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Se multiplica la respuesta espontánea de grupos de personas y organizaciones que ofrecen asistencia a quienes están sufriendo la emergencia social en el contexto de la pandemia.

 

Texto Estefanía Hernández.

 

En tiempos de crisis y emergencia social se multiplican las iniciativas solidarias y las personas que espontáneamente se reúnen para brindar ayuda a quienes más lo necesitan. Facilitados por la viralización que proponen las redes sociales, miles de puentes se tienden y los vínculos se afianzan para asistir a los sectores más afectados por un contexto de inestabilidad e incertidumbre.

Tengo Para Donar surgió, en plena pandemia, con el propósito de convertirse en nexo entre quienes tienen la posibilidad de ayudar y aquellos que necesitan recibir asistencia. “El 20 de abril armé un grupo de Facebook con la idea de ser puente entre los que tienen ganas de ayudar y los que necesitan ayuda. Arrancó como una idea, en principio bastante simple, y a partir del grupo y de invitar a gente a que se sume fue creciendo, la verdad, mucho más allá de lo que en ese momento imaginaba”, explica Gustavo Rapaporte, creador de esta iniciativa solidaria próxima a convertirse en asociación civil. “Empecé solo y después se fue sumando gente para diferentes cosas, gente que me ofrece un rato por semana para salir a buscar donaciones con su auto, o que se ofrece a ayudarme con las redes sociales; un montón de personas con ganas de dar una mano y que encontraron también otra manera de ayudar más allá de lo que donaban”, agrega Gustavo.

Quienes forman parte del proyecto se encargan día a día de buscar con sus autos las donaciones y esa acción fue diferencial, sobre todo al inicio de la cuarentena, cuando estando restringida la circulación, muchos querían donar pero no tenían cómo hacerlo. “Llevamos más de 570 donaciones y estamos pudiendo colaborar con entre 15 y 17 comedores y organizaciones comunitarias, con algunos casi todas las semanas y con otros, con ayudas más puntuales y específicas”, destaca Rapaporte. En pocos meses la iniciativa logró llevar adelante importantes acciones, que van desde la donación de alimentos no perecederos a comedores hasta el armado de cuadernillos con actividades recreativas y educativas, en articulación con instituciones, que lograron distribuir entre niños y niñas con problemas de conectividad en distintos barrios.

 

Más que amigos

Amigos en la Calle está formado por un equipo de voluntarios que se unieron y organizaron con un objetivo en común: llevar comida, ropa y compañía a personas en situación de calle. El grupo surgió el 5 de mayo de 2017 “desde las ganas de ayudar y no quedarnos quietos esperando que alguien lo haga”, afirma Silvina Iglesias, fundadora, junto con Silvana Cosentino, de Amigos en la Calle. “Nos juntamos los viernes a las 20.30, en la zona del Congreso, y de ahí salimos a siete recorridos y una base fija, en Córdoba y Callao, donde se asiste a personas en situación de calle. Llevamos comida, algo frío, algo caliente, cositas dulces, ropa, artículos de higiene personal”, cuenta Silvina.

Actualmente, 140 personas forman parte de Amigos en la Calle, entre los voluntarios del grupo de cocina y los que hacen los recorridos. Cada viernes recorren a pie entre 30 y 40 cuadras porteñas durante, aproximadamente, tres horas y no hay frío ni lluvia que les impida salir y llevarle un ratito de alegría a alguien que no la está pasando bien. No tienen bandera política ni religión y no aceptan donaciones de dinero. A través de un link en su perfil de Instagram se pueden donar diferentes productos mediante Mercado Libre o Mercado Pago.

 

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