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Varias empresas impulsan iniciativas para evitar el desperdicio de alimentos, o bien para procurar que los sobrantes sean distribuidos entre organizaciones sociales. Desde las ONG promueven que esos productos lleguen a los comedores de las zonas más vulnerables.

 

Textos Alejandro Cánepa.

 

La inflación crece sin límites y golpea, en especial, a los sectores más empobrecidos, que gastan la mayor parte de sus ingresos en alimentos. En ese contexto, y con los indicadores de la pobreza también en ascenso, distintas ONG y empresas unen esfuerzos para intentar mitigar el drama del hambre, en un país que, por su geografía y su baja densidad de población, produce alimentos en cantidades industriales, pero que alberga a miles de personas que no tienen asegurado el acceso a un plato de comida.

Las autoridades nacionales declararon el 29 de septiembre como el Día de Concientización sobre la Pérdida y el Desperdicio de Alimentos. Y, en ese marco, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), el Ministerio de Agricultura, Carrefour y Unilever presentaron la campaña #AlimentaBuenosHábitos para ofrecer herramientas fáciles y efectivas orientadas a mejorar la planificación del manejo de alimentos y así evitar el desperdicio. Según un estudio realizado en el marco de esa campaña, los cumpleaños, las reuniones familiares y con amigos y los mediodías del domingo son las ocasiones donde más sobrantes se generan.

 

Los beneficios de donar

Por otro lado, el Banco de Alimentos desarrolló junto a Grupo Advance y la agencia Solommon Conscious Lab una aplicación denominada Club Solidario para hacer donaciones a aquella entidad y, al mismo tiempo, obtener beneficios y descuentos. “Nos pareció una idea muy buena, sobre todo para canalizar nuevos donantes, porque sabemos que hay personas que se suman con algún tipo de beneficio a cambio”, explica Virgina Ronco, responsable de comunicación del Banco de Alimentos. “Con esta plataforma podés ayudar y gozar de ciertos beneficios. Entrás al Club Solidario, sacás una membresía que es la donación, y con eso podés usar, por ejemplo, descuentos en restoranes, compra de muebles o abonos de gimnasio”, agrega.

Esta organización emplea el lema “Menos hambre, más futuro”, y busca ser un puente entre los que sufren hambre y quienes realicen donaciones de alimentos aptos para el consumo, para almacenarlos, clasificarlos y distribuirlos entre 1062 comedores y otras organizaciones sociales ubicadas en la Ciudad de Buenos Aires y 37 partidos del Gran Buenos Aires. El Banco, informan sus directivos, “colabora con la alimentación de más de 143.342 personas por día”.

“Creemos que lo bueno se contagia y queremos fomentarlo. Esta propuesta es un ‘winwinwin’ solidario: ganan las marcas al publicar gratis; los socios, porque ahorran teniendo descuentos y, además, ayudan a las ONG –como Banco de Alimentos– a reducir el hambre, generando un valor agregado” comenta Emanuel Malvezzi, directivo de Grupo Advance, una empresa de comunicación y tecnología para consumo masivo, que tiene certificación B; esto es, una compañía que busca alinear sus objetivos de lucro con un impacto positivo en la sociedad y el medio ambiente. El otro actor de la iniciativa, SalommonConsciousLab, es una agencia de publicidad que también tiene su certificación B.

Por su parte, en la línea de Club Solidario, en cuanto a tratar de articular al sector comercial con los más necesitados, la OSC Haciendo Camino, que lucha contra la desnutrición a través del trabajo de sus centros comunitarios en Santiago del Estero y Chaco, desarrolló durante septiembre Come y convida, con 18 restoranes de Capital Federal. “En los locales que se habían sumado al proyecto, estaban marcados en el menú los platos que, si los clientes los pedían, el restorán iba a donar una parte de la ganancia para sostener las acciones de Haciendo Camino”, explica al respecto Belén Flgueira Risso, coordinadora de comunicación de la entidad.

Por ejemplo, el restorán La Casa Nikkei seleccionó con ese objetivo un vacío con hierbas peruanas, mientras que Croque madame eligió dos tipos distintos de panqueques. “Queríamos aprovechar acciones con un sector como los restoranes, que trabajan con la alimentación y tienen un público de gente que puede salir a comer, con buena posición económica. Era como hacer un puente entre Santiago del Estero y Capital”, dice Filgueira. En cuanto a la situación actual en esa provincia y en Chaco reconoce que desde el año pasado “llega más gente espontáneamente a nuestros centros, a pedir ayuda”, y dice que el 42 por ciento de los chicos que llegan sufren de desnutrición.

 

Desperdicio Cero

En tanto, la Fundación Danone lleva adelante, desde 2010, el programa Desperdicio Cero, mediante el que se recuperan anualmente 1.728.371 kilos de productos frescos lácteos y aguas, que son distribuidos a diversas organizaciones. Además, la compañía está adherida al programa Valoremos los Alimentos, del Ministerio de Agroindustria, Ganadería y Pesca del Gobierno de la Nación, que trabaja sobre la concientización del desperdicio de los alimentos, coordinando políticas públicas que atiendan las causas y los efectos de la pérdida y desperdicio de insumos, a través de un trabajo colaborativo.

“Desde la Fundación se hace el recupero y distribución de alimentos a través de nuestro equipo de logística, permitiendo salvar una gran cantidad de productos que son destinados a las comunidades más vulnerables”, señalan y añaden que, además, trabajan “en el fortalecimiento de los actores de la red para lograr mayor profesionalismo y optimización de procesos. Ante la preocupante situación que atraviesa la niñez argentina, todos los actores de la industria alimenticia deberíamos aunar esfuerzos para llegar hoy a los que más lo necesitan”. En suma, se multiplican las acciones que apuntan a mitigar el hambre y a asegurar una distribución más equitativa de la comida.

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