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Una marca de ropa interior femenina que se propone romper con los estereotipos, superar los mandatos estéticos y vestir a mujeres reales, fomenta la integración social, el comercio justo y el cuidado del medio ambiente.

 

Texto Mariana Fernández Camacho y Mariano Barragán.

 

Altas y flacas pero con curvas, excelente caminar, preferentemente ojos claros, 90-60-90 como condición indiscutible. El mundo de la moda prácticamente no admite matices y el canon de belleza femenina se reproduce en cada desfile, en cada campaña gráfica y vidriera. Los diseñadores y las principales marcas exigen, la cultura patriarcal avala y el mercado consume. Muchas mujeres crecen con el mandato social de alcanzar proporciones inauditas y son atravesadas por la frustración dentro de los probadores al comprar un pantalón, una musculosa, una bombacha o un corpiño.

Liberar, empoderar y permitir que la mujer se redescubra. Eso se plantea como objetivo ElleVanTok, una marca de ropa interior creada en 2014 por la diseñadora de indumentaria Maru Arabéhety. Cuerpos reales, modelos terrenales que nunca hicieron pie en las pasarelas de Milán o París. Nosotras: las caderonas, las rellenitas, las chatas, las bajitas, las culonas, las tetonas.

“Hacemos ropa interior basándonos en las premisas de sororidad, humanidad y fortalecimiento de las mujeres. Nacimos con el propósito de la inclusión, pretendiendo abarcar todo tipo de cuerpos. Ofrecemos prendas sin talles estandarizados, sin género binario ni edad estipulada”, afirma Maru, egresada de la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo de la Universidad de Buenos Aires y con intensa expertise profesional en Polonia y Alemania.

ElleVanTok propone sensualidad y erotismo. Los diseños se confeccionan despojados de prejuicios para que cada mujer explore sus deseos y se acepte tal cual es. Como directora creativa, el trabajo de Arabéhety también es acompañar: “Tenemos charlas constantes con las clientas para definir las campañas y ver qué necesitan. Muchas se sienten muy vulnerables, producto del hostigamiento social que reciben por sus cuerpos”.

 

Triple impacto

Pero además de vestir cuerpos reales con sensualidad y alto voltaje, la colección de bodies, tops, mallas, bombachas, sostenes y tangas pensadas para todes fomenta la integración social, el comercio justo y el cuidado ambiental.

Así, la creación de lencería acerca al sistema productivo, económico y social a mujeres que estuvieron privadas de su libertad y hoy, nucleadas en la cooperativa de trabajo YoNoFui, fabrican los arneses del emprendimiento. Por otro lado, el embalaje 100 por ciento algodón con el que se entregan las prendas es obra del taller textil Cuñá Mbareté, a cargo de mujeres en situaciones de vulnerabilidad del Barrio Nuevo, en el oeste del conurbano bonaerense.

Las alianzas también se tejen en pos de la sustentabilidad del medio ambiente, con menos desperdicios, reciclajes y hasta creando vida. Las etiquetas plantables, por ejemplo, son producidas por el equipo de Viví Más Verde. Fabricadas en papel biodegradable, contienen una variedad de semillas: en lugar de tirarlas, se plantan para que germinen amapolitas, flores blancas, linos y amarantos. Y los tarjetones se imprimen en Bariloche por la empresa Centro del Copiado, que usa papeles certificados bajo normas internacionales y con tintas ecológicas.

 

Valor agregado

La estructura de triple impacto genera una cadena de valor que encuentra su contracara en el costo de los productos. ElleVanTok no está al alcance de todos los bolsillos, sus precios se ubican en la misma escala que cualquiera de las marcas top. Confeccionar un conjunto de lencería al que económicamente sólo puede acceder una reducida clase privilegiada de la sociedad lejos está del real empoderamiento de la mujer que se plantea como propósito este emprendimiento. Entonces, ¿cómo sortear la contradicción y mancomunar ambas variables?

“Sabemos que nuestros precios son de los más altos del mercado. Son elevados por todo el trasfondo que tiene cada prenda: hacer nuestros productos es complejo, pero no somos una empresa elitista. Cuando alguien me dice que no puede pagar le pido que me escriba por privado para encontrarle la vuelta de alguna manera”, explica Arabéhety.

El contexto inflacionario no ayuda, pero con la venta online desde el sitio web como epicentro, más los showrooms en Bariloche y Buenos Aires (el “Búnker Feminista”) y la apertura de espacios de reventa mayoristas, la marca tiene el espíritu comercial de abarcar el país de punta a punta con sus idiosincrasias. “Vendemos mucho en las provincias. Tenemos un plazo de entrega de entre 1 a 14 días hábiles, de acuerdo al modelo y el talle. En todos los casos ofrecemos talles combinados porque sabemos que las mujeres no siempre tienen medidas iguales de espalda, taza y cadera”, señala Maru.

La apuesta es por una industria que valore a las personas y el medio ambiente. La revolución de la moda ya está en marcha.

 

Cómo conectarse

ElleVanTok: www.ellevantok.com.ar // ellevantok@gmail.com // Facebook/ Instagram: ellevantok // WhatsApp: 11 6872 1234

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