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Las acciones de responsabilidad social impulsadas por las empresas, en articulación con las ONG, generan un mayor impacto a largo plazo. Aquí se presentan algunos de los programas en marcha que ya generan beneficios en las comunidades.

 

Texto María Sol Abichain.

 

A lo largo de las últimas dos décadas, la Responsabilidad Social Empresaria dejó de ser un conjunto de acciones aisladas para convertirse en una estrategia en la que invierte recursos la mayoría de las empresas. En parte, esa tendencia se afianzó de la mano de las ONG. Para muchas firmas, la implementación de sus prácticas responsables con las comunidades, en articulación con el Tercer Sector, resulta más asertiva en la medida que las organizaciones sociales aportan su conocimiento de primera mano de las necesidades de la población.

A partir de esa premisa, cada vez más, las empresas que se autodefinen como “socialmente responsables” ensayan llevar adelante programas de RSE alineados con las ONG locales. Y lo hacen a través del apoyo a proyectos de Salud, Educación, inclusión juvenil o de personas con capacidades diferentes.

¿Cómo lograr que esas articulaciones entre el sector empresario y el social sean realmente efectivas? Mario Roitter, Investigador del Centro de Innovación Social de la Universidad de San Andrés (CIS-UdeSA) e Investigador externo del Estudios de Estado y Sociedad (Cedes), propone pensar en una complementariedad más allá de una donación o del financiamiento de un proyecto; que combine las capacidades específicas que tienen las empresas con las que tiene la organización. Además, destaca que las alianzas son positivas, no sólo cuando logran resultados, sino “cuando no son puntuales, y pueden tener una mirada más de mediano plazo, lo cual no quiere decir que no se puedan introducir modificaciones, sino más bien que sean encadenados en el sentido que vayan aumentando las capacidades con aquellos que están trabajando y, por otro lado, promoviendo en el largo plazo la autonomía de todos los actores intervinientes, evitando distintas formas de dependencia”.

Por su parte, Cora Pesiney, Directora de programas de la Fundación Compromiso, señala que antes de definir la acción se debe detectar el problema: “Antes de pensar que queremos hacer alguna cosa, tenemos que pensar por qué lo queremos hacer, realizar el diagnóstico antes de planificar una acción. Y si ese diagnóstico es con la propia comunidad o con alguna organización que ya esté formada o con algún movimiento de vecinos, resulta mucho mejor”, señala y enfatiza que “el secreto de la articulación está en poner las cartas en la mesa y saber que ninguno lo puede hacer solo, ni la empresa ni la organización social ni el Estado”.

Recorrer lo que ya se viene haciendo sirve no sólo para confirmar la potencia de la alianza de sectores estratégicos por el bien común, sino también para evaluar sobre qué se está poniendo el foco y qué otros aspectos se deben reforzar. “La cuenta pendiente es dejar de mirar desde los anteojos de uno mismo para tener un poco más de empatía con las causas por las cuales están movilizando”, adelanta Pesiney y Roitter cierra: “La cuestión del diagnóstico, diseño y planificación y luego la evaluación son las maneras en las que se puede ir creciendo y logrando una mejoría paulatina en las acciones que se van realizando”.

 

Potenciar comunidades

Diversas iniciativas donde confluyen empresas y ONG tienen como destinatarias a las comunidades. Un ejemplo de eso es el del Grupo Arcor, que desde 2016 implementa el programa Compras Inclusivas Responsables (CIR), con el objetivo de incorporar a su cadena de abastecimiento a proveedores sociales. Mónica Camisasso, Gerente de Relaciones con la Comunidad de Arcor, cuenta que en más de 10 años de desarrollo, la iniciativa profundizó su mirada pasando de un concepto de la compra per se a otro más abarcativo de negocios inclusivos: “Tenemos en cuenta el proceso y por ello conformamos un equipo de trabajo que con diversas miradas evalúa el volumen de compras, el tipo de materiales y el proceso de desarrollo de un producto o servicio. También fue necesario co-construir tecnología apropiada, además de instancias de formación y capacitación a las distintas áreas de la empresa que participan del proyecto”.

A partir de la alianza con El Arca Productores + Consumidores, Asociación Civil de Mendoza que nuclea a emprendedoras textiles, la compañía pudo abastecer a 36 plantas de Argentina con “ropa de trabajo de calidad a precios competitivos y en tiempos oportunos y generar trabajo digno y sostenible para más de 50 productoras, en su gran mayoría mujeres, que viven situaciones difíciles”, asegura Camisasso y agrega que “la experiencia Arcor-Arca ha sido útil para animar a otras empresas a hacer compras inclusivas responsables, a grupos de pequeños productores, a ofertar sus productos y servicios y a la academia, a hacer foco en la construcción de teoría desde la práctica”.

 

Formación y mentoreo

La compañía Newsan también apostó a la articulación a la hora de desarrollar su estrategia de RSE. En ese caso, con el Estado. Así, emprendió, junto a Formar Argentina, Joven Levántate, el Gobierno de la Provincia de Buenos Aires, el Ministerio de Salud y Desarrollo Social de la Nación y el Ministerio de Justicia de la Nación el servicio posventa con impacto social Newsan IN. Marcela Cominelli, Gerenta de Relaciones Institucionales de la firma, explica que el proyecto apuesta a la conformación de negocios inclusivos y para lograrlo, “en una primera etapa, ofrecemos un espacio formativo para que personas excluidas del mercado laboral, con foco en jóvenes menores de 25 años, personas trans y mayores de 45, puedan adquirir habilidades vinculadas a la reparación de electrodomésticos, gestión de negocios y desarrollo de un emprendimiento productivo”. Luego, Newsan acompaña con el mentoreo y la inversión para el desarrollo del negocio: “Nos convertimos en su primer cliente, otorgando una cuota de reparación de electrodomésticos de nuestras marcas”, afirma Cominelli y agrega que “también damos una etapa de mentoring para que los beneficiarios puedan desarrollar una cartera de clientes diversificada, junto con el alcance de la sustentabilidad del negocio”. Hasta el momento cuentan con 5 unidades productivas de reparación de electrodomésticos en Munro, La Matanza, Tres de Febrero, Martínez y Quilmes y como resultado de esta iniciativa, más de 100 personas pudieron incorporarse a la economía formal.

 

Empleo juvenil

Alineados con el objetivo de colaborar con la inserción laboral de los jóvenes, Axion Energy, junto con la Asociación Conciencia iniciaron el Programa Lazos. Roberto Dabusti, Gerente de RSE, detalla que la propuesta busca “aumentar el número de jóvenes con competencias, técnicas y profesionales, para que puedan acceder al empleo y al trabajo decente”, y especifica que en las intervenciones abordan el desarrollo de habilidades sociales, actitudinales, laborales y técnicas; prácticas profesionalizantes y/o pasantías; acompañamiento de los jóvenes en su recorrido escolar y laboral; orientación vocacional y generación de oportunidades. En 2018 dictaron 8 talleres en 55 grupos del último de año de escuelas públicas vecinas a las plantas de la empresa en Campana y en 2019 se sumó la escuela que se encuentra dentro del penal juvenil de Campana. “Beneficiamos a 28 escuelas, lo que representa a 960 jóvenes por año”, detalla Dabusti.

 

Impacto con escala

La Chocleada, tal como se denomina al proyecto creado por la ONG MovilizaRSE cuenta con el apoyo de Cargill Argentina. Se trata de un evento comunitario que apuesta a la solidaridad e involucramiento de los jóvenes. “Un productor agropecuario dona una hectárea de maíz, estudiantes secundarios realizan la cosecha manual y luego los choclos son donados a los Bancos de Alimentos y entre la comunidad de empresas locales se hace una compra simbólica del producto para que los alumnos participantes destinen ese dinero a una necesidad de la comunidad”, resume Julián Ferrer, responsable de RSE y Sustentabilidad en Cargill, en diálogo con Tercer Sector. Y amplía: “Sumándonos con otros, logramos escalar el impacto de las acciones. Las ONG tienen un conocimiento específico desarrollado (de la temática, el territorio u otros factores), lo que hace más eficiente la intervención, y por eso tratamos de apalancarnos con lo mejor de cada una de las partes”.

En las 27 Chocleadas que ya realizaron se cosecharon 101.369 kilogramos del producto, participaron 4.400 voluntarios y se estima que se generaron 300.000 platos de comida.

 

Educación financiera

En la misma línea, el Banco Galicia y la Asociación Conciencia apuestan a la educación a través del programa Educación Financiera, que iniciaron en 2007 para empoderar a jóvenes y adultos mayores en la toma de decisiones económicas responsables y en la enseñanza de la utilización de los medios digitales y la banca electrónica. “Los conceptos que se trabajan, tanto en la modalidad presencial en escuelas como por medio de nuestra plataforma www.educacionfinancieragalicia.com. ar se refieren a ingresos, gastos, ahorros, deuda y sobreendeudamiento, las diferentes formas de pago, online banking, la inversión, y sobre todo, el registro y la planificación como herramientas esenciales para sostener un equilibrio económico personal”, explica Constanza Gorleri, Gerenta de Sustentabilidad de Banco Galicia.

Desde sus inicios, la entidad crediticia y la ONG capacitaron a 23.518 estudiantes mediante la modalidad presencial y, gracias a la plataforma web, la información sobre estos temas está disponible para el alumno que asiste al taller y también para su familia y amigos.

 

Terminar la escuela

Por su parte, el Banco Supervielle acompaña a la Fundación Cimientos en Futuros Egresados para que jóvenes de las provincias de Mendoza y San Luis puedan finalizar la escuela secundaria y luego proyecten un futuro con más y mejores oportunidades. “Invitamos a nuestros clientes a sumarse en financiar la labor de Cimientos mediante un esquema de Matching funds o fondos compartidos, por el cual desde el banco igualamos las donaciones de ellos hasta un tope”, describe Atilio Dell’Oro Maini, Director del Grupo Supervielle, y explica que “gracias al aporte mensual de nuestros clientes fueron otorgadas 80 becas para acompañar a adolescentes a lograr la terminalidad escolar en Mendoza y San Luis. Al día de hoy, el 100 por ciento de las becas están solventadas por clientes del banco (766 donantes)”.

 

Salud infantil

Con foco en la salud, desde hace 15 años, Pan American Energy (PAE) desarrolla el programa Creciendo Juntos, con el apoyo de la Fundación para la Salud Materno Infantil (Fundasamin) con el objetivo de colaborar en la disminución de la mortalidad infantil en la ciudad de Comodoro Rivadavia, provincia de Chubut. “Por los excelentes resultados obtenidos, desde 2016, el programa comenzó a desarrollarse en la provincia de Neuquén, hace un año, en la provincia de Buenos Aires, y desde 2019, en Santa Cruz”, cuenta Agustina Zenarruza, Gerente de Sustentabilidad de PAE. Se trata de una iniciativa que apunta a mejorar la salud materna y la calidad de la atención perinatal, además de ayudar en la integración y articulación de los sectores público, privado y de obras sociales. “Esto se persigue a través de acciones de educación dirigidas a todo el personal médico, de enfermería y auxiliar dedicado a la atención de embarazadas y recién nacidos”, detalla Zenarruza. Con su implementación, más de 700 profesionales de la salud recibieron actualización y capacitación y en Chubut se logró que el distrito registrara la tasa de mortalidad infantil más baja de su historia.

 

Cuidar el agua

En materia de RSE, Coca-Cola orientó su estrategia a la preservación de uno de los recursos clave para su producción. “Junto con la sociedad civil implementamos iniciativas orientadas a la protección de fuentes de agua, el reabastecimiento a la naturaleza y a facilitar el acceso a agua segura a personas que habitan en zonas aisladas”, explica Mariale Álvarez, Directora de Asuntos Públicos, Comunicaciones y Sustentabilidad de Coca-Cola Argentina. En la compañía destacan que desde el inicio planificaron proyectos de trabajo colaborativos para alcanzar impactos positivos relevantes y a gran escala. “Trabajamos con nuestro enfoque de Triángulo de Oro: colaboración entre empresa, la sociedad civil y el Gobierno”, describe Álvarez.

Un ejemplo de ese tipo de iniciativas es el Concurso que la firma promueve desde hace 12 años, junto a la Fundación Vida Silvestre y con el apoyo de la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación. “El certamen busca promover proyectos de ONG vinculados al acceso, agua para usos productivos, protección de cuencas, sanidad, uso sustentable del recurso, manejo, conservación y restauración de humedales, educación y concientización sobre el agua”, cuenta Álvarez, y detalla que “desde su primera edición se distribuyeron casi 7.000.000 de pesos para el financiamiento de 30 proyectos, que beneficiaron de manera directa a más de 122.234 personas en 13 provincias de la Argentina”.

Como dice la sabiduría popular acerca de que “la unión hace la fuerza”, todos estos ejemplos demuestran que cuando el sector privado y las Organizaciones de la Sociedad Civil se articulan para trabajar en favor de las comunidades, con objetivos claros y una mirada que supera el corto plazo, los resultados se multiplican. Y son miles los ciudadanos que se benefician y pueden dar cuenta de ello.

 

 

Tiempos de innovación social | Por Lucas Utrera *

La Agenda de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de Naciones Unidas permite la confirmación o la redefinición del propósito en relación con deudas sociales históricas en materia de educación, salud, hambre, pobreza y desigualdad; pero también, ante nuevas cuestiones como la preservación del patrimonio natural y cultural o la gestión de los residuos, por mencionar sólo algunas metas de los ODS que vinculan problemáticas sociales a los procesos de desarrollo productivo.

El ODS 17 insta a “Fomentar y promover la constitución de alianzas eficaces en las esferas pública, público-privada y de la sociedad civil, aprovechando la experiencia y las estrategias de obtención de recursos de las alianzas”. Hay que encontrar nuevas formas de satisfacer las necesidades sociales generando diferentes modelos de colaboración. Esto significa profundizar los marcos de diálogo entre las empresas y organizaciones sociales para superar esquemas tradicionales de filantropía con un impacto cada vez más acotado. Urge avanzar hacia asociaciones para la generación de valor compartido que establezcan claramente el propósito de la alianza y definan la hipótesis de cambio en materia de transformación social.

Así surge un gran interrogante: cómo se escalarán estas acciones en conjunto. Pensar estas alternativas para la escala también llevará a considerar estrategias de financiamiento más adecuadas, más amplias y diversificadas como apoyos estatales, consorcios de empresas y hasta estrategias de crowdfunding.

La Agenda de los ODS es una guía para comprender las problemáticas sociales y ambientales que afectan a nuestro planeta. El desafío es generar soluciones contextualizadas a cada realidad particular, a través del diálogo y la generación de consensos.

* Profesor Invitado Programa Responsabilidad Social, Inclusión y Sostenibilidad Universidad Di Tella.

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