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A través de un programa de prácticas laborales en el que intervienen empleados de la compañía, 200 jóvenes de entre 16 y 22 años reciben formación en el área de logística.

Texto: Alejandro Cánepa.

 

La desocupación es uno de los problemas sociales que con más fuerza golpea a los jóvenes de los sectores vulnerables. En épocas de recesión e inflación, que Organizaciones de la Sociedad Civil y empresas unan fuerzas para generar puestos de trabajo se vuelve una necesidad impostergable. Una muestra de ello es la alianza entre la Fundación Forge y la Fundación Andreani, para que los chicos que participan del programa Formación y Trabajo, impulsado por la primera entidad, participen en el sector de logística de la compañía. De esta forma, los mundos de la acción social y del trabajo rentado acercan sus fronteras.

“Nuestra misión es la inserción laboral de jóvenes de familias de bajos recursos; para cumplirla, primero iniciamos un proceso de reclutamiento en escuelas públicas. Los chicos interesados van a un taller informativo en Forge, acá les contamos con qué empresas se trabaja, y empieza un proceso de selección mutua. Miramos especialmente que sean chicos de sectores vulnerables, y observamos su actitud”. La que habla es Silvana Muñoz, directora de la Red de Empresas de Forge, que explica: “De cara a las empresas somos como una consultora de recursos humanos, ya que recibimos pedidos de distintas firmas”. Así, el año pasado 525 chicos que pasaron por sus cursos consiguieron empleo en diferentes compañías del país, un dato contundente para que la formación no quede sólo en ese plano. La entidad, fundada en 2005 por el ingeniero argentino Sam Mizrahi, tiene además sedes en Uruguay, Chile, Perú y México.

 

Formación integral

El programa Formación y Trabajo, de Forge, consiste en un curso de capacitación para chicos de 16 a 22 años. “Incluye unas 54 clases, con eje en lo humanístico, como habilidades socioemocionales relacionadas con la cultura del trabajo, puntualidad, empatía, trabajo en equipo y saber escuchar. Es un programa largo porque apuntamos a generar hábitos”, dice Muñoz.

Ese ciclo va de mayo a noviembre y 8 de esas 54 clases se desarrollan en una de las sedes de Andreani, en el partido de Tigre. El programa comenzó este año, y participan unos 200 chicos. En la empresa, los empleados les enseñan los distintos secretos de las tareas de logística, con la riqueza de que el aprendizaje se realiza en el mismo sitio donde se desarrollan esas actividades que se imparten como contenidos. El mismo programa también tiene una versión intensiva, que se dicta de enero a abril.

Cuenta Karina Castiglioni, coordinadora general de la Fundación Andreani: “El tema del empleo en los jóvenes es muy complejo. Teníamos la inquietud de poder aportar nuestro saber hacer. ‘Tenemos que hacer algo más con lo que sabemos, y ¿qué más que aportar nuestro conocimiento?, nos preguntamos. Además, nos faltaba una oferta, desde la Fundación, para chicos jóvenes”. Con Forge ya existía un vínculo, porque la empresa había contratado a chicos que habían pasado por anteriores actividades formativas organizadas por la OSC. La alianza dentro del marco de Formación y Trabajo era un paso más en consolidar esa relación.

 

Aprender Logística

Es en la denominada Plataforma Logística Tigre Norlog donde los alumnos cursan la parte del programa que dan los empleados de Andreani. Introducción a la logística, gestión de almacenes, medio ambiente, procesos de distribución y transporte y seguridad e higiene son sólo algunas de las materias que se dictan en el enorme predio ubicado sobre la Avenida Juan Domingo Perón, en la localidad de Benavídez, donde se mueven y almacenan mercaderías de distinto origen. La planta tiene luminarias de bajo consumo, riego por goteo para optimizar el agua y señalética para concientizar sobre el cuidado del medio ambiente, lo que representa para quienes allí estudian, la posibilidad de conocer de primera mano un edificio que busca colaborar con la sustentabilidad local.

“Para los chicos es una experiencia distinta, tienen la posibilidad de que gente que trabaja diariamente en Norlogles les comparta sus experiencias. Hablar de un pallet no es verlo”, explica Castiglioni. Ella además destaca que los empleados de la empresa “tienen un compromiso enorme con el programa y los chicos también tienen mucho entusiasmo”. Además de las 8 clases, Fundación Andreani generó un glosario sobre terminología de la logística, ideal para reforzar el proceso de aprendizaje.

Por su parte, Muñoz, de Forge, revela: “A Andreani a lo largo de la historia de trabajo en común se han incorporado 200 chicos que venían de Forge. Y dentro de ellos, 20 son chicos que están participando de este programa este año”. Y anticipa: “El año que viene aspiramos a más. Es una experiencia fantástica desde la formación, y además la industria de la logística está creciendo mucho”.

Quizás una de las claves de esta interacción es que la propuesta por parte de la OSC no se estanca en la parte formativa. “Forge se distingue porque no somos un centro de formación, nosotros siempre estamos volviendo a ver si cumplimos con nuestra misión. Y miramos permanentemente la curva de inserción laboral de los chicos”, señala Muñoz. En épocas de desempleo en alza, estas iniciativas valen el doble.

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