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Jóvenes de distintas organizaciones crearon Reconectades, un proyecto de acompañamiento a chicas y chicos para evitar el abandono escolar.

Texto Vera Lauckner.

 

La pandemia, el encierro y las clases virtuales pusieron en foco un sistema educativo que ya venía con fallas. Durante el Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio del 2020, casi un 20 por ciento de los estudiantes denunció no tener contacto con su escuela. Cerca de la mitad del alumnado dijo “no haber hecho mucho” en clase. Y sólo cerca del 40 por ciento logró sostener un vínculo pedagógico con el colegio.

“La virtualidad profundizó las desigualdades que ya existían en el sistema educativo”, dice Facundo Pajon, miembro del equipo de coordinación de Reconectades, un proyecto articulado por jóvenes de distintas organizaciones que trabajan en conjunto para fomentar el acceso a la educación en Argentina.

Facundo es parte de la Fundación VOZ que, junto con Mesa Federal de Centros de Estudiantes Secundarios (MeFeCES), Jóvenes por el Clima y el Movimiento Estamos Todes en Acción (Meta) se juntaron a pensar una campaña que promueva la revinculación social y educativa de pibes y pibas.

“Nos encontramos que el sector estudiantil manifestaba, más allá de la no conectividad, que estaban con problemas de angustia, de ansiedad, se sentían solos. Había problemas que hacían que los pibes, por más que tuvieran las herramientas tecnológicas, no se conectaran a clase”, comenta Pajon.

 

El apoyo de los pares

Entonces, Reconectades apareció para ofrecer un acompañamiento entre pares, donde jóvenes voluntarios entre 15 y 18 años, llamados Compinchis, conversan con otros adolescentes que perdieron la motivación o las ganas de seguir estudiando.

“Culturalmente está concebido que quien no termina la escuela fracasa. Es un fracaso del pibe, no de la escuela o del mundo adulto, que no supo contener esa realidad que lo atraviesa. Entonces, este grupo de Compinchis les hace ver que ellos también pasan por situaciones similares en diferentes partes del país”, explica el coordinador de Reconectades.

Por ejemplo, hay jóvenes de Chaco acompañando a estudiantes de la provincia de Buenos Aires. O adolescentes de Formosa, en contacto con otros de La Pampa. “Esa interculturalidad federal hace que los pibes y pibas se den cuenta de que lo que les está pasando no es culpa de ellos, sino que hay un montón de jóvenes que pasan lo mismo”, agrega.

Uno de los casos que Facundo recuerda es el de una joven de Chaco que estaba teniendo dificultades para desarrollar sus estudios terciarios. Desde Reconectades, la asesoraron para que pudiera inscribirse al plan Progresar y conseguir una ayuda económica para financiar su formación. ”Estamos todavía acompañándola entre pares, porque vive sola y necesitaba contención. La verdad es que entablamos un vínculo muy lindo con ella”, cuenta él.

Otro caso con final feliz es el de un chico de la provincia de Buenos Aires. En marzo de 2020 tenía 12 años, recién empezaba la secundaria y no conocía a nadie cuando lo sorprendió la virtualidad. “No tenía medios por los cuales contactarse, su padre trabajaba todo el día y él se nos acercó. Entablamos un vínculo como de hermanos mayores”, relata Pajon.

Y agrega que “después de diferentes charlas, pudo hacer sus tareas y continuar; a raíz de eso, nos pusimos a trabajar con él para que vuelva a la escuela cuando se retomó la presencialidad”.

 

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