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Sumatoria es una plataforma de financiamiento colectivo que conecta a inversores conscientes con personas y empresas que generan impacto positivo en las comunidades.

 

Texto Laura Eiranova.

 

“Venimos todas las mañanas creyendo que vamos a cambiar el mundo”, le confesó Matías Kelly a Nicolás Xanthopoulos cuando, en 2014, lo invitó a participar como voluntario en Ashoka.

No conocía el poder de esa convicción; mucho menos, que meses después ambos estarían fundando Sumatoria, como un canal colaborativo y transparente para realizar inversiones ganar-ganar que contribuyan a un mundo más equitativo, inclusivo y sostenible.

“Se trata de movilizar el capital de forma colectiva hacia el futuro o el mundo que queremos –explica Xanthopoulos–. Hay muchas personas que se están replanteando un montón de hábitos de su vida en relación al dinero y a qué está aportando valor su dinero”.

Según el joven director de Sumatoria, son esas personas las que están utilizando la plataforma de financiamiento e inversiones con impacto. “Y muchas otras que lo prueban y entienden que hay otra forma de usar el dinero de forma consciente, que impacte positivamente, y que además les genere rentabilidad”, añade.

 

Inversión con sentido

En Sumatoria, los microemprendedores se listan y son evaluados por organizaciones territoriales de base sin fines de lucro, que los capacitan y acompañan presencialmente en el proceso.

Estas organizaciones, llamadas instituciones de inclusión financiera o de microfinanzas, son elegidas por su trayectoria de buenas prácticas y su conexión con redes que las controlan regularmente.

A partir de allí, los inversores pueden elegir dónde destinar su pequeño gran aporte en formato de préstamo a personas, grupos asociativos o cooperativas de trabajo que lo están necesitando para concretar y lanzar su emprendimiento.

Según información disponible en la web de Sumatoria, en un mes se brindan oportunidades de inversión por 550.000 pesos y, desde la creación de la plataforma, circularon 50.000 dólares entre la comunidad que pretende transformar la economía.

Hasta ahora fueron 250 los microemprendedores que consiguieron financiamiento para sus negocios. Como Ana, que compró una máquina de coser con lo recaudado; Ramona, que accedió a un horno pizzero, o Petrona, que agrandó su negocio gracias a un nuevo mostrador, entre muchísimos otros casos de éxito.

“Son infinitos y muy inspiradores, y cada vez que los conocemos salimos transformados, conmovidos y convencidos de que una nueva forma de hacer economía es totalmente posible”, expresa Nicolás Xanthopoulos.

Y continúa: “Te sorprenden las ganas de salir adelante y trabajar, generar estrategia de autoempleo por su propia cuenta. Necesitan un pequeño empujoncito, el capital para comprar maquinaria, insumos, activos fijos que les permitan generar ingresos y repagar ese préstamo”.

 

En evolución constante

La mayor inspiración para el proyecto fue el modelo de microfinanzas de Muhammad Yunus, creador hace más de 30 años del Grameen Bank en el sudeste asiático, para ofrecer pequeños créditos a las personas más desfavorecidas y convertirlas en accionistas de la entidad, que se hizo conocida como el Banco de los Pobres.

“Sumatoria nace totalmente inspirado en el modelo de microcréditos impulsado por Yunus, que propuso llevar tecnología al sector de las microfinanzas o finanzas inclusivas para hacer viable la captación de fondos y abaratar costos de financiamiento, acompañando y capacitando a los emprendedores y microemprendedores”, detalla Xanthopoulos.

Pero los responsables de la plataforma fueron conociendo otros casos, como la Banca Ética y Banca con Valores, experiencias internacionales que los inspiraron para ampliar su horizonte.

Al pensarse como una organización flexible, que se va adaptando a los cambios del entorno, Sumatoria fue reasumiendo su compromiso original con un nuevo modelo de inversión de impacto.

“Antes teníamos un modelo de préstamos solidarios a tasa cero. Ahora incorporamos tasa de retorno para el inversor: podés invertir y llevarte un retorno económico para que sea más atractivo y seguir una lógica de retorno, de ganar-ganar, en el cual es beneficiado el financiado y el que financia”, explica su director.

Y va más allá. El nuevo desafío es crear una banca ética latinoamericana. “Estamos trabajando con otras organizaciones, desarrollando modelos prebancarios, específicamente una plataforma de financiamiento colectivo, inspirados en la experiencia de la Banca con Valores, que cumplan con criterios muy claros de inversión y transparencia”, describe Xanthopoulos, quien anticipa que otra iniciativa en estudio es lanzar un fondo de inversión de impacto, que conecte proyectos a financiar con grandes inversores institucionales.

“En Sumatoria no queremos convencer a nadie. Es la energía del compartir, no del convencer”, redondea su director, e invita a navegar la plataforma. Allí, lo primero que se lee es que “el futuro de millones de personas y del planeta depende de que innovemos en las finanzas. Construimos un ecosistema para hacerlo posible”.

 

Cómo conectarse | Sumatoria: www.sumatoria.org

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