazos, actividades culturales, festivales y ferias que garantizan movimientos y encuentros a toda hora. Por ejemplo, en las calles platenses se podían ver incipientes torneos de fútbol con picaditos en las plazas o la Peatonal Feminista y la Feria Pluridisidente, que copó la Avenida 7 con puestos de artesanías, intervenciones artísticas, una radio abierta y un verdurazo organizado por 200 mujeres pertenecientes a la organización Unión de Trabajadores de la Tierra.

La tradicional marcha, donde se visibilizan luchas y reivindicaciones, y el acto de cierre, ocasión en la que se elige la próxima sede, suelen sintetizar la fuerza y la enorme convocatoria de los encuentros. Este año, esos dos momentos fueron clave para exponer una discusión que en el último ENM ya se había asomado. Cambiar el nombre e incorporar a los más de 36 pueblos y comunidades originarias de toda América, las identidades negras y afros, las migrantes y las lesbianas, travestis, trans, bisexuales y personas no binarias. Fue así que, con manos, ovaciones y una votación horizontal, se optó por la ciudad de San Luis como sede para 2020 y también se resolvió un cambio de nombre, por lo cual, la edición 35 pasará a denominarse Encuentro Plurinacional de Mujeres, Lesbianas, Travestis, Trans, Bisexuales y Personas no binarias.

 

Cómo conectarse: ENM: www.encuentrodemujeres.com.ar

1 Comentario

  1. Digamos que se pretende que la mujer le deje al genocida perverso patriarcado el “cargo” de la civilización, pero con ello lo femenino corta su propio acceso a la verdad. Así la mujer se ve arrastrada a remitir al genocida perverso patriarcado la causa de su deseo de no ser un mero objeto, lo cual es propiamente el “objeto” del sacrificio que le impone el genocida perverso varón. El juego seductor del ecuménico genocida perverso patriarcado entra por ahí, instalando la verdad sobre la mujer en un estatuto de culpabilidad. Resulta de ello una desconfianza para con el saber, tanto más sensible en el ecuménico genocida perverso patriarcado cuanto más determinante se muestran en materia razón sobre el mero objeto – mujer.
    El sentido y la verdad del feminismo (la mujer) es la derrota del varón; perverso irresoluble y ambiguo sexual.
    Osvaldo V. Buscaya (Bya)
    (Psicoanalítico)
    Femeninología Ciencia de lo femenino

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