Compartir

Con el planeta golpeado por la pandemia se impone la reflexión sobre la responsabilidad de los humanos en el surgimiento y la propagación del Covid-19 y, sobre todo, cómo evitar que se repita. La necesidad de debatir nuevos modelos de producción, explotación y consumo, que tengan en cuenta el respeto por la biodiversidad y los ecosistemas, así como las acciones para contrarrestar el cambio climático, se ubican entre las prioridades de la agenda ambiental que traerá aparejada la nueva normalidad.

 

Texto Andrea Vulcano y Laura Eiranova.

 

Sin dudas el coronavirus echó por tierra previsiones, derrumbó esquemas e impuso una dura prueba a la humanidad entera. En medio del desconcierto, la incertidumbre y la zozobra por la pérdida de vidas, la tan mentada “nueva normalidad” en el mundo poco a poco va aflorando, aunque pendula entre aperturas, rebrotes, escaladas, flexibilizaciones y marchas atrás.

Entre una decena de recomendaciones lanzadas recientemente por las Naciones Unidas para evitar que se repitan escenarios como el de este 2020, el organismo destacó la crucial importancia de respetar la vida silvestre y los ecosistemas. De hecho, un informe elaborado por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente y el Instituto Internacional de Investigación Ganadera atribuye la creciente presencia de zoonosis (enfermedades que se transmiten entre animales y humanos) a la degradación del entorno natural producto de la explotación de la tierra o la vida silvestre, la extracción de recursos, el cambio climático y otras formas de presión a la naturaleza. Por eso, pone el acento en la necesidad de desarrollar alternativas para la seguridad alimentaria y los medios de vida que no dependan de la destrucción de hábitats y biodiversidad.

“Cuando los ecosistemas se modifican o destruyen y se alteran los equilibrios ecológicos, se facilita la propagación de patógenos, aumentando el riesgo de contacto y transmisión al ser humano”, plantea Manuel Jaramillo, director general de la Fundación Vida Silvestre.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), estos tipos de virus que se transmiten de animales a personas a través de una exposición directa o indirecta fueron causantes del 75 por ciento de las enfermedades infecciosas surgidas en la última década. Citado por la Fundación Ambiente y Recursos Humanos (Farn) en su Informe Ambiental 2020, el escritor estadounidense David Quamenn, especializado en ciencia y naturaleza, sostiene que la actual es una era signada por “enfermedades zoonóticas emergentes”. “Perturbamos los ecosistemas diversos, construimos pueblos y minas en esos lugares, talamos árboles, nos comemos los animales que viven en estos bosques y, con estas acciones, nos exponemos a los virus”, señala.

Por ese motivo, desde la Farn destacan la necesidad de “un tiempo de reflexión profunda en torno a la forma en la que vivimos y convivimos las sociedades del siglo XXI, unas respecto de otras pero, en especial, en relación con las especies que nos rodean”.

A nivel global, las exhortaciones se multiplican: “En medio de esta tragedia, existe la oportunidad de sanar nuestra relación con la naturaleza y mitigar los riesgos ante futuras pandemias, pero un futuro mejor comienza con las decisiones que hoy asumen los gobiernos, las empresas y las personas en todo el mundo”, sostuvo Marco Lambertini, director general de la Organización Mundial de Conservación en ocasión del reciente lanzamiento del informe “Covid-19: llamado urgente para proteger a las personas y la naturaleza”.

 

________________________________________

SI TE INTERESA ESTA NOTA Y QUERES LEER MAS, SUSCRIBITE CLICK AQUÍ!

Dejar una respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here