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Una organización que promueve espacios de lectura en cárceles y la primera biblioteca digital de habla hispana para personas ciegas y con disminución visual se unieron para grabar cuentos y poesías que, a través de WhatsApp, llegan a personas no videntes de veinte países.

 

Texto Catalina Márquez.

 

Con el objetivo de promover la lectura en contextos de encierro, Puente de Libros surgió en 2017 de la mano de un grupo de voluntarias. El programa busca atravesar los muros para crear espacios de interacción y de escucha. En conjunto con el Ministerio de Justicia y Derechos Humanos trabajan en la porteña cárcel de Devoto y en el penal de Güemes, en la provincia de Salta. No sólo promueven espacios de lectura con los detenidos, sino también con sus familiares mientras esperan para ingresar a las visitas. Con el lema de que la literatura puede ser un espacio habitable, al compartir la palabra abren la puerta a un universo infinito de historias posibles.

En el pabellón de mujeres del penal de Güemes desarrollan el proyecto La voz propia y heredada, donde la narración oral tiene un rol fundamental para transformar los lazos. “Los hijos de muchas mujeres nacen en el encierro y hasta los cinco años pueden quedarse en el penal, pero después deben volver con sus familias. Queremos construir y fortalecer ese vínculo entre madre e hijo desde la oralidad, a través de historias, juegos y cuentos”, cuenta Maro Vidal Varela, escritora y creadora de la iniciativa. Como continuidad del proyecto buscan que les graben cuentos o historias a sus hijos para que ellos puedan tener la voz de sus mamás presentes cuando tengan que irse del penal.

Como actualmente no pueden realizar estas actividades de modo presencial, lo hacen a la distancia con videos y audios, a través de la ayuda de las guardiacárceles. Además, con la irrupción de la pandemia y con el propósito de seguir acercando la lectura, Puente de Libros se unió a Tiflonexos para llevar adelante Relatos en red.

Tiflonexos es una organización que nació en 2001, a partir del desarrollo de Tiflolibros, la primera biblioteca digital de habla hispana para personas ciegas y con disminución visual, que hoy cuenta con más de 60 mil libros disponibles de forma gratuita. La mayoría de estas obras están en audio y pueden ser impresas en braille. A la biblioteca tienen acceso personas de 48 países, entre ellos México, Suiza, Alemania, Japón e Israel. “Hoy, más de diez mil personas de distintas partes del mundo acceden a la biblioteca digital”, afirma Pablo Lecouna, presidente de la ONG.

 

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