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El Mapa de Recursos para el Desarrollo Rural propone facilitar el acceso y la información de los emprendimientos gestados por las comunidades campesinas de todo el territorio argentino.

Texto Rocío Galván.

 

Hay otra forma de viajar. Más allá de los múltiples destinos tradicionales que ofrece la Argentina, existen opciones con paisajes, experiencias y formas de vida muy diversas, a medida que se recorre el territorio y se entra en contacto con las comunidades rurales. Para reunir en un mismo lugar toda la información disponible sobre el amplio desarrollo turístico de base comunitaria, pero además para coordinar mejor el trabajo entre las entidades y enfocar los esfuerzos, se generó el Mapa de Recursos para el Desarrollo Rural, una iniciativa innovadora, tanto a nivel local como regional.

“Se nos ocurrió desarrollar una herramienta de construcción colectiva donde cada uno pueda aportar su experiencia, las buenas prácticas, los aprendizajes, sus datos y que se lo pueda georreferenciar. Construimos la plataforma y para diseñarla, hicimos talleres regionales, convocamos a referentes de distintos ámbitos y niveles sociales y culturales: en un mismo lugar estaban sentados desde un líder de una comunidad originaria hasta un estanciero”, sostiene Patricio Sutton, que encabeza la Red Comunidades Rurales y es director del proyecto.

“No hay muchas herramientas similares en Latinoamérica, diría que con respecto a desarrollo humano en contextos rurales es prácticamente la única, más allá de otras más específicas que ya existen”, añade.

Para Celso Limberger, del Profesorado en Ciencias Agrarias y Protección Ambiental de la localidad misionera de Capioví, la iniciativa “permite dar visibilidad” a la institución y la posibilidad de “vincularse con un sinnúmero de organizaciones”.

“El mapa favorece la construcción de trabajos en redes, lo que es un poco nuestra filosofía, dado que es una herramienta que permite optimizar y maximizar los recursos económicos y simbólicos que hacen a cuestiones culturales”, indica Limberger, quien considera que en las comunidades permite “acrecentar los vínculos personales e interinstitucionales y así afianzar procesos más sostenibles en el tiempo”.

Paula Torres Carbonell, de la Fundación Ruta 40, entidad que acompaña el desarrollo integral de escuelas rurales en once provincias, destaca que el instrumento es una forma de “poner en un solo lugar todos los recursos disponibles y los esfuerzos de diferentes organizaciones y empresas. Es una herramienta súper potente en un país como Argentina, donde es un gran desafío contar con información certera de datos y de temas alrededor de la ruralidad”.

 

Visibilidad para todos

El objetivo del mapa es darle visibilidad a emprendimientos que tienen menos difusión y que no suelen figurar en las promociones de agencias de turismo y empresas del sector. Por ejemplo, Sutton recomienda en particular un destino que suele tener mayoritariamente convocatoria extranjera, que es Tolar Grande, ubicado en Salta y en el límite con Chile. Allí, los viajeros pueden visitar los increíbles “ojos de mar” y el famoso Cono de Arita, una formación geológica que es considerada como la pirámide natural más perfecta del mundo. “Lo interesante del caso es que toda la comunidad está compenetrada en el turismo, se organizan y se convierten en los verdaderos protagonistas”, comenta.

Ramiro Ragno, principal referente de la Red Argentina de Turismo Rural Comunitario, destaca, por su parte, la experiencia en el Litoral “de las cuatro comunidades mbyá guaraníes, justo al lado del Parque Nacional Iguazú, donde se ofrecen recorridos en senderos por la selva con interpretación de lengua indígena”.

También recomienda en Tucumán la experiencia de la comunidad diaguita Amaicha del Valle, que más allá del circuito turístico también administra una bodega vitivinícola, y detalla que en La Banda, Santiago del Estero, existen los proyectos llamados Caminos Soberanos y Abriendo Caminos, que recorren la vida de los chacareros, la labor en las huertas orgánicas y la fabricación de bombos.

En la Patagonia, una de las propuestas es la del camping agreste Relmu Lafquen, en el norte del Lago Mascardi (Lago de los Siete Colores para los mapuches), que lleva adelante la comunidad lof Wiritray. El espacio tiene fogones, playa, salón de usos múltiples, baños con duchas y agua caliente y una proveeduría, y existe la posibilidad de probar comidas típicas. También en Río Negro, en la zona de la estepa y el bosque, al oeste de la provincia, se encuentra Cultura Rural Patagónica, un grupo de familias que ofrece actividades como cabalgatas, caminatas, ciclismo por la estepa y avistamiento de aves, entre otras propuestas.

La oferta es variada, original y auténtica. Las comunidades rurales de todas las regiones del país están construyendo cada vez con mayor solidez una forma distinta de autogestionarse, dialogar, construir caminos en común y ofrecer a los viajeros una propuesta diferente para conocer culturas e historias.

 

Cómo conectarse | Mapa para el desarrollo rural: www.mapasderecursos.org.ar

1 Comentario

  1. Mi familia está viajando en septiembre a Mendoza y quería saber si había algún emprendimiento de Red de Emprendimientos Rurales o Fund. Ruta 40 como para visitar y salir de los paseos más promocionados como las bodegas y centros de esquí. Muchas gracias por esta aproximación a una nueva forma de apoyar y conocer culturas y labores distintas.

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