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Aumentar el nivel de reciclado, reemplazarlo por otros insumos e invertir en los procesos que posibilitan su reutilización son algunas de las iniciativas que llevan adelante las empresas locales. La urgencia por disminuir el consumo de materiales plásticos y el impacto que está generando la pandemia.

 

Texto Marysol Antón.

 

Cada semana, cada uno de nosotros ingiere el equivalente a una tarjeta de crédito. El ejemplo no es azaroso, porque eso que se consume, no es otra cosa más que plástico. En la Argentina se genera cada día, más de un kilo de residuos sólidos urbanos por persona, lo que representa 14 millones de toneladas anuales, y en esa montaña de basura, el plástico ocupa un gran porcentaje.

Ahora bien, qué sucede con este material desde que comenzó la pandemia. El crecimiento del comercio digital y el delivery obligó a recurrir a más envases, bolsas, bandejas, cubiertos y demás objetos, que en su mayoría todavía son de plástico.

Y hay que agregar aquí otra mirada: sacar el plástico de circulación no es una opción, pues ya existe demasiado en el planeta y es imposible deshacerse de él. Entonces, los expertos marcan el camino del reciclado para llegar a un círculo virtuoso que pueda atender a esta problemática. Para entenderlo, en la Argentina, la industria recicladora plástica tiene una capacidad ociosa del 40 por ciento por falta de materia prima (y eso que hasta acá recicla mecánicamente 241.000 toneladas anuales).

En este escenario: ¿Qué están haciendo las empresas? ¿Cómo gestionan sus materiales plásticos?

“Cada año se produce 1,3 mil millones de toneladas de residuos en el mundo. Cada minuto se vende casi un millón de botellas plásticas en los cinco continentes que, en su mayoría, sólo fueron usadas una vez. El 90 por ciento de las aves marinas ya comieron plástico, por lo menos una vez en la vida, y antes del año 2050 habrá más plástico en los océanos que peces, según el informe de Ellen MacArthur Fundation Rethinking the future of plastics. Estas pocas cifras nos muestran la magnitud del problema que generan los desechos. Y nos obligan a repensar nuestras elecciones, fundamentalmente reaprovechar el plástico o vidrio que descartamos y crear un modelo de negocios que ofrezca lo máximo usando lo mínimo y reduciendo los excesos siempre”, analiza Paola Nimo, gerenta de Sustentabilidad de Natura Argentina.

Desde esta filosofía parte la empresa de cosméticos y ahora la expandió bajo la causa Más belleza, menos residuos. “Con la adopción pionera del uso del repuesto –desde 1983–, la priorización de materiales de origen renovable o reciclados y el menor uso de material en nuestros envases, actuamos de forma sistémica para reducir nuestra huella ambiental, utilizando y reutilizando los materiales que ya fueron incluidos en el proceso productivo”, indica Nimo.

“Actualmente, el 20 por ciento del total de envases que produce Natura ya es ecoeficiente, es decir que su composición incluye: más del 50 por ciento de plástico proveniente de material vegetal renovable, más del 50 por ciento de plástico reciclado post-consumo o reduce en 50 por ciento el volumen de material de empaque para el mismo contenido neto. La línea Ekos y Tododia ya cuentan con 100 por ciento de plástico reciclado post-consumo en todos sus envases? Y, gracias al uso de materiales reciclados se recicla el descarte equivalente a 5 millones de botellas PET de 2 litros al año (en todos los países donde operamos)”, detalla la gerenta.

Otra empresa que pone el foco en la gestión de sus residuos es Ledesma. “Nuestra misión es gestionar los residuos sólidos y peligrosos de manera sostenible, fomentando la reducción de su generación, la separación en origen, el cumpliendo de la normativa legal vigente y la promoción de la innovación tecnológica para optimizar la cadena de valor y la sustentabilidad”, afirma Marcos Uribelarrea, director del Negocio de Papel.

En el último ejercicio, la compañía recicló el 82 por ciento de los residuos sólidos industriales, que se clasifican, embalan y venden para reutilizarse como materias primas en la producción de nuevos bienes. “Como resultado, se procesaron en el ejercicio 2020/2021, 3.671 toneladas de residuos. De éstas, 3.020 toneladas fueron al circuito de reciclado, 60 por ciento metálicos, 22 por ciento celulósicos, 12 por ciento plásticos (362.400 kg), 6 por ciento otros y 651 toneladas de residuos peligrosos fueron enviadas a operadores habilitados para su disposición final (incluye 20.000 kg de plásticos de envases de fitosanitarios)”, desglosa Uribelarrea.

 

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