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La Universidad Nacional de Tres de Febrero desarrolló el primer aerogenerador social del país, que se fabrica a partir de material reciclado. El objetivo del proyecto es abastecer de electricidad a barrios que no disponen de conexión a la red.

 

Texto Marysol Antón.

 

Reciclado, generación de energía limpia, aprendizaje, coordinación entre la esfera universitaria y la sociedad, lectura de la realidad y resolución de necesidades. Todos estos aspectos abarcó y contuvo el proyecto llevado a cabo por docentes y estudiantes de Ingeniería Ambiental e Higiene y Seguridad del Trabajo de la Universidad Nacional de Tres de Febrero (Untref). ¿Qué desarrollaron? Un modelo de aerogenerador sustentable para instalar en los barrios de ese municipio del Gran Buenos Aires que no disponen de conexión a la red eléctrica.

Se trata de un modelo de máquina eólica que permite extraer energía del viento, está pensado para generar una potencia de 2 kilovatios (el equivalente a lo que consumen 200 lámparas led) y obtener un importante ahorro. El equipo está construido con plásticos derivados de residuos como tubos y tapitas, metales y piezas estándar de fácil obtención.

“No existe otro en el país, es el primero en su tipo fabricado con materiales reciclables”, explica con orgullo Lucio Ponzoni, director del proyecto y profesor titular de las asignaturas Fluidos, Hidráulica y Protección contra Incendios. Este aerogenerador fue diseñado para que se pueda construir a bajo costo (incluyendo el mantenimiento) y de un modo que sea fácilmente replicable. En este caso, el equipo se adapta a los vientos de la zona aledaña a la universidad.

 

Una pieza, una posibilidad

“El proyecto inicia en 2017, luego de la buena experiencia que tuvimos al de-sarrollar el termotanque solar social. Eso dejó muy entusiasmados a los alumnos y los docentes, y pensamos en involucrarnos en una solución para el uso de la energía eléctrica. Entonces estudiamos qué había en el mercado en aerogeneradores de construcción económica y vimos una vacancia: no había algo como lo que pensamos. Ahí llegó otro momento, investigar si era posible hacerlo”, cuenta el ingeniero Julio Sola, coordinador de Ingeniería Ambiental.

Parte del diagnóstico incluyó también conocer la realidad de los asentamientos precarios y los barrios más humildes de la zona, donde el servicio eléctrico no está disponible. “Por eso se decidió desarrollar un aerogenerador preparado para los vientos del área y construido con la mayor cantidad de materiales reciclables y de fácil obtención, con la premisa de que una vez que armáramos un primer prototipo, pudiéramos generar las bases necesarias para transmitir este conocimiento a la sociedad”, expresa el ingeniero.

“Primero probamos la resistencia de los álabes (paletas), había que probar el comportamiento del material. Entonces, aprovechando que la universidad ya tenía un programa de reciclado de tapitas plásticas de gaseosas, primero pensamos en ellas para usarlas. Durante la investigación, un alumno tomó esta parte como su trabajo final y así comprobamos que no iban a servir”, describe Sola.

“Inesperadamente –continúa–, dimos con una empresa que descartaba el 10 por ciento de pedazos de tubos plásticos de gas y agua. Al probar cómo respondía el material, fue un hallazgo para la construcción de las partes principales del aerogenerador. Fue un encuentro en el que ganamos ambas partes. Para las demás piezas se usaron materiales reutilizables: tubos metálicos en desuso, placas de madera y más”. La única pieza del equipo que no tiene material reciclado es el mástil.

Por todo esto, el proyecto tiene un fuerte alcance social; no solo porque permitirá mejorar la calidad de vida de las personas que carecen de servicio eléctrico y aprovechar materiales de desecho, sino porque busca fomentar el involucramiento de la comunidad. El objetivo es que los mismos vecinos puedan fabricar sus propios aerogeneradores con materiales reciclables a partir de la capacitación ofrecida desde la Untref. En ese sentido, alumnos y docentes están abocados al desarrollo de instructivos y en forma complementaria se dictan cursos de eficiencia energética.

El próximo paso es continuar trabajando para instalarlos en los barrios, poder traspasar la tecnología a ONG, municipalidades y otras instituciones. Por ahora, hay un aerogenerador en la sede de la universidad en Villa Lynch y funciona perfectamente e incluso lo hizo cuando durante el verano los vientos soplaron en direcciones que no fueron las tradicionales. Con ese equipo se puede iluminar al 50 por ciento de las aulas del edificio.

“Un aerogenerador puede alimentar de electricidad a dos o tres casas. Otro aspecto que se plantea es su uso en lugares donde ya hay acceso a la red, no para reemplazar totalmente el sistema, sino para abaratar costos”, resume el ingeniero Sola.

 

Cómo conectarse | Universidad Nacional de Tres de Febrero: www.untref.edu.ar

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