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Ante la situación de emergencia producida por la pandemia se puso de manifiesto una vez más, pero ahora con más gravedad, lo indispensable que es la vivienda para preservar la salud y la vida.

Para dar respuesta a las nuevas circunstancias, todo el compromiso de la organización se enfocó en buscar la forma más rápida de ayudar a que más familias mejoren su vivienda, cuiden su salud y estén seguras. Para esto, empezamos por adaptar uno de nuestros programas más importantes: el educativo.

A través de un cambio en la metodología, los contenidos de los talleres específicos de vivienda y salud fueron adaptados a herramientas virtuales, reforzando todo lo relacionado con higiene, mitigación del contagio del Covid-19 y dengue. Dos módulos especiales están dirigidos al sistema de agua y saneamiento de las viviendas y reducción del riesgo eléctrico, incluyendo la preparación para el reemplazo de artefactos. También se incluye todo lo relacionado con la convivencia y aspectos críticos de la cuarentena.

Quienes participan están preparados para realizar cambios y mejoras en sus hogares para lo que se contempla un seguimiento personalizado del proceso de aprendizaje y aplicación a través de grupos de Whatsapp. Sin desconocer la importancia de las limitaciones económicas y de vivienda, a través de los talleres se apela a brindar recursos a las personas para que puedan tomar acción también en esta situación.

Los primeros ciclos de talleres se llevaron adelante con familias de los barrios donde HPH Argentina tiene el proyecto Desarrollo de Barrios. Tanto en Los Ceibos (González Catán, La Matanza) y El Saladero (Ing. White, Bahía Blanca) los resultados fueron excelentes en cuanto a cumplimiento de los objetivos, aporte de conocimiento y motivación. Esta metodología permite llegar a cualquier lugar del país, por lo que ya se está articulando con otros actores y complementar esfuerzos para mejorar la eficacia y el alcance de las acciones.

El dictado de los tres talleres de cada ciclo se completa con la entrega de un set de productos para implementar los conocimientos adquiridos y realizar mejoras en las casas para convertirlas en ese escudo primario contra la enfermedad. Pero además, se incorporaron y reforzaron muchísimos conocimientos específicos que le permite a las personas tener el conocimiento para resolver limitaciones en sus viviendas y tomar todo el control posible para sí mismos, sus familias y su entorno.

 

El desafío de la inclusión digital

En la necesidad de hacer este cambio acelerado HPH Argentina vio una gran oportunidad: la de favorecer en alguna medida a la inclusión digital, a que más personas puedan emplear el teléfono celular también para aprender y aplicar conocimientos sobre cómo a través de la vivienda es posible preservar la salud. La situación de aislamiento requirió, aún más, adaptar los contenidos para reducir la brecha digital teniendo en cuenta sus tres principales factores: dispositivos, conectividad y alfabetización. Todos los participantes manifestaron que era la primera vez que realizaban un curso de forma virtual, y que estaban interesados en seguir mejorando sus conocimientos a través de esta vía.

Creemos que, además de dar respuesta a la situación de emergencia, es posible dejar capacidades instaladas que contribuyan en el largo plazo.

 

El rol del voluntariado

Una de las incógnitas que surgió al comenzar este proceso de re-adaptar hacia la virtualidad la forma en la que HPH Argentina ayuda y trabaja fue: ¿cómo afectará esta nueva realidad al voluntariado?

Diferentes personas siguieron contactándose, aún más en este contexto y se fueron sumando a diversos proyectos a distancia: diseño gráfico, nuevas ideas para los canales de comunicación, colaboración en aspectos técnicos y administrativos, entre otras. Sin embargo, ¿cómo podrían vincularse nuevamente con las familias? ¿Se había perdido la posibilidad de generar espacios de intercambio y de compartir con ellas?

Frente a la imposibilidad de ir al barrio a dar una mano a través de las jornadas de construcción, parecía que la vinculación entre voluntarios y familias se había puesto en pausa por un largo período. Ante esta primera sensación, se decidió convocar y capacitar a un equipo de voluntarias para que faciliten y lideren los ciclos de capacitación virtual Salud y Vivienda, dictados a través de grupos de WhatsApp.

Este hecho fue una de las mejores y más gratas sorpresas de todo el proceso: comprobar la capacidad que tenemos todas las personas para empatizar y conectarnos, sin importar la distancia o los medios. Es la calidez humana y las ganas de salir adelante que en los tiempos difíciles nos vuelven a animar e impulsar.

¡Hay muchas formas de ayudar! También durante una pandemia.

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