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La flamante Ley Nacional de Educación Ambiental constituye un logro histórico y es el resultado de un consenso entre múltiples actores de la sociedad. Lo que viene, según las ONG ambientalistas.

 

Textos Catalina Márquez.

 

Este año, la Argentina saldó una deuda pendiente a partir de la promulgación de la Ley 27.621, que implementa la Educación Ambiental Integral en todo el país. La importancia de su aprobación radica en promover la concientización y la responsabilidad ecológica de la ciudadanía y aportar al ejercicio del derecho a un ambiente sano, digno y diverso. La norma dispone la incorporación de ese tipo de temáticas en todos los ámbitos educativos, mediante acciones a corto, mediano y largo plazos.

Entre sus objetivos se destaca el desarrollo de la Estrategia Nacional de Educación Ambiental Integral (Eneai), como principal instrumento de aplicación, que alcanzará los siguientes ámbitos de la educación: el formal (desde el nivel preescolar hasta el universitario), el no formal (Organizaciones de la Sociedad Civil) y el informal (medios de comunicación). Además se prevé la elaboración de Estrategias Jurisdiccionales de Educación Ambiental Integral (Ejeai) orientadas al diseño de planes de estudio, donde se vean reflejadas las distintas realidades territoriales.

“Si bien hay asuntos que son comunes a todos, como, por ejemplo, la crisis climática, cada región tiene distintas realidades y problemas. En Salta hay mayores dificultades en relación con la minería, mientras que en Tierra del Fuego preocupan más las cuestiones vinculadas a los glaciares o la contaminación”, comenta María Aguilar, coordinadora general de Educación Socioambiental de Eco House, una de las organizaciones impulsoras de la Ley. Por eso, la norma apunta a fijar contenidos generales comunes para todos los niveles educativos y, por otro lado, desarrollar acciones de acuerdo con cada rincón del país.

La política deberá ser trabajada y consensuada entre los ministerios de Ambiente y Educación, en articulación con el Consejo Federal de Medio Ambiente (CoFeMa) y el Consejo Federal de Educación (CFE). “Hoy tenemos una sociedad que en todos sus estratos tiene conocimientos básicos de matemáticas, biología, geografía, pero no en ambiente”, cuenta Santiago Azulay, presidente del Cofema. En cuanto a si los contenidos ambientales se abordarán en una materia específica señala que “la transversalidad hace que no podamos encasillar estos temas en un compartimento estanco, sino que tiene que ser parte de todo el conocimiento que se le ofrezca al estudiante”.

 

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