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Alineadas con las metas establecidas por la Ley 27.191, en el sector privado crece la incorporación de energías limpias. Aunque los objetivos fijados en la legislación aún son lejanos, algunas empresas aspiran a lograr que el 100 por ciento de sus consumos provengan de las renovables para el 2020.

 

Textos María Sol Abichain.

 

Los efectos de la acción humana en el ambiente son cada vez más evidentes y alarmantes. Basta con prestar atención a las noticias, que día tras día dan cuenta de fenómenos climáticos inéditos o extremos. Ciclones inesperados en Mozambique, olas de calor en Europa, fríos históricos en Estados Unidos y alertas por la amenaza sin precedentes que acechan a la biodiversidad en el planeta. Los detalles y las geografías cambian, pero la constante es el llamado de atención por las consecuencias que los humanos generan sobre el ambiente, principalmente a partir de los efectos provocados por el calentamiento global.

 

Reglamentación en Argentina

El cambio climático es un fenómeno complejo que debe abordarse desde distintas ópticas y repensar las matrices energéticas de las sociedades modernas es una de las más importantes. En ese sentido, en 2015 se sancionó en Argentina la Ley 27.191, más conocida como Ley de Energías Renovables, que apunta a lograr cubrir el 8 por ciento del consumo nacional de energía con fuentes renovables para fines de 2017, 12 por ciento en 2019, 16 por ciento en 2021 y 20 por ciento en 2025. Para llegar a esas metas se trazaron dos grandes caminos: por un lado, fomentar la inversión en fuentes de energía renovables, y por el otro, impulsar a que los grandes usuarios cumplan ese objetivo individualmente.

Hoy, a más de 3 años de la reglamentación de la norma, el último dato presentado por el Instituto Argentino de Energía en su Informe de Tendencias Energéticas de mayo de 2019, indica que en abril de este año la generación de energías por fuentes renovables fue del 5,7 por ciento del total, pero desciende a 3,4 por ciento si se consideran los 12 meses anteriores en conjunto. Estos números se alejan considerablemente de los objetivos planteados por la Ley. Sin embargo, no todos los indicadores son negativos, ya que el mismo informe señala que “la generación Renovable es la única que muestra crecimiento positivo en términos anuales, con una variación del 76,3 por ciento en 12 meses”.

 

Responsabilidades compartidas

El recorrido hacia una nueva matriz energética ya comenzó, pero los especialistas advierten que es necesario redoblar los esfuerzos para alcanzar las metas propuestas. En este sentido, el sector privado tiene asignado por ley un papel principal en el trayecto hacia sociedades más limpias y sostenibles. Para el Ingeniero Eléctrico Carlos Tanides, Coordinador del programa ambiente, clima y energía de Fundación Vida Silvestre, “el sector empresario es parte de la sociedad, tiene una gran responsabilidad, por estar actuando en el planeta, en contribuir para lograr un mundo más limpio y justo”. Por otra parte, Tanides resalta las acciones que desde algunas empresas se están generando: “Al mismo tiempo que evalúan que hay un riesgo con la crisis climática, ven la posibilidad de recurrir a mecanismos de financiación que están ayudando a cambiar instalaciones o ser más eficientes”.

Por su parte, el Dr. en ingeniería Miguel Aguirre, Director del Departamento de Ingeniería Eléctrica y Electrónica del Instituto Tecnológico de Buenos Aires (Itba), reconoce la importancia de la Ley y de ir hacia energías más limpias, porque resalta la necesidad de reducir los contaminantes en el ambiente, pero también porque “tenemos que dejar de quemar el petróleo, ya que es un recurso que se va a acabar y vamos a necesitar para la producción de insumos indispensables para la vida”. Sin embargo, Aguirre menciona que no es suficiente la generación de energías renovables, porque “si cubrimos todo el territorio del país con paneles solares y generadores eólicos nos podemos quedar sin tierras para cultivar comida”. Es por eso que la contrapartida necesaria es un consumo racional: “El uso responsable y eficiente de la energía es lo más importante porque la energía más barata es la que no se consume”, añade.

Todavía queda mucho por hacer y algo en que coinciden los diversos actores involucrados es que resulta indispensable una articulación entre los sectores público, privado, ONG y academias para lograr un desarrollo, ejecución e implementación que permita alcanzar y sobrepasar las metas propuestas por las normativas vigentes; primordial para garantizar un futuro verde.

 

Un horizonte limpio

Muchas compañías ya incorporan a su matriz energías renovables en una medida que les permite cubrir gran parte de su producción en forma sustentable. Un ejemplo de esos casos es Ledesma, la agroindustrial que utiliza fuentes renovables de origen vegetal para el 50 por ciento de sus procesos productivos. “La caña de azúcar es la planta energéticamente más eficiente que se conoce, por este motivo trabajamos cada día para estar a su altura”, afirma Humberto Solá, Director de Innovación, Medio ambiente y Energía de Ledesma, y cuenta que sólo el 10 por ciento de la caña sirve para producir azúcar, “el resto del tallo es lo que los ingenios destinaron a calderas para generar el vapor y la electricidad necesarios para producir azúcar y alcohol”. Además, Solá detalla que el ingenio incursiona desde el 2010 en el desarrollo del proyecto para el procesamiento de biomasa, que suma dos nuevas fuentes de energía alternativa: “La denominada ‘malhoja’, hojas y restos vegetales que quedan en el campo luego de la cosecha, y chips de madera de plantaciones sostenibles”. El ejecutivo considera que fomentar este tipo de energías “favorecerá a las economías regionales del Norte Argentino ya que requiere mucha mano de obra”.

En la misma línea, Toyota Argentina se propone en su Desafío Ambiental Global 2050 contribuir a la sustentabilidad desarrollando estrategias de optimización energética tanto en sus plantas de producción como en el funcionamiento de sus vehículos. “El consumo de energía es objeto de monitoreo y reducción permanente”, afirma Eduardo Kronberg, Gerente General de Sustentabilidad de Toyota Argentina, y expone que continuamente evalúan “la incorporación de nuevas tecnologías y la utilización de las renovables en las plantas de producción” con el fin de lograr un uso racional y eficiente de la energía y ser amigables con el ambiente.

Por ejemplo, para disminuir el uso de gas natural y electricidad instalaron termo paneles y paneles fotovoltaicos en dos de sus plantas y firmaron un acuerdo con YPF Luz, que permitirá abastecer de energía eólica la planta de Zárate, a partir del año 2020. “En una primera etapa sustentaremos la producción con un 25 por ciento de energía renovable y, a partir de 2020, el 100 por ciento”, asegura Kronberg y agrega que “Argentina dispone de excepcionales condiciones para el desarrollo de energías renovables, que junto al desarrollo de nuevas tecnologías, la incorporación de equipamiento y un mejor acceso al financiamiento podrán transformar ese potencial en una realidad concreta en los próximos años”.

Por su parte, la petrolera YPF ya alcanzó el porcentaje dispuesto por la normativa. “En el primer trimestre de 2019 contrató 99.060 MWh de energía renovable, lo que representa el 17 por ciento de su demanda al sistema eléctrico argentino, excediendo en 5 por ciento el requisito de la Ley de Energía Renovable de 12 por ciento en 2019”, confirma Marcos Browne Presidente de YPF Luz y Vicepresidente Ejecutivo de Gas y Energía de YPF. Además, con YPF Luz están invirtiendo en el desarrollo de energía eólica y evaluando posibles proyectos de otras tecnologías, como solar y biomasa. “El impacto logrado en las empresas que eligen energía renovable es muy positivo, tanto desde el punto de vista de la sustentabilidad medioambiental y la contribución al logro de sus objetivos propuestos en esta materia, como de la rentabilidad económica”, asegura Browne y añade que “la energía es clave en el desarrollo de un país y la calidad de vida de las personas, el desafío está en poder responder a esa necesidad pensando en un futuro energético limpio y eficiente”.

 

Reducción de CO2

Por su parte, Vanesa Vázquez, Jefa de sustentabilidad de Cervecería y Maltería Quilmes, garantiza que desde la firma están “comprometidos con el cuidado del ambiente y en generar un cambio positivo en las comunidades”. Por este motivo, recientemente firmaron un acuerdo de compra de energía eléctrica renovable por U$S 283 millones para los próximos 20 años que permitirá que la proveedora pueda construir el Parque Eólico Budweiser en Achiras, Córdoba. “El emprendimiento generará 55mw de energía limpia y de esta manera seremos la primera marca de consumo masivo en utilizar 100 por ciento energía renovable para el 2020”, asegura Vázquez y muestra que con esta acción contribuyen a modificar la matriz de energía eléctrica de la Argentina impulsando la utilización de fuentes renovables. “Gracias a su uso reduciremos en un 25 por ciento nuestras emisiones de CO2, el equivalente a retirar de las ciudades 500.000 autos por año”.

La cervecera trabaja también en el reemplazo de todas sus luminarias por luces LED, la recuperación de biogás de los procesos de tratamiento de efluentes para su reuso en calderas, la instalación de paneles solares para la generación de energía para áreas de servicios de las plantas y la utilización de biodiésel en camiones de entrega directa. “Las energías renovables son el presente y el futuro, ya que son un recurso inagotable con un impacto neutro en el ambiente. El principal desafío está en sumar voluntades, ya que el cambio climático no es una preocupación a futuro, sino una realidad actual”, sentencia Vázquez.

 

Más eficiencia

“El 100 por ciento de la energía eléctrica que utilizamos en nuestra segunda planta más grande ubicada en La Tablada proviene de fuentes renovables”, cuenta Andrea Dala, Gerente del Área de Comunicaciones Externas y Responsabilidad Corporativa de Acindar Grupo ArcelorMittal, y además adelanta que la compañía siderúrgica aspira a que en el mediano plazo, el 20 por ciento del total de la energía eléctrica consumida por la compañía a nivel nacional sea de fuentes renovables: “De esta forma colaboramos en nuestra estrategia de sustentabilidad, cuyo foco es lograr procesos productivos más eficientes desde una perspectiva ambiental”. Según Dala, “la matriz energética se encuentra en un estado de transición hacia un mayor equilibrio entre las diferentes fuentes de generación” y destaca que una de las cuentas pendientes es explorar con mayor profundidad otro tipo de fuentes alternativas además de la solar y eólica y hacer foco en la concientización sobre la importancia de su uso.

A su turno, la firma Benito Roggio Ambiental logra convertir residuos sólidos urbanos en electricidad. “Diseñamos, construimos y tenemos a nuestro cargo la Central Térmica Buen Ayre que produce energía eléctrica a partir del biogás generado por los residuos sólidos urbanos dispuestos en el Complejo Ambiental”, explica el ingeniero Alexandros Polijronopulos, Gerente Corporativo de Ingeniería en Benito Roggio Ambiental, y agrega que “el impacto más importante del proyecto es su contribución al desarrollo sustentable de la región a través de la incorporación de energía renovable a la red reduciendo el consumo de combustibles fósiles y la captura y desplazamiento de los gases provenientes de la descomposición de los residuos que ayuda a reducir las emisiones de gas metano y dióxido de carbono, entre otros, a la atmósfera”.

En sintonía, Newsan, grupo especializado en la fabricación, importación, comercialización y distribución de electrodomésticos, cuenta con una estructura interna dedicada a analizar, incubar y promover el uso de energías renovables. Actualmente utilizan esos recursos en sus plantas industriales y a partir de 2018 comenzaron a desarrollar energía eólica y solar. Desde la compañía consideran que para seguir impulsando esta matriz alternativa en el país “es fundamental que las administraciones públicas y los principales agentes del sector mantengan la firme voluntad de diálogo constructivo y de cooperación” para lograr las metas establecidas por la normativa promulgada en 2015.

Cada vez más compañías eligen sumarse a la tendencia y progresivamente suman fuentes alternativas a sus procesos. Tal es el caso de Mercadolibre que implementó 1.800 paneles en su filial de Brasil, otros 84 en Córdoba y buscan abastecer el 100 por ciento del consumo en sus oficinas a partir de fuentes renovables. “A la hora de perseguir nuestras metas evaluamos dos principales estrategias: generar la energía instalando paneles solares en nuestras instalaciones o realizar un acuerdo de compra directa de energía renovable (PPA’s) a través de proyectos a gran escala”, desarrolla Guadalupe Marin, Head de Sustentabilidad Latam de Mercado Libre, y agrega que “si bien en los últimos años notamos una mejora en la matriz Argentina, esperamos que siga creciendo en el mediano plazo, entendemos que hay países en Latam que ya tienen un mayor camino recorrido”.

Por su parte, la firma Sibelco cuenta con un 25 por ciento del consumo energético proveniente de renovables. Además, están realizando pruebas con combustibles alternativos a los fósiles en la calcinación y en paralelo ensayan la utilización de otros residuos industriales de la región como combustibles alternativos. Con los mismos pasos, Coca-Cola Femsa Argentina comenzó a producir en sus dos plantas de la Ciudad de Buenos Aires, Planta Alcorta y Planta Monte Grande, con un 40 por ciento de energía renovable y espera para el 2020 utilizar el 100 por ciento de estas fuentes alternativas para sus operaciones.

Todas estas experiencias en marcha evidencian la intención del sector privado de alinearse con otra forma de hacer negocios, respetando los recursos disponibles, potenciando los procesos productivos y procurando consolidar una matriz energética alternativa. El camino es largo, pero ya son varios lo que están en carrera.

 

Préstamos verdes

El Banco Ciudad y el BID Invest, el brazo privado del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), firmaron un convenio para el Financiamiento de Préstamos Verdes y, a su vez, se estableció con la Agencia Francesa de Desarrollo (AFD) un acuerdo de cooperación técnica para la creación e implementación de un sistema de gestión ambiental y social.

Con el objetivo de facilitar mayores inversiones ambas instituciones otorgan créditos a largo plazo, en dólares y con características acordes a la naturaleza de los proyectos de energías renovables y eficiencia energética. El BID Invest brinda financiamiento a través del Banco Ciudad por un total de USD 50 millones por hasta 7 años de plazo y con un período de gracia de hasta 3 años. Asimismo, con recursos técnicos de la AFD, la entidad crediticia desarrolla e implementa un Sistema de Gestión Ambiental y Social.

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