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Referente histórica del feminismo argentino, reconoce que las mujeres transitan un presente con mejores condiciones, pero alerta sobre el recrudecimiento de grupos que atacan una mirada en favor de la equidad.

 

Texto Natalia Concina.

 

Mabel Bianco, una médica de 78 años, es una figura conocida históricamente dentro del feminismo. Quizás como signo de los tiempos, en los últimos años su imagen trascendió fuera del ambiente en el que siempre se movió y, como sus propias ideas, hoy tiene un reconocimiento público cada vez mayor. “Me subí a un taxi hace poco y el chofer me miró y me dijo: ‘Mi mujer la escucha siempre’”, cuenta entre risas a Tercer Sector, no para presumir sino a la hora de ejemplificar el “desborde” que las ideas feministas tuvieron a partir de 2015 en el país.

Coordinadora de la Campaña Internacional Las Mujeres No Esperamos. Acabemos con la Violencia y el VIH ya y del Grupo Internacional de Mujeres y Sida, presidenta de la Coalición de Mujeres y Sida, además de creadora y presidenta de la Fundación para Estudio e Investigación de la Mujer (Feim), Bianco sostiene que “la perspectiva de género es una perspectiva de igualdad” y advierte sobre una reacción peligrosa en contra de esta mirada.

A pocos días de viajar a Nueva York, donde fue invitada a participar de la 63° sesión de la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer (CSW63) –uno de los máximos encuentros de ONU Mujeres–, mientras acomoda papeles, atiende el teléfono y chequea mails, Bianco se hace tiempo para una entrevista que atiende con profundidad, abstrayéndose de las urgencias.

 

–¿Cómo describiría la situación de las mujeres en la Argentina de hoy?

–Sin duda estamos mucho mejor, pero veo que falta mucho y que hay amenazas de retroceso, no sólo en Argentina, sino en todo el mundo. Esas reacciones se expresan con el tema del aborto, pero lo trascienden, porque lo que se está cuestionando es la perspectiva de género y eso es lo que veo realmente grave. Uno puede pensar en relación con al aborto que puede haber quienes no están de acuerdo, quienes están de acuerdo con que se despenalice pero que no se regule, pero con la perspectiva de Género no debería haber nadie en contra, porque se trata de una perspectiva de igualdad.

Esto pone en riesgo la lucha feminista en el ámbito laboral, pero también los avances que se hicieron en cuanto al ámbito familiar como los cuidados compartidos, etc. Lo peligroso de estos grupos es que lo envuelven en una forma que es la supuesta “defensa de la vida”, de una vida inocente. Y aquí hay que ser bien claro, porque ir contra la perspectiva de género es continuar perpetuando la violencia contra las mujeres.

–¿Cómo se puede explicar esto?

–Sencillo: toda violencia –desde lo que puede ser una nena a la que le dicen que no tiene que opinar porque es niña, hasta que te acosen en la calle o directamente que te peguen o te maten– se alimenta en la diferencia de poder, y esta diferencia se basa en pensar que el varón es superior y, por lo tanto, tiene derecho sobre la mujer y los cuerpos feminizados. La perspectiva de género es la que nos alerta de que esto está mal, que hombres y mujeres somos iguales.

–¿Por qué cree que recrudece la acción de estos sectores que cuestionan la perspectiva de género?

–Creo que son grupos que estuvieron agazapados y encontraron hoy el mecanismo y los fundamentos ideológicos y religiosos; lo que antes se expresaba principalmente en la Iglesia Católica, ahora suma a los evangélicos y ahí es donde toma una fuerza muy grande. Son grupos que han trabajado interesadamente, pero bien en los sectores más vulnerables de la población en temas de adicciones y esto genera una situación muy positiva para las familias.

Pero lo que hay detrás es que buscan retrotraer a la mujer a su rol tradicional de sometimiento al varón. Estos grupos tienen mucho poder económico, pero también están infiltrando los partidos políticos, y lo digo así, porque no les importa la ideología política del partido: lo que quieren es llegar a los cargos y ahí armar bancadas desde las cuales intentan imponer estas ideas. Esto, a cambio de votos y dineros para las campañas.

–¿Definiría al feminismo como un movimiento político?

–Sin dudas. El feminismo es un movimiento político, entendiendo la política como no partidaria. El objetivo es la igualdad entre hombres y mujeres, por eso yo creo que puede haber hombres feministas. Las leyes que promueve el feminismo, por ejemplo, no son sólo para mujeres, sino que benefician a todos.

Un ejemplo que suelo citar es cuando Florentina Gómez Miranda hizo la ley del beneficio de la pensión para las concubinas/os: los que más se beneficiaron fueron los varones porque en ese momento, después de la dictadura militar, las mujeres habían sido las que quedaron con trabajos en blanco como maestras, mucamas en los hospitales, enfermeras, mientras que casi no había trabajo masculino.

En Argentina, 2015 fue un año de quiebre, porque con la lucha contra los femicidios salimos hombres y mujeres, chicos y grandes, pobres y ricos, y ahí se pesquisó que el feminismo es la defensa de cosas básicas que tienen que ver con la no discriminación contra la mujer.

Hoy los varones hablan de masculinidad tóxica, del mandato estereotipado que los obliga a estar disponibles siempre para el sexo, a ser machos, a que lloren, a ser proveedores, etc. Esto me parece que es fundamental porque demuestra una visión más real de lo que queremos las feministas. Las feministas no queremos matar a los hombres, lo que queremos es la igualdad.

–¿Cuál es la agenda para 2019?

–Tenemos que reforzar la perspectiva de género, la eliminación de los estereotipos y esto no es sólo la Educación Sexual Integral sino todo lo que tiene que ver con la vida ciudadana. Creo que hay que hacer hincapié en que esto es mucho más que la discusión del aborto.

 

 

BIO

  • Médica, graduada de la Facultad de Medicina de la Universidad del Salvador (Buenos Aires).
  • Máster en Salud Pública, Escuela de Medicina, Universidad de El Valle (Cali, Colombia).
  • Especialista en Epidemiología y Estadísticas Médicas.
  • En 1989 creó la Fundación para Estudio e Investigación de la Mujer (Feim), de la que actualmente es presidenta.
  • Integra múltiples redes nacionales, regionales y mundiales de defensa de los derechos de las mujeres.
  • Coordina la Campaña Internacional Las Mujeres No Esperamos. Acabemos con la Violencia y el VIH ya y el Grupo Internacional de Mujeres y Sida.
  • Preside la Coalición de Mujeres y Sida.

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