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El aislamiento puso en evidencia y en muchos casos agravó la situación de las mujeres que se hacen cargo de las tareas domésticas y los cuidados no remunerados en la gran mayoría de los hogares.

 

Texto Silvina Oranges.

 

Mantener limpia la casa –el espacio que ahora está ocupado durante las 24 horas–, lavar, hacer las compras y cocinar, ayudar a los más chicos en las tareas escolares, estar atentos a las necesidades de los adultos mayores. Las tareas de cuidado se multiplicaron en tiempos de aislamiento social y, con ellas, la desigualdad de género, una situación que ya se advertía antes de la pandemia y que cambió las rutinas cotidianas de hombres y mujeres.

“Las tareas domésticas y de cuidado son la actividad que más aporta a la economía: los cuidados representan un 16 por ciento del Producto Bruto Interno (PBI). Son tareas que, en su mayoría, realizan las mujeres de manera gratuita. Las argentinas le dedican más de 96 millones de horas diarias”, señaló la directora nacional de Economía, Igualdad y Género del Ministerio de Economía, Mercedes D’Alessandro en un informe difundido recientemente.

En el marco de ese relevamiento se realizó, por primera vez, una estimación del aporte del trabajo doméstico y de cuidados no remunerados al sistema productivo y su evolución en el contexto del aislamiento social y preventivo que los argentinos transitan desde el 20 de marzo pasado.

El 16 por ciento del PBI que mencionó D’Alessandro se ubica por delante de actividades como la industria (13,3 por ciento) y el comercio (13 por ciento). En total, se calcula que el denominado Trabajo Doméstico y de Cuidados No Remunerado (Tdcnr) aporta 4.001.047 millones de pesos, un valor que resulta de monetizar la cantidad de tareas domésticas que se realizan todos los días, 75,7 por ciento de las cuales son llevadas a adelante por mujeres.

Durante el aislamiento, al mismo tiempo que muchos sectores productivos presentaron caídas en su nivel de actividad, el trabajo de cuidados aumento su nivel al 21,8 por ciento del PBI. “Lejos de apagarse por la crisis del coronavirus, la economía de cuidados se enciende y sostiene el funcionamiento social”, planteó ’Alessandro en el informe.

“La pandemia evidenció y agravó la desigualdad de género y la situación de las mujeres que, en general, son las que se hacen cargo de los cuidados no remunerados. Los estudios acerca del apoyo que requieren los niños en las tareas escolares mostró que en más del 90 por ciento de los casos son las madres las que lo asumen, incluso cuando los padres también están en el hogar”, advierte Mabel Bianco, presidenta de la Fundación para el Estudio e Investigación de la Mujer (Feim).

 

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