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En el barrio porteño de Chacarita, desde 2011 funciona el Bachillerato Popular Trans Mocha Celis, un espacio donde se respetan la diversidad de género y las diferencias culturales.

Texto Marysol Antón.

 

En Argentina, las personas trans tienen una expectativa de vida que ronda los 35 años, más del 90 por ciento no accede al empleo formal y son excluidas del sistema educativo, porque los horarios que normalmente tienen las escuelas no concuerdan con los de sus trabajos que, generalmente, están vinculados con la prostitución. De reunir todos estos datos surgió la idea de darle forma a una propuesta diversa y no excluyente: el Bachillerato Popular Trans Mocha Celis.

“El bachillerato inició sus actividades en 2011. Desde el primer momento tenía perspectiva de género y diversidad cultural. Elegimos un horario que se adaptara para que quienes ejercen la prostitución pudieran asistir, por eso es de 14 a 18.30. Este es un espacio que respeta sus identidades, incluso previo a la sanción de la Ley de Identidad de Género ya las incluíamos en las listas”, cuenta Francisco Quiñones, director de esta escuela secundaria pública y gratuita, que cuenta con un plan de estudio de tres años con título oficial de Bachiller Perito Auxiliar en Desarrollo de las Comunidades.

Dentro de las aulas hay tanto alumnos trans como otros que no lo son. En ellas intercambian experiencias madres solteras, mujeres mayores de 50 años, afrodescendientes, “todos aquellos a quienes el sistema escolar expulsa”, precisa Quiñones. “Se borran los idiomas, las costumbres. No estamos en contra de la escuela, pero sí queremos generar modelos que tengan perspectiva de género y diversidad. Por nuestra orientación, transversalmente y en diferentes materias trabajamos sobre los problemas que la comunidad tiene. También tenemos un proyecto de formación ocupacional para que cada uno pueda reconocer sus habilidades y desarrollarlas”, agrega.

Como parte del involucramiento con lo que sucede a su alrededor, los alumnos han creado Mocha, un documental sobre lo realizado por el bachillerato. El film es el resultado de la cursada de Metodología de la Investigación. Previamente, otras camadas también gestaron proyectos, como los libros titulados Revolución de las mariposas y Tragar el saber.

Otro de los beneficios es el trabajo sobre los prejuicios. “Tenemos el ejemplo de Viviana González y David López. Él no se bancaba a los trans y ella a los peruanos. Fue así hasta que en el verano dimos talleres y Viviana estaba a cargo del de defensa personal, ya que ella es quíntuple campeona mundial de artes marciales. Un día Viviana perdió su celular y David se ofreció a venderle uno. Como ella no tenía dinero para pagárselo, lo hizo con clases particulares. Hoy, ella da talleres para empresas donde lo lleva a él como su machirulo para revolear, y se los ve actuando juntos en la obra de teatro La karateca”, resume Quiñones.

 

Cómo conectarse | Bachillerato Trans Mocha Celis: www.bachilleratomochacelis.edu.ar

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