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Las Escuelas de Gestión Social también sufren las consecuencias del aislamiento generado, en respuesta al Covid-19. Referentes de organizaciones de distintas partes del país cuentan cómo sobrellevan esta época, entre caídas de ingresos y restricciones.

 

Texto Sofía Moure.

 

Estas instituciones son una alternativa educacional que ya hace muchos años convive junto con las escuelas pública y privada. Surgidas de experiencias diversas, comparten características comunes que las identifican: se organizan de forma comunitaria y autogestionada; son abiertas, integradoras, horizontales y territoriales, y buscan garantizar la educación de calidad en sectores vulnerables.

Al estar gestionadas por movimientos sociales, cooperativas y organizaciones civiles sin fines de lucro, la pandemia afectó fuertemente estas instituciones. “La virtualidad total del 2020 y la semipresencialidad de estos meses nos ha hecho repensar nuestra propuesta pedagógica para sostener lo mejor de nuestro proyecto”, explican desde el Consejo de Administración del Instituto Comunicaciones, en Agronomía, recuperado por las y los docentes, a través de la formación de una cooperativa de trabajo en septiembre del 2002.

Asimismo, la realidad de las familias de las EGS también incide: “Como parte de los territorios a los que pertenecen, nuestras escuelas viven las incertidumbres, el dolor, las esperanzas y desafíos de sus habitantes; intentando colectivamente construir espacios y dispositivos que palien las carencias que conlleva la pandemia, muchas antiguas y agudizadas con la coyuntura”, sostiene Graciella Belli, representante legal de las escuelas de la Fundación Gente Nueva (FGN), una experiencia que lleva más de tres décadas en los barrios populares de Bariloche y gestiona diez EGS de todos los niveles y edades.

“La pandemia también perjudicó al nivel de ingresos de la escuela, ya que muchas familias han solicitado abonar una cuota menor por problemas económicos”, reconocen desde el Instituto Comunicaciones. Ante esto, “y a pesar de que nuestra escuela no recibe ningún tipo de subsidio ni subvención”, lograron atender las necesidades de cada familia reduciendo el monto final de los ingresos de la cooperativa, intentando no perjudicar los retiros de las y los asociados.

 

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