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La Red Gráfica Cooperativa permite a numerosas empresas, muchas de ellas recuperadas por sus trabajadores, capacitar al personal, buscar alternativas para superar la crisis y asegurar el trabajo a decenas de familias.

 

Texto Alejandro Cánepa.

 

Las cooperativas tienden a agruparse en distintas asociaciones: éstas son nacionales, regionales o unidas por las mismas temáticas. Dentro de esta última categoría se ubica la Red Gráfica Cooperativa, que reúne a empresas de ese rubro desde 2007. Impresión de folletos, afiches, libros, revistas y etiquetas son algunos de los productos que ofrecen y Tercer Sector hojeó ese espacio para contar su desarrollo, cómo enfrentan la situación socioeconómica actual y qué planes proyectan.

En 2007, las cooperativas Gráfica Patricios, Chilavert, Cogtal, Ferrograf, El Sol, Gráfica Campichuelo y Gráficos Asociados decidieron compaginar esfuerzos y crear una red para presentarse a licitaciones, compartir capacitaciones e información y, en suma, explorar negocios en común. “Ahora somos, entre asociadas y vinculadas, 34 cooperativas. El primer objetivo fue armar el primer clúster de cooperativas para comprar y vender en conjunto. Después fuimos mutando, avanzando y retrocediendo, y se volvió una plataforma administrativa de gestión para empresas recuperadas. Y empezamos a transmitir las experiencias a otras personas.” La que habla es Elvira Jara, asistente de coordinación de la Red e integrante de la misma casi desde sus inicios.

Las cooperativas también comparten mecánicos o se pasan trabajos si una de ellas no puede realizar todo el encargo realizado. “Además, entre todas compramos una máquina que hace preimpresiones, un eslabón de la producción gráfica. Era muy difícil presentarse una sola, se hizo una presentación hace varios años ante el Ministerio de Trabajo y nos otorgaron los fondos, que en ese momento eran 3 millones de pesos”, explica Jara.

Una de las fundadoras es Gráfica Chilavert, ubicaba en el barrio porteño de Pompeya y actualmente jaqueada por tarifas de luz de 125 mil pesos mensuales. El presidente de la Red es integrante de esa empresa y se llama Plácido Peñarrieta. “En Chilavert somos 15 socios, producimos libros, revistas, catálogos y, en menor medida, afiches. Hoy padecemos el cóctel venenoso de apertura de importaciones y aumentos de la luz”, afirma.

La Red ya tiene un producto propio como espacio colectivo: los Cuadernos Cooperativos, que son anillados, de 19 por 27,5 centímetros, con 48 ó 96 hojas rayadas. “Es una prueba piloto para ver cómo funcionamos y así vamos puliendo fallas”, dice Peñarrieta, que anticipa que hay planeados otros productos para más adelante, relacionados con el packaging. Plácido tiene 59 años y había entrado a Chilavert en 1980, 21 años antes de que la empresa comenzara con los problemas económicos, lo que luego desembocó en la conformación de una cooperativa para mantener los puestos de trabajo.

 

Recuperadas y federales

Un buen número de las integrantes de la Red son empresas recuperadas por sus trabajadores, como Chilavert, Gráfica Patricios o Gráfica Campichuelo, entre otras. Un caso más reciente es el de la Cooperativa Graficarte, de Villa Urquiza. “Nos conformamos en 2015, nos agarró en pleno cambio de gobierno. Habíamos tenido un conflicto, con toma de la empresa; ahí nos ayudó el sindicato gráfico y la Red, aunque ya teníamos vínculo desde antes”, cuenta Rubén Anaquin, miembro de la empresa fundada en 1970. En la actualidad, Graficarte se especializa en etiquetas autoadhesivas para todo tipo de rubros, aunque también hacen impresiones en cartón para prendas de vestir.

La Red cumple un papel importante para las cooperativas que la integran y están lejos de Buenos Aires, como el caso de Tropa Circa, instalada en la ciudad de San Miguel de Tucumán. Una de sus trabajadoras, Ayelén Cabo, cuenta: “En los comienzos, en Chilavert nos enseñaron todo. A través de la Red, además nos dieron becas para estudiar en la Fundación Gutenberg. Hoy hay trabajos que no podemos hacer por volumen de máquinas y lo hacen otras cooperativas de la Red. Además, charlamos mucho con Cogtal por el tema ventas. Siempre hubo mucha solidaridad con nosotros, para asesorarnos sobre si comprar máquinas o si tomábamos un crédito o no”.

Tropa Circa se creó en 2013, inspirada directamente por las experiencias de las empresas recuperadas. Hoy se dedica a papelería institucional y social, afiches, volantes y, según Ayelén, “lo que más nos gusta es hacer libros”. En ese sentido, desea que en el futuro puedan hacer “mejores libros de autor e infantiles y mejor laburo con las editoriales del Noroeste” del país.

Varias de las cooperativas de la Red alojan y promueven otras actividades sociales y culturales. Por caso, en Chilavert funciona un bachillerato popular, un grupo de teatro comunitario y el centro de documentación de empresas recuperadas. En tanto, la FM Radio Gráfica transmite desde Gráfica Patricios y de Gráfica Campichuelo surgió una Fundación que da cursos de capacitación laboral, entre otras cosas. Aparte, esta agrupación de cooperativas gráficas parece haber sido el espejo para otras experiencias, como la Red Metalúrgica Cooperativa y la Red de Turismo Campesino. A fin de cuentas, lo parecido se junta y en esa unión surgen ideas para potenciar el desarrollo de todos los participantes.

Peñarrieta, nacido en la localidad salteña de Tartagal y habitante de la porteña Villa 21-24 de Barracas, dice: “Recuperamos la empresa por el honor: quedaban máquinas viejas, no sabíamos de administración, sí o sí nos tenían que asesorar desde afuera. En un momento, el ser humano tiene que tener una decisión firme y el desafío de mostrarle a la sociedad que nosotros también podemos conducir empresas”. La Red Gráfica Cooperativa, pasada más de una década de su creación, quiere imprimirle ese sello a la realidad.

 

Cómo conectarse

La Red Gráfica Cooperativa: Teléfono (11) 3780 2092 // redgraficacooperativaltda@gmail.com

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