Compartir
blank

Orientadas a generar impacto ambiental, social y de gobernanza, las finanzas sostenibles se triplicaron durante el segundo y el tercer trimestres de 2020. Cómo fue la evolución local de estos instrumentos, en el contexto de la crisis generada por la pandemia.

 

Textos Rodolfo Rey Blanco.

 

En septiembre de 2019, Bolsas y Mercados Argentinos (Byma) lanzó el primer panel de Bonos Verdes, Sociales y Sustentables del mercado local, integrado por valores negociables que apuntan a contribuir con la mejora del medio ambiente y con acciones enfocadas en el bienestar de las comunidades. Este tipo de operaciones, que ya se había instalado en el mercado internacional en 2008, fue creciendo de manera sostenida y, durante 2020, experimentó un alza inesperada debido a las consecuencias sociales y económicas que trajo aparejada la pandemia.

De acuerdo con estimaciones de Lucas Pevarelli, uno de los Managing Partners de la start-up Business & Sustainability (BS), el 15 por ciento de las empresas locales que cotiza en bolsa reporta a Byma. A nivel global, ya hay más de 108 bonos en fase de implementación, lo que representa una inversión de U$D 392 millones, según cifras aportadas por Constanza Gorleri, gerenta de Sustentabilidad de Banco Galicia.

“Con la aparición del Covid-19 surgieron proyectos que perseguían algún beneficio social, generar empleo o paliar la crisis sanitaria. Debido a esto, los bonos sociales se triplicaron en el primer trimestre de 2020, en comparación con el mismo período del año anterior. Nadie preveía este resultado”, destaca Julieta Artal, responsable de Gobierno Corporativo y Sustentabilidad de Byma.

De acuerdo con la experta, en estos últimos años, los bonos verdes se transformaron en una nueva herramienta de financiación de impacto positivo y el mercado local siguió las tendencias de sus pares internacionales. Por eso, 2020 representó el primer año en el que muchas empresas presentaron su reporte de sustentabilidad. Por otra parte, surgieron los bonos pandémicos, que se emitieron para responder a la crisis generada por el Covid-19. Mientras que, hacia fines de 2019, la relación del bono verde con el bono social era de 2 a 1 en la Argentina, el cierre de este año los encontró en un empate de 2 a 2.

“A partir de la pandemia, hubo una explosión de las finanzas sostenibles, sobre todo en relación con los bonos sociales y sustentables –explica Iván Buffone, otro de los dos Managing Partners de BS–. La emisión de los bonos sociales fue del triple en el primer semestre de 2020, mientras que los sustentables crecieron en un 30 por ciento. Las cuestiones sanitarias, de contención social y las dificultades económicas atravesaron el mundo financiero y, por eso, los Estados emitieron estos títulos de crédito para fondear una recuperación o estímulo con impacto social”.

Pero si bien los bonos verdes no tuvieron un crecimiento tan grande como las emisiones sostenibles y sociales, sí se convirtieron en una meta para los inversores de estos incipientes valores negociables. “La pandemia marcó un antes y un después, en cuanto al destino de los fondos en el mundo de las finanzas climáticas. Los bonos verdes pasaron de representar el 83 por ciento del total de las finanzas sostenibles del mundo, en 2018, a estar parejos con los sociales y sostenibles sumados en 2020. Esto implica una resiliencia por parte de las finanzas que, seguramente, no era tenida en cuenta antes del coronavirus. Por eso, se emitieron varios coronabonds, y se estima que parte de la reconstrucción de los tejidos sociales y económicos puede darse de la mano de este tipo de instrumentos”, sostiene Pablo Cortínez, Focal Point de Finanzas Sostenibles de Fundación Vida Silvestre Argentina y Director del Programa Ejecutivo en Bonos Verdes y Finanzas Sostenibles de la Universidad del Cema (Ucema).

 

Apuesta al triple impacto

Las finanzas sostenibles nacieron como consecuencia de distintos tipos de iniciativas, proyectos y programas de triple impacto que ocuparon las agendas de empresas y organizaciones, durante las últimas décadas. Este tipo de inversión, no sólo utiliza criterios económicos y financieros para evaluar las opciones de aplicación de sus recursos, sino que también emplea criterios ambientales, sociales y de gobernanza, que contemplan tanto los beneficios del inversor como los de la comunidad en general.

Por sus características particulares, las finanzas sostenibles se desarrollan con empresas y organizaciones que también se vinculan con la sociedad civil. Uno de esos casos es el Banco Galicia que, así como Byma, hizo lo propio al lanzar el primer bono verde de un banco privado en la Argentina, con una emisión por 100 millones de dólares, con el fin de expandir el programa de préstamos para proyectos de eficiencia medioambiental, en 2018. Para diciembre del año siguiente, la entidad bancaria ya había financiado 16 proyectos, de los cuales, el 88 por ciento correspondió a energías renovables y un 12 por ciento a eficiencia energética.

 

REC | Sociales, verdes y sustentables

Esta clase de bonos se destinan exclusivamente a financiar o refinanciar proyectos verdes, sociales o una combinación de ambos, con el fin de generar impacto positivo en los ejes sociales y ambientales. Además, cada tipo de bono refiere a cómo contribuye con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).

Bonos sociales: los fondos se aplican exclusivamente para financiar o refinanciar proyectos sociales elegibles. El objetivo es ayudar a abordar o mitigar un determinado problema social o conseguir resultados positivos para una comunidad.

Bonos verdes: los fondos se destinan a financiar proyectos verdes elegibles con beneficios ambientales.

Bonos sustentables: los fondos son para financiar una combinación de proyectos verdes y sociales. Es decir, que acumulan las características de los bonos sociales y de los bonos verdes.

Las bolsas de valores que trabajan para estos segmentos se basan en dos estándares internacionales muy reconocidos: el de la Asociación Internacional de Mercados de Capitales (Icma, por sus siglas en inglés) y el de Climate Bond Initiative (CBI). Además de cumplir con los requisitos mencionados, estos bonos deben garantizar la trazabilidad del dinero. Para ello se debe realizar un informe periódico que garantice el uso del capital y los beneficios que se obtienen. Si bien el mercado local no exige una revisión externa luego de la emisión de estos bonos, sí lo hace previo a la solicitud.

Fuente: Byma

 

________________________________________

SI TE INTERESA ESTA NOTA Y QUERES LEER MAS, SUSCRIBITE CLICK AQUÍ!

Dejar una respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here