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La empresa San Miguel y el Banco Santander lideraron la primera colocación de Obligaciones Negociables vinculadas a la Sustentabilidad. El camino de una economía que avanza con el foco puesto en el desarrollo sostenible.

 

Texto Marysol Antón.

 

El sistema financiero se compromete con las empresas en los nuevos proyectos. En esa línea, se inscriben las Obligaciones Negociables vinculadas a la Sustentabilidad (SLB). Y San Miguel, junto con el Banco Santander dieron un paso adelante en esa dirección. “A comienzos de septiembre, a partir de un trabajo conjunto con Santander, emitimos y colocamos la primera SLB en el país, en lo que fue un hito, por ser el primer instrumento de este tipo emitido localmente”, indica Juan Massot, director Global de Estrategia y Finanzas de San Miguel. La colocación del bono –conocido en inglés como Sustainability Linked Bond (SLB)– fue liderada por Santander Argentina y fue adjudicado por U$S 50.006.468.

“A diferencia de un bono verde, donde el capital debe ser destinado a financiar proyectos sostenibles, los bonos SLB pueden ser para fines corporativos generales y sus características financieras varían en función del cumplimiento de los objetivos de sustentabilidad fijados por el emisor, de acuerdo con Icma. En nuestro caso, nos comprometemos a alcanzar un 66 por ciento de energía renovable en el consumo de energía eléctrica en el Complejo Industrial Famaillá, de Tucumán, en los próximos 12 meses”, describe el directivo.

“El bono fue adjudicado por U$S50.006.468 a una tasa del 4 por ciento, lo cual representa un valor muy significativo. Se materializa el compromiso de sustentabilidad que existe en el mercado. Es un punto de partida, que nos ayuda a profundizar el impacto positivo de nuestra operación, a través de sus formas de financiamiento, y nos permitirá asociarnos con nuestros stakeholders en nuestros compromisos de sustentabilidad de largo plazo”, aclara Massot.

A su turno, Santander también reafirma su compromiso con inversiones sustentables. Este año también fue agente colocador de la primera Obligación Negociable Sustentable emitida en el mercado de deuda local (el destino de fondos tiene impacto verde y al mismo tiempo social). Y en el primer semestre participó en 32 emisiones por más de 122.000 millones de pesos, en lo que representa el 79 por ciento del total del mercado de bonos corporativos.

Ignacio Lorenzo, Head de Global Debt Financing de Santander, señaló que la entidad financiera “tiene una enorme responsabilidad en la transición hacia una economía baja en carbono. Este primer SLB representa la evolución natural en el desarrollo de productos financieros sustentables que iniciamos hace casi 2 años con la emisión de Obligaciones Negociables Verdes y Sustentables. La estructura del SLB permite vincular las políticas Ambientales, Sociales y de Gobierno Corporativo (ESG) del emisor con un instrumento de mercado, abriendo un horizonte de oportunidades muy atractivo para otras compañías e inversores”.

 

Ampliar la mirada

Si bien hasta ahora hay un solo SBL en el país, hay otros bonos sostenibles. “Si hablamos de esas herramientas en general, sí las estamos promoviendo”, cuenta Gustavo Pascual, Managing Director de Investment Banking & Finance de BBVA en Argentina. “Esperamos que 2022 continúe el impulso y desarrollo de estos instrumentos, con más emisores y más inversores focalizados en ellos. Sin dudas veremos más actividad el próximo año y los posteriores”, añade Pascual.

Contrariamente a lo que se puede pensar, en relación a que estos instrumentos son sólo una moda pasajera, en todo el mundo se están consolidando como “herramientas útiles y eficientes de gran aceptación por parte de inversores, en especial de las nuevas generaciones que ponderan positivamente la temática sustentable”, analiza Pablo Palma, gerente Banca de Inversión de Banco Comafi.

Por su parte, Germán Longuet, Oficial de Banca Corporativa y Finanzas y Mercado de Capitales, también de Banco Comafi, agrega que “los SLB, como instrumentos de mercado, permiten vincular el financiamiento con políticas Ambientales, Sociales y de Gobierno Corporativo (ESG por sus siglas en ingles) y este efecto combinado es el que les da su fortaleza y aceptación”.

“La perspectiva de crecimiento para estas emisiones es muy positiva. Hay un significativo interés por parte de los Emisores e Inversores en este tipo de instrumentos y eso puede derivar en tasas más atractivas para el financiamiento. Estimamos que 2022 será un año de un gran desarrollo de los SBL y de los bonos sustentables en general (en especial para las pymes) pero no solamente por la novedad, sino por la utilidad y eficiencia”, agregan los expertos de Comafi.

Por último, Iván Buffone, socio director de Business & Sustainability, observa que “hay una oportunidad de incluir la variable de sustentabilidad en los esquemas de deuda, tanto privados como públicos. El ejemplo más claro es el de BlackRock, que es un acreedor importante de Argentina, y por cómo vienen manejando las inversiones a nivel global, no es ilógico pensar que puede estar interesado en negociar, si se presentan acciones concretas para impulsar sectores estratégicos en lo ambiental y lo social. También hay que entender que la sustentabilidad puede ayudar, pero no es una solución mágica: si no se ordena la macroeconomía, no hay ningún esquema conducente”.

 

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