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Mujeres en Acción es una plataforma que procura ofrecer un espacio de escucha y de soluciones concretas a víctimas de agresiones de género o que estén en riesgo de sufrirlas, y acuden en busca de ayuda.

Texto Andrea Vulcano.

 

El femicidio de Úrsula Bahillo, de 18 años, ocurrido en febrero pasado, dejó al descubierto, una vez más, el desamparo en el que el Estado –en sus distintas instancias– deja sumidas a las víctimas de violencia de género.

Úrsula era consciente del peligro que la acechaba, pidió desesperadamente ayuda al menos en 18 oportunidades –con sus denuncias– pero, finalmente, murió degollada a manos de su expareja Matías Ezequiel Martínez (25), un suboficial de la policía, en un paraje rural de Guido Spano, cerca de la ciudad de Rojas, provincia de Buenos Aires.

En medio de la conmoción por este caso y tantos otros que no dejan de multiplicarse, un grupo de mujeres de distintas disciplinas decidió poner en marcha una plataforma virtual para, desde ahí, ofrecer acompañamiento, contención y algún tipo de respuesta a quienes se encuentran atravesando este tipo de situaciones.

“Todos los femicidios son gravísimos, pero el de Úrsula fue particularmente indignante por lo anunciado, porque había hecho denuncias, había avisado a sus amigas que su vida corría peligro y había solicitado un botón antipánico que nunca llegó”, cuenta a Tercer Sector la escritora, docente y conferencista inspiracional Fabiana Fondevila, impulsora de la iniciativa llamada Mujeres en Acción.

Y continúa: “La sensación que tuve fue que los medios del Estado no alcanzaban, que no funcionaban bien, que no llegaban a evitar hechos tan terribles como ese, y que una comunidad activa y comprometida con esta temática y este flagelo tenía que poder hacer algo mejor”.

Fue así que, a través de las redes, Fondevila lanzó la primera botella al mar. Y enseguida aparecieron otras, muchas, dispuestas a navegar esas aguas. “Hicimos varios encuentros y talleres virtuales, y juntas fuimos pensando qué podíamos ofrecer. Éramos de distintos países. Hoy somos seis países. Después de mucho pensar, apareció esta forma que tenemos hoy, que consiste en una plataforma, a través de la cual ofrecemos ayuda en tiempo real, todos los días de la semana, todo el día, y somos 34 voluntarias”.

De esta forma, las mujeres que se acercan a la red y están en situación de riesgo, pueden pedir ayuda, solicitar una cita con cualquiera de las profesionales que integran este colectivo o pedir asesoramiento legal o ayuda terapéutica.

 

Aliadas al servicio

“Es un espacio de comunicación, de escucha”, resume Silvina Varalli, abogada, que coordina a quienes se ocupan de la faceta legal de las problemáticas. A la par de ese trabajo, también actúan psicólogas, counselors y coaches.

Para llegar a esa instancia, es necesario que exista una primera puerta de escucha, que muchas veces se da cuando se acerca la propia damnificada u otras cuando algún familiar, amigo o amiga se contacta con un pedido de ayuda. Es a partir de ese momento que todo el engranaje de esta red de compromiso y voluntades que sostiene a Mujeres en Acción se pone en marcha. “Nuestra propuesta es que ninguna mujer esté sola”, resume Fabiana Fondevila, quien define de ese modo a la potencia que las aglutina.

Por su parte, Silvina Varalli señala que lo que procuran es “hallar una respuesta para cada una de las mujeres que se acercan”. Además de la treintena de aliadas más activas, el espacio reúne hoy a más de un centenar de colaboradoras y hace pie en nueve provincias de la Argentina y en otros cinco países.

“Somos aliadas en la lucha contra la violencia de género. Si necesitás ayuda, ¡contá con nosotras!”, se presentan en la plataforma. “Creemos que, además de la acción de las fuerzas de seguridad y judiciales del Estado, la gravedad de este flagelo requiere de una ciudadanía informada, implicada y activa”, continúan.

Y de eso se trata. “Las leyes acompañan; lo que no acompaña es el sistema con quienes ocupan los lugares y la falta de empatía y de entendimiento en las áreas donde debería haber otro tipo de respuesta. Eso convierte al Estado en ausente, con millones de áreas que no sirven o que ni siquiera funcionan”, advierte Varalli.

 

Un caso y una solución

Uno de los casos abordados por la red en su corto pero intenso recorrido fue el de una chica que había sido secuestrada por su pareja, que la había golpeado y de quien había logrado huir. Si bien en un primer momento el hombre había quedado detenido en Córdoba, pronto pudo recuperar su libertad, luego de pagar una fianza muy baja. En ese contexto, desde Mujeres en Acción lograron facilitarle a esta joven su traslado a la ciudad de Buenos Aires y asistencia terapéutica, mientras accionan para empujar el pronto inicio del juicio oral que vuelva a llevarlo a la cárcel.

“Varias mujeres lograron destrabar situaciones legales que las tenían muy indefensas”, destaca Fabiana Fondevila, quien señala también el caso de una mujer que pudo resolver una situación de acoso laboral por parte de su ex pareja, que le causaba mucho sufrimiento.

Desde el punto de vista legal, Varalli da cuenta de un persistente, silencioso y minucioso trabajo de hormiga. Día tras día, semana tras semana, quienes en Mujeres en Acción se ocupan de las causas, hacen un seguimiento exhaustivo de los expedientes y se contactan con secretarías, fiscalías y juzgados. “Es vital ese empuje, ese acompañamiento y que desde el aparato del Estado entiendan que necesitamos respuestas inmediatas, que se pueden lograr si todos ponemos el engranaje a funcionar y empujamos para el mismo lado”, señala.

 

 

Cómo conectarse

Mujeres en Acción: www.mujeresenaccion.com.ar

 

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