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A través del juego, el arte, la cultura y la estimulación temprana, una organización acompaña a educadores y familias y promueve el desarrollo integral de niñas y niños en la zona norte del Gran Buenos Aires.

 

Texto Maia Pelman.

 

A partir de una iniciativa de la Red Barrial de las Organizaciones, las puertas de la Casa de Fortalecimiento Familiar y Comunitario (Caff) se abrieron en el año 2000 en El Talar, localidad ubicada en el partido bonaerense de Tigre. Sin embargo, la historia comenzó mucho antes. A partir de la década del ’80, varios de los integrantes de esta Organización de la Sociedad Civil comenzaron a trabajar en las calles porteñas aledañas a la estación ferroviaria de Barrancas de Belgrano estableciendo contacto con niños y niñas que vivían en situación de calle. El objetivo principal era la protección de derechos y la vuelta al barrio de origen, garantizando su escolaridad y el restablecimiento de los lazos familiares.

Una vez asentados en El Talar, el equipo interdisciplinario de la Caff comenzó a trabajar en tres ejes: la articulación con juzgados de menores y los recursos comunitarios, la implementación de acciones para evitar el trabajo infantil y proyectos de respaldo educativo, recreativos y culturales orientados a adolescentes que estaban en situación de calle.

Esa instancia les dejó una importante lección: había que producir cambios profundos en las condiciones de crecimiento de los chicos para que la adolescencia los encontrara mejor plantados. Fue así como reorientaron sus proyectos hacia la protección del derecho a gozar de buenas condiciones de desarrollo durante la primera infancia.

 

Protección y contención

La organización tiene dos programas principales. Por un lado, el servicio de protección de los derechos de los niños y las niñas. Se consolidó un equipo interdisciplinario que brinda asesoramiento jurídico y social y, en caso de ser necesario, realiza reclamos ante los organismos competentes, brinda capacitación a trabajadores en el campo de la infancia y participa en foros de debate y diseño de políticas. “Cuando pasa algo en la vida de un chico, la gente se acerca espontáneamente o a veces nos lo derivan de otras organizaciones para ver si en la comunidad se puede destrabar y acompañar esa situación, sin que llegue a los tribunales”, explica Cristina Fraccia, socióloga y coordinadora de la Caff.

 

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