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Una organización trabaja en la implementación de medidas sustentables en tres villas porteñas. Al ahorro energético y el cuidado del ambiente se suma la capacitación, que amplía las posibilidades de inserción laboral de los vecinos.

Texto Florencia Tuchin.

 

Integrar a los barrios populares al tejido urbano es un proceso complejo. El Centro de Sustentabilidad (CeSus) es uno de los tantos actores que se suman a este desafío. El objetivo de la organización es acercar a los funcionarios técnicos y políticos todas las herramientas teórico-prácticas para facilitar la planificación, desarrollo e implementación de políticas públicas que garanticen el cuidado del ambiente y la promoción de un verdadero desarrollo local sustentable. Actualmente trabajan en tres villas de la Ciudad de Buenos Aires implementando distintos proyectos.

“En cada territorio diseñamos una propuesta a medida, según las necesidades que relevamos. En los tres casos, la idea se basa en la incorporación de medidas sustentables para una transformación integral de los barrios vulnerables”, explica Milagros Sánchez, integrante del CeSus y coordinadora de los proyectos.

La organización comenzó a trabajar el año pasado en la Villa 31 de Retiro con el apoyo del Banco Interamericano de Desarrollo (BID). “Ahí relevamos las condiciones edilicias y el tipo de consumo energético de 30 organizaciones no gubernamentales, básicamente comedores del barrio y jardines maternales. En dos de esas organizaciones instalamos dos colectores solares y sensores que permiten medir la temperatura y cuánto se ahorra económicamente en términos de energía. De los espacios que relevamos, veintitantos quedaban fuera de la posibilidad de instalar el colector solar. Primero hay que solucionar ciertos problemas edilicios de base”, cuenta Gonzalo Del Castillo, director del CeSus.

 

Agua caliente en la Villa 15

En Ciudad Oculta, como es conocida la Villa 15, se realizó la instalación de un equipo solar termosifónico para proveer de agua caliente al Comedor Comunitario En-Haccore. El colector, además de constituir un recurso concreto para el centro, dota al barrio en su conjunto de un nuevo capital simbólico y tecnológico, ampliando el horizonte de posibilidades y contribuyendo al desarrollo de una cultura sustentable más accesible.

La elección de un comedor comunitario por el que transitan a diario más de 300 personas es parte de una apuesta que busca acompañar la implementación de nueva tecnología con un trabajo de sensibilización y reeducación comunitaria. Las ventajas de la implementación de un equipo solar térmico para abastecimiento de agua caliente son tanto de carácter ambiental como económico.

Por un lado, la incorporación de la tecnología autónoma y descentralizada implica una reducción en las emisiones de gases contaminantes. A su vez, el abastecimiento por medio de energía limpia reduce la dependencia del usuario a los cambios de los precios del gas y la electricidad, además de que supone una disminución del consumo energético superior al 50 por ciento. Paralelamente, la capacitación en la instalación y el mantenimiento de tecnologías sustentables de aprovisionamiento y ahorro energético amplía las posibilidades de inserción laboral de las vecinas y los vecinos de la zona.

“En las villas 15 y 20 tenemos trabajo continuo hasta fin de año y vamos dos o tres veces por semana. En ambos espacios lo hacemos en articulación con la Secretaría de Hábitat e Inclusión de la Ciudad de Buenos Aires. Ellos hacen las obras de infraestructura y nosotros el acompañamiento socio-comunitario”, cuenta Sánchez.

Por su parte, Del Castillo comenta que en la Villa 20 de Lugano están proponiendo hacer una intervención específica que se enmarca en la idea de acupuntura urbana. “Esta teoría dice que en un espacio viciado con determinados conflictos sociales o ambientales, es importante implementar acciones que ayuden a hacer florecer energías distintas. De esta forma, se puede ayudar a cambiar el entorno entero. En este barrio hay un playón que es un basural. Lo estamos reconvirtiendo con murales y mejoras para que el lugar se pueda aprovechar. La intención es volver a iluminarlo y permitir que la gente se apropie de ese espacio. Este proceso lleva tiempo”, desarrolla el referente de CeSus.

“Finalmente, la intención es sistematizar las tres experiencias y hacer un reporte de integración y sustentabilidad en barrios informales. Queremos demostrar que la implementación de medidas de sustentabilidad no es algo que sólo puede ser aplicable y replicable en los sectores socioeconómicos más altos. Sino que puede aplicarse también en situaciones de informalidad y colabora a integrar estos barrios a la ciudad formal. Además, de este modo es posible mejorar la calidad de vida de los vecinos y generar cambios de hábitos en las personas”, concluye Del Castillo.

 

Cómo conectarse | Cesus: www.cesus.org.ar // info@cesus.org.ar

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