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A través de Atomic Lab se diseñan prótesis de extremidades con impresoras que se distribuyen en forma gratuita entre las personas que las necesitan. El sistema, impulsado por el inventor Gino Tubaro, ya se implementa en 40 países.

 

Texto Magalí Sztejn.

 

El desarrollo de la tecnología permite pensar múltiples usos y funciones. Eso fue lo que descubrió el inventor Gino Tubaro hace cuatro años, cuando planificaba armar y vender impresoras 3D y recibió una consulta de la mamá de Felipe, quien le preguntó si podía hacerle una prótesis para su hijo. Sin dudar, buscó la respuesta y dio con la solución. Fue tanta la difusión del caso que, en poco tiempo, los pedidos se multiplicaron. Así nació Atomic Lab, una organización que ya tiene 24 voluntarios, así como embajadores en todas las provincias de Argentina y en 40 países, personas que cuentan con acceso a una impresora 3D e imprimen las prótesis que solicitan en sus comunidades.

Si bien en Atomic Lab hay diferentes proyectos para crear soluciones mediante las últimas tecnologías (como aplicaciones para no videntes o talleres con impresoras en las cárceles), sin dudas el principal es #Limbs (extremidades), a través del cual entregan, de forma gratuita, manos y brazos impresos en 3D, cuyos diseños, a su vez, son cien por ciento libres. “Tenemos cuatro modelos de prótesis que dependen de la malformación o amputación. Se hacen a partir de los cuatro años, porque requieren cierto aprendizaje. A esa edad, puede durar un año, según el crecimiento. Si es para un adulto puede llegar a durar cinco, de acuerdo al uso. Si necesita otra, le mandamos la reposición de manera gratuita”, explica Aldano Pelusso, miembro del equipo, quien conoció a Gino mientras trabajaba en la organización de las charlas inspiradoras TEDx y lo contactó para que fuera orador en una de ellas. Él, como todos, dona su tiempo libre, aunque dice que le dedica más de diez horas por día a esta iniciativa.

El procedimiento para acceder a una prótesis es simple: a través de la plataforma web atomiclab.org se toman los pedidos y se asignan a los embajadores por proximidad, aunque también las envían por correo, de forma gratuita y con un manual de colocación. El material en el que se imprime es un derivado del maíz que no genera llagas. En caso de no contar con el modelo, tienen un grupo de Facebook con 200 diseñadores voluntarios dispuestos a ofrecer una solución. Además, organizan el Manotón, una jornada solidaria de entrega de prótesis, y el Argentinatón, una travesía en camioneta 4×4 con la que recorren todo el país con una impresora 3D alimentada por paneles solares.

 

Cada caso es único

Fue gracias al viaje solidario por Argentina que le llegó su prótesis a María José Méndez, en Bahía Blanca. Una amiga escuchó sobre Atomic Lab en el programa de Mirtha Legrand y le sugirió contactarse. “Nací con una discapacidad –cuenta–, me falta todo el antebrazo derecho. Había consultado por otras pero eran todas estéticas, rígidas. Solamente para simular. No me gustaba. De chica me habían mostrado una con ganchos, peor todavía. Cuando empecé a ver cómo eran, cómo las hacían y las experiencias de la gente, me animé”. Desde que hizo el pedido hasta que recibió su prótesis pasaron solamente dos meses. Y, si bien reconoce que a los 41 años es más difícil la adaptación y le falta práctica, ya la usa en la oficina, va a incorporarla en sus clases de kung fu y su hija más chica, de cinco años, le pide que se la ponga para darle la mano. Además, le resulta práctico que se desmonte para poder ponerse, por ejemplo, un vestido. “Hoy, para una persona como yo, una buena prótesis es totalmente inaccesible”, comenta. Y reflexiona: “Todas las oportunidades hay que aprovecharlas. Esto más adelante se va a ir perfeccionado y uno tiene que estar abierto a los cambios. Hay que tratar siempre de salir adelante”.

Luego de haber participado en cerca de 500 entregas, Pelusso señala que cada caso es único. “A los que son más chicos les cambia la vida, son los que más lo disfrutan, porque además de agarrar objetos lo usan como un juego y para sentirse mejor ante la sociedad que, en muchas ocasiones, los discrimina. Por eso jugamos a convertirlos en superhéroes. En los chicos tenés ese triple impacto”, observa y manifiesta que los grandes, generalmente, vienen de sufrir más abandono por parte del Estado o de las obras sociales. Por eso, para ellos, sigue siendo una condición que la entrega sea gratuita, y apuestan a seguir contando con la colaboración de particulares y empresas.

 

Cómo conectarse | Atomic Lab: www.atomiclab.org

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