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En diferentes ciudades de Argentina y Latinoamérica, grupos de voluntarios se organizan para retirar los alimentos que no se consumen en fiestas, eventos, empresas y mercados para distribuirlos en comedores comunitarios.

Texto Magalí Sztejn.

 

Podría haber sido una reunión de amigos, como tantas otras, en las que se pone en evidencia una realidad: una gran cantidad de alimento en buen estado se desecha. Sin embargo, este grupo, que conocía de organización de eventos, decidió dar un paso más. En 2013 realizaron su primer “rescate”, que consistió en retirar el excedente de comida, luego de acordar con una empresa de catering, y entregarlo a quienes pudieran darle un mejor fin que el cesto de basura. Y de esa manera comenzaron lo que sería Plato Lleno.

Desde entonces, buscan instalar el hashtag #LaComidaNoSeTira, a partir de publicaciones en las redes sociales, remeras, afiches e incluso platos pintados por artistas a través de su iniciativa Arte al rescate. “No estamos comprometidos en la lucha contra el hambre, aunque no quiere decir que seamos ajenos.  Al poner como protagonista al alimento, los personajes más importantes en la cadena vendrían a ser los receptores, que son quienes mejor lo aprovechan”, explica Rafael Barrio, vicepresidente de Plato Lleno, una organización integrada por seis coordinadores en Buenos Aires que también participan mensualmente de los rescates junto a otros voluntarios.

 

Acción en red

En pocos años, la iniciativa cobró tal dimensión que fue contactada desde diferentes lugares para replicarla y en 2017 se constituyó como red. Hoy se encuentra en la localidad neuquina de San Martín de los Andes, pero también en países como Costa Rica, Brasil (San Pablo) y Uruguay (Montevideo). Además de no cobrarle al receptor, lo que se exige es transparencia y el cuidado con los alimentos. “Es muy necesario un nexo entre el solicitante y el receptor. Tienen distintas formas y necesitan alguien que modere”, manifiesta Barrio.

Siempre priorizan los comedores más cercanos al sitio del rescate, asegurándose previamente de que puedan recibirlo. Lo último que incorporaron fue el retiro de excedente o mercadería que no se puede vender en el Mercado Central, aunque también las modalidades son propias de cada lugar. En San Martín de los Andes, por ejemplo, los voluntarios realizan una recorrida por las panaderías que tienen el sticker de negocio adherido a la red Plato Lleno. “Lo que buscamos es que todos puedan colaborar con la propuesta”, resume su vicepresidente.

 

Cómo conectarse | Plato Lleno: www.platolleno.org // proyectoplatolleno@gmail.com // Facebook: ProyectoPlatoLleno

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