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Existe una forma de colaborar con la sustentabilidad de las ONG a través de la donación de bienes en el testamento. Varias organizaciones impulsan una campaña para incentivar esta modalidad en el país.

 

Texto Silvina Oranges.

 

“Es un buen lugar donde dejar lo que, con sacrificio y esfuerzo, logré toda mi vida”, dice Adriana Alberton sobre la Obra Don Orione, la histórica institución de atención a personas con discapacidad que tiene su sede central en el Cottolengo de la localidad bonaerense de Claypole y atiende a 1.300 personas que están desamparadas, ya que sus familias las abandonan o no pueden afrontar los costos que implican sus tratamientos.

Es que Adriana, que tiene 58 años, vive en Quilmes y es comerciante, decidió hacer un legado solidario, una manera bien concreta de dejar a futuro una ayuda que cambiará sustancialmente la vida de quienes más lo necesitan. Así como una persona puede elegir en vida donar sus órganos cuando muera, también existen mecanismos para legar los bienes materiales a Organizaciones de la Sociedad Civil a través de un testamento solidario.

Se trata de un mecanismo muy usado en otros países, pero poco difundido en Argentina, por medio del cual las organizaciones sin fines de lucro pueden encontrar una fuente de recursos que representa un gran aporte económico para sostener sus actividades.

“Siempre me pareció una obra magnífica, hace muchos años que conozco el Cottolengo y es un lugar extraordinario. Lo que más me atrae es la gran obra, la cantidad de voluntarios, gente desinteresada que hace las cosas por el amor que tiene hacia los demás”, cuenta Adriana a Tercer Sector.

Con el mensaje “Que tu solidaridad trascienda”, la Obra Don Orione, la Asociación Mutual Israelita Argentina (Amia), Cáritas, Fundación Gottau, Unicef y Fundación Sales se unieron recientemente para concientizar sobre la importancia de estos verdaderos testamentos de amor. También se sumaron otras instituciones, como Aldeas Infantiles, Jabad Lubavitch y Techo. A través de un trámite sencillo, por medio de una escritura pública, el legado queda establecido en el testamento del donante y pasa a formar parte de una base nacional de datos que lleva adelante el Consejo Federal del Notariado Argentino.

“El legado es un acto de liberalidad (disposición gratuita) que formaliza una persona humana al otorgar su testamento (acto de última voluntad) con el objeto de direccionar alguno o todos sus bienes para después de su muerte, tenga o no herederos. Es de la órbita absolutamente personal y modificable por la persona hasta el último instante de su vida, en tanto cuente con la capacidad necesaria”, explica a Tercer Sector Diego Martí, secretario del Consejo Federal del Notariado Argentino.

Según estimaciones de las organizaciones, actualmente sólo el 0,3 por ciento de los testamentos que se realizan contempló un legado solidario, pero esperan que este número se vaya incrementado a partir de las campañas de concientización. Suelen realizarlo personas mayores sin herederos forzosos vivos, como hijos, padres y cónyuges. La ley argentina protege a los familiares más cercanos, por eso, si existen estos herederos sólo se puede destinar a organizaciones sociales hasta un tercio de los bienes.

 

Recursos genuinos

Mariana Salem, directora de Socios y Desarrollo de la Amia, explica que la utilización de esta herramienta como fuente de recursos genuinos para una ONG tiene gran importancia debido a distintos motivos. “La donación de bienes a futuro, representa sustentabilidad para la organización, es una garantía de recursos con los que sabe que podrá disponer más adelante. Los legados solidarios representan la enorme convicción que el donante tiene en nuestra misión y en la capacidad de gestión actual y a futuro de nuestra organización. Se trata de una instancia en donde las organizaciones también nos hacemos conscientes de este capital invaluable: la confianza”, destaca.

Además, indica que los legados solidarios también permiten “construir vínculos sólidos con aquellas personas que deciden involucrarse con la causa de nuestra organización”. De esta manera, se busca establecer un diálogo sostenido con el donante y un vínculo con su familia y allegados. “En este sentido, el valor de los legados solidarios es mayúsculo, por cuanto contribuye a la construcción de una cultura de la donación, como acción ejemplar, donde prima la certeza de que podemos seguir haciendo algo por los demás, aun cuando ya no estamos con vida”, dice Salem.

Para María Lagos, coordinadora del Área de Desarrollo de Recursos en Cáritas Argentina, “se trata de una herramienta muy importante porque suelen ser recursos de libre disponibilidad y de un gran monto” y pone como ejemplo “un inmueble, que puede utilizarse para un fin específico que necesite la organización, pero en la mayoría de los casos puede alquilarse o venderse”.

En Estados Unidos y muchos países de Europa, la modalidad está más desarrollada. “Ellos tienen pirámide poblacional decreciente, con lo cual, muchas personas no tienen hijos y tienen que decidir a quiénes dejarán sus bienes. Además, la ley de estos países permite una mayor porción de bienes que se pueden legar, por fuera de los herederos forzosos. En Argentina pasó de un quinto a un tercio con el Código Civil nuevo”, explica Lagos.

 

Cómo conectarse | www.legados-solidarios.org

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