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Jóvenes con un gran talento y diagnóstico del Trastorno del Espectro Autista (TEA) fueron contratados por una empresa de software que impulsa, junto con la Asociación Argentina de Padres de Autistas, un programa para fomentar el empleo de personas con esta condición.

Texto Natalia Concina.

 

“Yo tengo una perra con tres patas que corre rapidísimo. En varias oportunidades, en la plaza, ella estaba corriendo y, cuando se detuvo, personas que la estaban mirando me dijeron asombradas: ‘¡Le falta una pata!’, como si yo no supiera. Creo que la sociedad tiende a ver lo que falta en lugar de los que somos capaces”, cuenta Jésica González Baqué, una joven de 31 años con diagnóstico de Síndrome de Asperger.

Jésica, junto a otros trece jóvenes con su misma condición, ingresaron a trabajar a SAP, una reconocida compañía mundial de desarrollo de software, como parte de Autism at Work, un programa para emplear a personas con Trastorno del Espectro Autista (TEA), una categoría que engloba, además de Asperger, otros diagnósticos vinculados principalmente a dificultades en la interacción social y el lenguaje.

A nivel local, la empresa se unió a la Asociación Argentina de Padres de Autistas (Apadea) para llevar adelante la selección y acompañamiento: “Se trata de un programa inédito por la envergadura de la compañía, pero nosotros ya tenemos historia en acompañar la inserción laboral de jóvenes”, describe por su parte Horacio Joffre Galibert, presidente de la ONG.

Y continúa: “El perfil que SAP necesitaba era muy específico. Los chicos saben inglés y son verdaderos talentos, que la compañía pudo captar gracias a haber pensado en formas de contratación diferentes a las entrevistas laborales clásicas, que quizás ellos no hubieran pasado”.

 

Balance a favor

“El programa comenzó en diciembre de 2016 con cuatro incorporaciones y a principios de este año ingresaron nueve más. Uno se fue porque consiguió otro trabajo y otro porque era una tarea temporaria, es decir que la primera ventaja para la empresa es que no hubo deserción”, describe Alejandro Masip, director de Proyectos Financieros Globales de SAP y responsable local del programa.

Convencido de que “las diferencias son las que hacen poderoso el trabajo colectivo”, Masip realiza un primer balance de la experiencia: “Más allá de que uno de los jóvenes descubrió un error en el sistema de pago que le costaba miles de dólares a la empresa, en los sectores donde hay una persona del programa, el resto de los empleados desarrolló un mayor compromiso con sus compañeros y con la compañía. También nos obligó a rediseñar nuevas herramientas de capacitación que permitieron una mejora para todos”.

Se estima que en Argentina hay unas 400 mil personas viviendo con un diagnóstico de autismo. “El empleo y los estudios superiores son una problemática frecuente en los jóvenes con TEA. Este tipo de iniciativas demuestra lo que son capaces cuando tienen oportunidades. Y esto no tiene que darse desde el lugar de la lástima, ni de la conmiseración, sino de comprender realmente que en la diversidad existe una enorme potencia”, concluye Joffre.

 

Cómo conectarse | Asociación Argentina de Padres de Autistas (Apadea): (011) 4394-5893 / 4328-0291.

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