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La falta de acceso al agua y el impacto que esto genera en la salud revela que el planeta está atravesado por la inequidad. La Argentina no escapa a esta realidad. Aquí, la situación se ve agravada por la pobreza, contaminación, sequías e inundaciones. Distintas iniciativas de organizaciones sociales procuran garantizar este derecho básico a miles de personas, especialmente en esas zonas del país donde el Estado no llega.

VER NOTA COMPLETA EN: https://tercersector.org.ar/agua-limpia-para-todos/

 

OPINIÓN:

El agua como oportunidad para construir desarrollo // Por Dr. Lucas Becerra*

Superar la mirada reduccionista de “ampliación de las redes de infraestructura de agua y cloaca” requiere pasar a codiseñar e implementar –de forma colectiva y colaborativa– estrategias sistémicas de desarrollo que garanticen el derecho humano al agua y saneamiento en calidad y cantidad suficientes para mejorar la calidad de vida, igualar oportunidades y ampliar los espacios de libertad y justicia de la ciudadanía. Con este objetivo, se desarrolló el Proyecto Público Derecho Acceso a Bienes: Agua para el Desarrollo (Daped), orientado a generar un modelo de gestión social y tecnológica de procesos virtuosos en comunidades rurales aisladas y dispersas de Argentina.

El Daped fue implementado durante los años 2014 y 2018 por un consorcio público entre la Universidad Nacional de Quilmes y el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria, con apoyo de la Red de Tecnologías para la Inclusión Social y el Programa Sedcero, y cofinanciamiento de diversos ministerios nacionales y organizaciones privadas. La estrategia Daped implicó: I) Generar nuevos conocimientos científicos y tecnológicos en la gestión de agua en términos amplios; II) desarrollar nuevas capacidades asociativas y tecnoproductivas en las comunidades; III) fortalecer las capacidades estatales de planificación y diseño estratégico desde una mirada sistémica del desarrollo, y IV) articular y coordinar recursos diversos a nivel interinstitucional. Como resultado de esta experiencia, actualmente se cuenta con nuevas herramientas teóricas y metodológicas de planificación estratégica para el desarrollo focalizadas en el acceso a agua y saneamiento.

*Asesor de la Red de Tecnologías para la Inclusión Social (RedTisa). Docente-Investigador del Instituto de Estudios sobre la Ciencia y la Tecnología de la Universidad Nacional de Quilmes (Iesct-UNQ)-Conicet

 

 

Derecho humano de toda vida //  Por Aníbal Ignacio Faccendini*

El agua es un derecho humano, según una resolución de la Asamblea de la ONU de 2010. También así lo proclamó la Corte Suprema de Justicia de la Nación, en 2014, en el caso “Juan Kersich y otros contra Aguas Bonaerenses s/ Amparo”. En la provincia de Santa Fe, la Ley de Aguas 13.740 establece el derecho humano al agua. En este último caso, la raíz constitucional está dada por el artículo 41 de la Constitución Nacional, cuando reza sobre el derecho de toda persona a acceder a un ambiente sano. No obstante, se perdió la oportunidad de establecer en el nuevo Código Civil y Comercial, en el artículo 241, que el acceso al agua es un derecho humano. Del proyecto original, ese texto fue quitado y sustituido por un insípido artículo. Sigue siendo una deuda pendiente el agua potable y segura para todas las personas en Argentina, donde un 30 por ciento de la población no accede a cloacas y un 22 por ciento a agua potable integralmente, es decir, a agua potable segura, inodora, insípida e incolora. Más de 9 millones de personas en Argentina no pueden tomar agua libre de elementos microbiológicos e inorgánicos contaminantes. Todavía, esta hipoteca social reclama por un Estado nacional y subnacional que se haga cargo. El agua no es una mercancía. Es un derecho humano de toda vida.

*Director de la Cátedra del Agua en la Facultad de Ciencia Política y Relaciones Internacionales de la Universidad Nacional de Rosario y director del Centro Interdisciplinario del Agua.

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