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Solemos no prestar atención a la gestión de residuos hasta que se vuelve muy visible. Y, cuando esto ocurre, es porque ya se convirtió en un problema. El tema adquiere cada vez más relevancia tanto desde sus aspectos ambientales como también sociales. Las compañías somos responsables de parte de este problema y debemos involucrarnos con las soluciones como actores clave en un proceso complejo y que necesita cada vez más conciencia. Coca-Cola, como compañía, asume la responsabilidad y lo expresa en un compromiso que cumple un año: “Un mundo sin residuos”. La meta es recolectar el equivalente al 100% de los envases que vendemos y lograr que nuestros empaques sean 100% reciclables. Pero el desafío es que esta aspiración se traduzca en acciones concretas en todas las geografías donde estamos y, para ello, es imprescindible la acción coordinada con el resto de las empresas, el sector público y los ciudadanos.

El problema de los residuos es global y, como tal, requiere una solución integrada que  sólo es posible en articulaciones público-privadas. El gran desafío (o tal vez el desafío más difundido) son los plásticos. El camino que está transitando la industria comienza por el rediseño de los envases, el desarrollo de nuevos materiales de empaque y la asociación para intentar llevar las iniciativas de reciclaje a una escala relevante. Es un camino que debemos mejorar y acelerar, sin dudas, pero que todas las grandes empresas de consumo masivo tenemos entre nuestras prioridades.

Sin embargo, es necesario dimensionar y poner en contexto el problema de los plásticos. Sin intentar minimizar su impacto cuando es mal gestionado, es importante tener presente que aún recuperando y reciclando el 100% de los plásticos en los residuos, la basura seguirá siendo un problema. Los plásticos son entre un 14% y un 24% de los residuos sólidos que una ciudad genera. Todo el resto son otros materiales, algunos de los cuales también pueden ser valorizados de alguna forma (reciclado, compostaje, etc). Esto nos lleva de nuevo a la necesidad de buscar soluciones integrales y lograr que los distintos actores sociales, sector público, privado y ciudadanía, trabajemos en conjunto.

En Argentina no tenemos datos oficiales de tasas de recupero y reciclado de residuos sólidos urbanos, pero estimaciones privadas indican que no superamos el 30% en los mejores casos. Queda aún mucho por mejorar.

Una de las formas que en Coca-Cola entendemos que podemos aportar a robustecer la industria del reciclaje es convirtiéndonos en activos compradores de materiales reciclados. Nuestros envases plásticos ya contienen un 11% de resina reciclada y aspiramos llevar este nivel al 50% para el año 2025.

Pero la pregunta que necesita respuestas, entonces, es qué hacemos nosotros como ciudadanos a la hora de descartar la basura. Dicho de un modo directo: hay un trabajo pendiente que implica comprometerse y sensibilizar con el postconsumo individual. El trabajo con los municipios, con los recuperadores y con las cooperativas se convierte entonces en una tarea fundamental para el cambio.

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