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A fines de 2019, el coronavirus amenazaba con paralizar el mundo. Dos años después, y aún transitando la crisis, la sociedad civil empieza a vislumbrar las enseñanzas que dejaron las acciones desplegadas para atender la emergencia. Desafíos, transformaciones, aprendizajes y oportunidades que se abren en el camino hacia la pospandemia, en la voz de los protagonistas del sector social.  

 

Texto Eduardo Santachita.

 

Las consecuencias negativas de la irrupción del Covid 19 son innegables, evidentes y demasiado cercanas. No obstante, una catástrofe semejante trae aparejados desafíos y transformaciones en materia de salud, educación, vivienda, género, ciudadanía, brecha digital, economía social y medio ambiente. Las organizaciones de la sociedad civil que trabajan día a día esas problemáticas reflexionan acerca de aquello que aprendieron tras casi dos años de contexto pandémico. Qué se puede rescatar de los escombros de la incertidumbre, el aislamiento preventivo, la virtualización de las relaciones, la distancia social y las pérdidas para construir, de a poco, una nueva normalidad más justa.

 

Vivienda: #Quedateencasa

Pocos minutos después de las nueve de la noche del 19 de marzo de 2020, el presidente Alberto Fernández decretó la cuarentena obligatoria. Sandra Ferreyra, trabajadora social y presidenta de la organización Madre Tierra estaba mirando el discurso por televisión, cuando el primer mandatario dijo: “Todos tienen que quedarse en sus casas”. “Eso nos hizo ruido, porque conocemos bien los problemas de las viviendas y los barrios: hacinamiento, varias familias en una sola casa, falta de cloacas y agua potable…”, enumera Sandra. Y reflexiona: “La pandemia demostró que el hábitat no es neutral”.

A pesar del coronavirus, Madre Tierra continuó con su trabajo en zonas vulnerables del conurbano bonaerense. “Aislamiento no es abandono”, aclara Ferreyra. Y cuenta: “La situación sanitaria hizo que algunos barrios tuvieran su primer centro de salud, una salita que ya les queda”. Sandra destaca, además, que en los territorios donde trabaja su ONG las personas quedaron sensibilizadas. “No vi más a las referentes tomando mate; eso muestra una cabeza cambiada, de cuidado por el otro. También aprendimos que somos nosotras mismas las herramientas de transformación”, dice.

“Salimos fortalecidos”, sostiene, por su parte, Alejandro Besuschio, director ejecutivo de la Fundación Vivienda Digna, y cuenta lo que vivió la primera noche de aislamiento obligatorio: “Nos llegaron cantidad de mensajes de agradecimiento de familias que pudieron construir una vivienda adecuada gracias a la fundación”. El #QuedateEnCasa generó conciencia sobre habitar en un lugar con las condiciones que permitan mejorar los indicadores de salud. Entre otras soluciones, Vivienda Digna da microcréditos conjuntos a tres familias de un mismo barrio para la construcción y mejora de viviendas, y en ese proceso se necesita de la supervisión de un arquitecto. “Ahora le envían fotos, datos, medidas… en muchos casos, ya no hizo falta la visita, lo que agilizó el trabajo y lo hizo más inclusivo, porque para el arquitecto a veces era complicado entrar en determinados barrios y ahora puede”, explica el director.

 

Economía social: soluciones colectivas

“La pandemia mostró que hay lugar para las microfinanzas”, asegura Francisco Estrada, presidente de la Red Argentina de Instituciones de Microcrédito (Radim). “Estamos acostumbrados a la economía de guerra y preparados psicológicamente para la crisis, eso te da velocidad de respuesta”, dice. Y se explaya: “Una persona de los barrios donde trabajamos convive con los robos, la inestabilidad… están habituados a aprender sobre la marcha”. Estrada cuenta que muchos pequeños emprendedores del sector, casi no usaban computadora y la pandemia los obligó a acelerar su capacitación. “Una señora que compra y vende ropa recibía pedidos y, cuando iba al lugar de encuentro, no aparecía nadie; entonces abrió una billetera virtual y empezó a pedir anticipos”, dice. Y afirma que la pandemia acrecentó la empatía. “Todas las instituciones de microcréditos salimos a ofrecer plazos más flexibles de pagos. Los bancos nunca te llaman para decirte ‘quedate tranquilo’. Nosotros, sí”.

Ramiro Martínez, presidente de la Confederación Argentina de Trabajadores Cooperativos (ConArCoop), destaca que de agosto a noviembre de 2020 se creó la misma cantidad de cooperativas que en todo 2019. “La salida colectiva implica no necesitar de una pyme y organizarse en base a saberes comunes, capacitarse y aprender a gestionarse”, explica. Y considera que la experiencia del Ingreso Familiar de Emergencia (IFE) mostró que hay 11 millones de personas sin trabajo formal, mientras el Gobierno esperaba que se inscribieran sólo 4 millones. “En el coloquio de Idea analizaron que, en los próximos tres años, la Argentina puede crear, como mucho, 700.000 puestos de trabajo… ¡Te faltan 10 millones!”, exclama Martínez, e ironiza: “¿Qué multinacional los va a incluir?”. La salida, para él, es la economía social.

 

Género: contención ante la violencia

“En temas de violencia de género, lo virtual no sirve”, sentencia Ada Rico, presidenta de La Casa del Encuentro, una asociación civil que trabaja esta problemática desde 2003. Durante la cuarentena, muchas mujeres debieron quedar encerradas con su agresor, lo que imposibilitaba que hablaran por teléfono con la policía, la Justicia o las organizaciones que podían ayudarlas. “Teníamos que esperar que llamaran rápido mientras salían a hacer las compras, por ejemplo”, relata Dolores Breit, de la ONG Lugar De Mujer. “Pedimos que habilitaran un whatsapp y el Ministerio lo hizo inmediatamente, eso fue algo bueno”, reconoce Ada. Pero aclara que las reuniones de contención entre mujeres, muy importantes para ellas, no se pueden hacer por videollamada. “La confidencialidad es primordial… ¿cómo sabíamos si en la casa no había alguien escuchando?”, pregunta.

En 2020 hubo 251 femicidios. En los primeros once meses de 2021, se sumaron 261 más. “Históricamente, siempre fueron con arma de fuego; pero, durante la pandemia usaron los golpes”, cuenta Rico. Y resume: “Eso demuestra que, si el agresor quiere asesinarla, lo hace. Ahora que las restricciones se van terminando volvemos a ser baleadas. La pandemia nos exige analizar las diferentes aristas de la violencia de género”.

Breit refiere a la relación entre la violencia y las condiciones económicas: “Son muy pocas las mujeres que salen de la situación de violencia acomodadas económicamente, por eso es importante para la pospandemia pensar en refugios para mujeres en situación de violencia intermedia”.

Actualmente los refugios son solo para mujeres en riesgo de vida. Mabel Bianco, presidenta de la Fundación para el Estudio e Investigación de la Mujer (Feim), agrega que la principal lección aprendida es que el cierre prolongado de las escuelas fue muy negativo para niñas y adolescentes. “En las tareas escolares virtuales no se introdujeron actividades de ESI, lo que produjo una gran demanda de información que canalizaban por Internet, y así hubo muchos problemas de grooming y abusos”, argumenta.

 

Brecha digital: comunidades en red

Altermundi es una asociación civil que desarrolló un conjunto de soluciones para redes comunitarias en localidades de poca densidad poblacional: Un router propio (ver recuadro), software libre y capacitación para que configurar y mantener la red descentralizada sea muy sencillo. Durante la pandemia, diseñaron un programa de semilleros y llegaron a doce organizaciones sociales locales que se ocupan del derecho a la comunicación en pueblos alejados o barrios populares. Por ejemplo, en José de la Quintana, un paraje a 50 kilómetros de la ciudad de Córdoba, 70 familias están conectadas a internet gracias a este sistema de nodos en una red “en malla”. Para tener cobertura, sólo necesitan que una de las casas tenga salida directa a internet, que en este caso es provista por la Universidad de Córdoba.

“Hay lugares en Traslasierra que no tenían ningún tipo de conectividad”, explica Nicolás Echániz, miembro fundador de Altermundi. “No lo podían creer. Están llevando las cabritas a la montaña y van mandando mensajes con el celular”, grafica. Javier Lombardi, vocero y mentor en la organización civil Argentina Cibersegura, coincide en que el camino para acortar la brecha digital es el software y hardware libres, y advierte que también hay otras brechas que se revelaron durante la pandemia: una es en la educación digital. “Ya tenemos la ESI, ahora hace falta la EDI, Educación Digital Integral. Muchos chicos y docentes no tenían los conocimientos necesarios para enviar tareas, usar plataformas educativas, subir videos, y los adultos que acompañábamos a esos estudiantes a hacer los deberes tampoco conocíamos del tema”, señala Lombardi. Por otra parte, advierte que la elección de plataformas fue antojadiza, sin medir los riesgos de compartir datos de los menores en internet. “Descargamos cualquier plataforma a la ligera y después nos preguntamos si tal o cual sitio nos escucha… ¡Claro!, porque en los términos y condiciones te lo consultó y pusiste ‘Acepto’”.

 

Salud: más empatía con los pobres

“En la pandemia vimos los límites de nuestro modelo de ayuda”, reconoce Josefina Martorell, directora de Médicos Sin Fronteras para América del Sur. “Fronteras cerradas, personal que no podía salir de sus países o quedó atrapado en aeropuertos”, cuenta. Las misiones de esta organización necesitan moverse hacia territorios donde hay una urgencia, como conflictos armados, epidemias o catástrofes naturales. Esta vez, la emergencia era mundial. “Una de las transformaciones que debimos encarar fue la descentralización de la distribución de material logístico, que siempre estuvo en Europa”, señala Martorell, y agrega: “El gran aprendizaje de este contexto fue para la sociedad civil de muchos países, que tuvo mayor empatía, porque vivieron en carne propia la importancia de algunos temas que nosotros trabajamos siempre, como la exención de patentes para vacunas y medicamentos”.

Según la directora regional, los ciudadanos de diferentes latitudes presionaron a los gobiernos para reclamar un cambio. “El mecanismo Covax para repartir equitativamente las vacunas fracasó, porque los países más ricos lograron acaparar las dosis a través de convenios bilaterales secretos, movidos por los intereses de las farmacéuticas. De esto aprendimos que la próxima vez que el mundo deba enfrentar una situación así, tiene que hacerse de otra manera”, concluye Martorell.

Gonzalo Basile, Director General para América latina de Médicos del Mundo Argentina, señala que la pandemia actual mostró que la sobremilitarización y el nexo entre seguridad y salud colectivas fue una de las características intrínsecas de las respuestas institucionales de los Estados. “Eso nos puso en una delgada línea entre fortalecer capacidades de respuesta y mantener autonomía frente a las tesis catastrofistas que apuntalaron un control militarizado de una crisis epidemiológica”, denuncia. Y reflexiona: “Hacía falta más sociedad civil implicada en la salud colectiva y menos militares y policías”.

 

Ciudadanía: derechos on y off line

Eduardo Ferreyra, investigador de la Asociación por los Derechos Civiles (ADC), explica que en pandemia aparecieron dos fenómenos que afectaron a la ciudadanía y los derechos: uno es el despliegue de tecnologías digitales para contribuir al combate contra el Covid-19. El otro es la preocupación acerca de los efectos que la desinformación puede ocasionar en la salud pública.

“En Argentina y otros países del continente, la pandemia dio lugar al inicio de diversos procesos criminales a personas por comentarios hechos en redes sociales sobre el nuevo virus”. Ferreyra recuerda un caso: “El 7 de abril de 2020, Kevin Guerra publicó en su cuenta de Twitter el siguiente comentario: ‘Che, qué onda los que no cobramos el bono de 10.000 pesos. Sigue en pie lo del saqueo, ¿no?’, en referencia a la falta de una asistencia económica de emergencia. El tuit fue detectado por la Subdirección de Delitos Tecnológicos de la Gendarmería Nacional, junto al Área de Ciberpatrullaje de la Policía Bonaerense y le abrieron a Kevin una causa judicial por un delito que tiene una pena de dos a seis años de prisión”. Para Ferreyra, esto enseñó que no se debe recurrir a conceptos previstos en el Código Penal como “intimidación pública” o similares para perseguir comentarios hechos en redes sociales, y que se deben expandir los alcances del derecho a la protesta en internet.

Sergio Bustamante, responsable del área Talento de ADC, pone el foco en la virtualización: “El abuso en el primer año de sistemas de videollamadas para todos los eventos hizo que hoy seamos muy asertivos a la hora de agendar una reunión, así como también, de aprovechar ese encuentro”. Al respecto, Javier Lombardi, de Argentina Cibersegura, introduce el concepto de “ciudadanía digital” y explica que hoy los espacios “no son digitales ni físicos, sino híbridos, y eso, la pandemia lo reveló abruptamente”.

 

Educación: la escolaridad híbrida

“La pandemia generó graves consecuencias y profundizó las desigualdades y las brechas ya existentes”, dice Marcela Browne, Coordinadora de la p. Mientras la Argentina se encamina a retomar las cifras de presencialidad previas a la pandemia, desde el Ministerio de Educación aseguraron que 1.800.000 estudiantes tuvieron problemas de vinculación y ya se reincorporó a alrededor de un tercio. Alejandra Solla, Presidenta de Fundación SES, resalta que “la conectividad es un derecho, en una época en que la escolaridad híbrida nos atraviesa a todos”.

En ese sentido, Diego Guilisasti, Director Ejecutivo de Cartoneros y Sus Chicos, ONG que da acompañamiento educativo y contención a hijos de recuperadores urbanos, valora la enseñanza virtual: “Incluso nuestros chicos, que están en contextos socioeconómicos complejos y ven sus derechos vulnerados muy severamente pueden aprender por internet”. Guilisasti cuenta que los estudiantes aprovecharon cada oportunidad en la que accedieron a un celular o una tablet para estudiar. “Eso nos permitió seguir enseñando, mantener el vínculo con chicos y familias, y enseñar a leer y escribir a distancia”, dice.

 

Medio ambiente: clima de compromiso

“Creemos que en la pandemia hubo una pequeña revolución”, dice Matías Prol, secretario de Alianza por el Clima. “Mucha gente empezó a compostar, a cultivar sus propios alimentos, a separar residuos… y esto nos enseñó a valorar más los espacios verdes y la biodiversidad”, agrega.

Guadalupe Nava, por su parte, fundadora y presidenta de la organización socioambiental Conciencia Ecológica, coincide en que este contexto excepcional puso en valor las necesidades básicas. “Pudimos ver qué necesitamos realmente para vivir, desde alimento, aire puro y afectos”. Además, la activista rescata la capacidad de organización que mostró el sector. “Notamos que ante una emergencia podemos actuar, y lo ambiental es una emergencia”, postula.

“Gracias a esta pandemia notamos la falta de espacios verdes en centros urbanos y la falta de acceso al agua”, comenta a su turno Bruno Sirote, integrante de Jóvenes por el Clima. Pero desde su experiencia, la enseñanza más importante fue la necesidad de agruparse colectivamente como sociedad civil. “Generar cohesión, compromiso, conexión entre personas que puedan llevar adelante protestas para traccionar el aparato político hacia una transición que permita pensar modelos de justicia social, climática y ambiental”, dice Sirote.

“Lamentablemente, no hemos logrado aún encontrar declaraciones o acciones de respuesta a nivel gubernamental que vinculen de manera directa la situación ambiental con las problemáticas derivadas de la actual pandemia”, agrega Ana Di Pangracio, directora adjunta de Fundación Ambiente y Recursos Naturales (Farn).

Nadie sabe qué nos deparará la verdadera pospandemia, pero activistas, voluntarios, líderes y emprendedores coinciden en que la sociedad civil tiene un rol fundamental para articular una normalidad que además de nueva, sea mejor.

Producción: Vera Lauckner.

 

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Cómo conectarse

Madre Tierra: www.madretierra.org.ar/

Vivienda Digna: www.viviendadigna.org.ar/

Radim: www.reddemicrocredito.org/

Conarcoop: www.conarcoop.com.ar/

La Casa Del Encuentro: www.lacasadelencuentro.org/

Lugar de Mujer: www.lugardemujer.org.ar/

Feim: www.feim.org.ar/

Altermundi: www.altermundi.net/

Argentina Cibersegura: www.argentinacibersegura.org/

Médicos Sin Fronteras: www.msf.org.ar/

Médicos del mundo: www.mdm.org.ar/

ADC: www.adc.org.ar/

Fundación SES: www.fundses.org.ar/

Cartoneros y sus Chicos: www.cartoneros.org/

Alianza por el Clima: www.alianzaxelclima.org/

Conciencia Ecológica: www.instagram.com/concienciaecologica.ar/

Jóvenes por el Clima: www.jovenesporelclima.com/

Farn: www.farn.org.ar/

 

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