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Día Mundial de la lucha contra el Trabajo Infantil -la importancia del proceso de desarrollo emocional, social y físico de un niño.

 

Autora: Mg. Laura Berenbaum, docente de la Licenciatura en Psicología de UADE.

 

El Día Mundial de la Lucha contra el Trabajo Infantil se establece con el fin de concientizar que aún hoy, en el siglo XXI, hay millones de niños/as que son explotados y expuestos a tareas peligrosas que repercuten en su bienestar general y su desarrollo. Esta concientización permite, a su vez, mantener presentes y activos los Derechos de los Niños/as que son vulnerados por el trabajo infantil.

Mucho se habla del trabajo infantil, pero ¿a qué nos referimos cuando hablamos de él?

El trabajo infantil es definido como toda actividad laboral que realizan los niños/as menores de 14-16 años (edad legal mínima en la que los niños/as están autorizados a trabajar, según la legislación de cada país) y que los priva de su infancia, su potencial y su dignidad. Estas actividades son consideradas perjudiciales tanto física, psicológica, social y/o moralmente y por lo tanto repercuten negativamente en su adecuado desarrollo. De esta forma se quiebran sus derechos a ser protegidos, a la educación, a jugar y a no ser explotado.

En este punto se abre otra pregunta, si en general las personas trabajan, ¿por qué los niños no pueden trabajar? ¿por qué el trabajo impacta de esta forma en la infancia?

Cuando hablamos de infancia, hablamos de niños y niñas, de personas vulnerables y desvalidas, con necesidades materiales (alimentación, salud, educación, vivienda, vestimenta) y afectivas (amor, sostén, protección), que requieren y dependen de otro u otros para vivir.  Se encuentran en los inicios del desarrollo físico, psíquico, cognitivo y social.  Todo está en construcción.  Proceso complejo en el cual intervienen e interactúan entre sí factores biológicos, emocionales, sociales, culturales e históricos.

Es tiempo de afianzar los vínculos con aquellos adultos que sostienen, cuidan y protegen.  Es tiempo de percibir e interactuar con el mundo en el cual se encuentra inmerso.  Es tiempo de conocer objetos y personas.  Es tiempo de aprender, de ir a la escuela. Es tiempo de encuentro con pares.  Es tiempo de jugar.  Tiempos y espacios, actividades y acciones, intercambios, vínculos y afectos, que permiten que los niños y niñas se constituyan subjetivamente; es decir como sujetos para la vida y el deseo.

En cambio, cuando los/as niños/as trabajan, son ubicados en un lugar y un rol de adulto, excluyéndolos y privándolos de su infancia. No son adultos, son niños que no tienen la maduración ni los recursos psíquicos ni la experiencia para afrontar esta situación. La problemática emerge, a veces en forma silenciosa con sobreadaptaciones; otras de manera ruidosa (como ser enfermedades psicosomáticas, enfermedades mentales, entre otras).  Pero siempre el trabajo infantil deja sus huellas en el desarrollo.

Conocer esta situación, tomar conciencia de sus efectos negativos, nos permitirá ver que detrás de todo niño y niña que trabaja se esconde un ser vulnerable que necesita que lo cuidemos, que le demos protección y la oportunidad de estudiar y jugar, elementos éstos fundamentales para un desarrollo saludable.

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