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En la era de internet, el ejercicio del derecho a la comunicación tropieza con limitaciones. Violencia, concentración de medios o persecución por realizar investigaciones de interés público son las principales amenazas que enfrentan los trabajadores de prensa en todo el mundo.

 

Texto Alejandro Cánepa.

 

Desde que internet se multiplicó en los ’90, se desparramaron las voces que prometían que con ese proceso los problemas de falta de libertad de expresión irían reduciéndose poco a poco. Sin embargo, y más allá de la posibilidad que permite la tecnología de difundir una noticia sin restricciones de tiempo y espacio, subsisten todo tipo de límites al ejercicio del derecho a la comunicación en el mundo, según afirman distintas organizaciones como la Federación Internacional de Periodistas (FIP), Reporteros Sin Fronteras (RSF) y el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (Cipi), entre otros.

La destrucción de empleos por parte de empresas periodísticas y las distintas formas de censura (gubernamental o empresarial), sumadas a las amenazas de grupos delictivos, plantean que lejos se está de un pleno acceso a poder enviar y recibir mensajes sin riesgo alguno. La detención del activista y fundador de Wikileaks Julian Assange por parte de la policía británica, al cancelarle el gobierno ecuatoriano el asilo diplomático por el cual vivía en la embajada de ese país en Londres, reactivó la preocupación sobre cuánta libertad de prensa existe internacionalmente.

Cabe recordar que Wikileaks, difundió miles de cables secretos que se intercambiaron funcionarios de Estados Unidos y que comprobaban todo tipo de presiones e injerencias sobre otros países por parte de Washington. Como un efecto colateral cuestionable, algunos de esos cables, subidos sin filtro, expusieron a informantes civiles. De todos modos, mientras Assange espera a que se resuelva su situación judicial, Washington busca juzgarlo por espionaje. Sobre este punto, la FIP cree que la acusación “podría criminalizar a la investigación periodística, al instalar un peligroso precedente que puede ser abusado para perseguir periodistas por su rol en revelar información de interés público. Siguiendo esta lógica, cualquiera que publique información que el gobierno de EEUU considera como clasificada podría ser perseguido por espionaje”.

 

Investigar al poder

La existencia de la web hizo que, al menos potencialmente, sea más sencillo difundir información sensible. Bajo esa premisa actúa Wikileaks pero también el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (Cipi), organización no gubernamental con sede en Estados Unidos pero formada por periodistas de todo el mundo. Esa entidad, entre otras actividades, logró recopilar y difundir internacionalmente cómo miles de políticos y empresarios escondían su dinero en paraísos fiscales, en lo que se denominó Panama Papers. Otras investigaciones menos conocidas pero igual de significativas se centraron en los daños provocados por los planes de desarrollo impulsados por el Banco Mundial.

 

La vida en peligro

El panorama internacional tiene matices no menores, ya que en algunas partes la libertad de expresión de los comunicadores está mucho más afectada que en otras. Monir Zaarour, director de Políticas y Programas para el Mundo Árabe y Medio Oriente de la FIP, asegura a Tercer Sector que los dos principales problemas que afectan al periodismo en la región son “las amenazas contra la vida y la seguridad física” de los trabajadores de prensa, y la “fragilidad del modelo de negocios de los medios digitales, con su devastador impacto sobre los derechos sociales de los periodistas”. Zaarour, palestino radicado en Bélgica, especifica que la región “es una de las más peligrosas del mundo desde hace años, desde la invasión estadounidense en Irak. Con guerras comunes o civiles en varios países como Siria, Irak, Yemen, Palestina y Libia, los riesgos de ser asesinado o herido son preocupaciones corrientes para miles de periodistas”.

La Federación Internacional de Periodistas lleva registrados 16 trabajadores de medios asesinados en lo que va de 2019. El último caso se registró el 11 de junio, cuando desconocidos mataron en la ciudad haitiana de Puerto Príncipe al periodista político Rospide Petion. En tanto, RSF recuerda que hay 150 periodistas y 150 internautas encarcelados. La mayoría de ellos están detenidos en Irán, China, Egipto, Arabia Saudita y Turquía. El año pasado cerró con la muerte violenta de 80 periodistas; 15 murieron en Afganistán, 11 en Siria y 9 en México.

En el ranking que elabora Reporteros Sin Fronteras sobre libertad de prensa, en los cinco primeros puestos están Noruega, Finlandia, Suecia, Países Bajos y Dinamarca. Y los cinco peores países son Turkmenistán, Corea del Norte, Eritrea, China y Vietnam. Más allá de las naciones incluidas en esa clasificación, RSF advierte que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, “continuó con su campaña de descrédito de la prensa. Ha atacado sin cesar a los medios de comunicación, mostrando su profundo desprecio por la profesión periodística. Periodistas de todo el país, y en particular mujeres y reporteros de origen afroamericano, fueron víctimas de acoso y amenazas de muerte, tanto en internet como en persona”.

A nivel general, la FIP expresa que, para un pleno acceso a la libertad de prensa, “los retos van desde la desinformación, el abuso de las redes sociales, la creciente concentración de la propiedad de los medios de comunicación y los cierres de internet hasta el encarcelamiento de periodistas y la violencia contra los trabajadores de los medios de comunicación en los regímenes más autocráticos”. En esa línea, Zaarour sentencia: “El lema de la FIP es que no puede haber periodismo independiente si los periodistas viven en condiciones de corrupción, pobreza o miedo. Es decir que si los periodistas no están protegidos contra los poderes económicos y las malas condiciones de trabajo, hay muy poca esperanza de obtener un periodismo de calidad e independiente”. Más allá de las promesas de internet, la libertad de prensa todavía sigue en construcción y con remiendos.

 

Cómo conectarse

Federación Internacional de Periodistas: www.ifj.org

Reporteros Sin Fronteras: www.rsf-es-org

Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación: www.icij.org

 

“Si los periodistas no están protegidos contra los poderes económicos y las malas condiciones de trabajo, hay muy poca esperanza de obtener un periodismo de calidad e independiente.”

Monir Zaarour, Federación Internacional de Periodistas.

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