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El arte como motor de la transformación individual y comunitaria se fortalece en Latinoamérica. Desde Crear vale la pena promueven que más actores se involucren para lograr que la temática se incorpore a la currícula escolar y así llegar a más jóvenes en todo el país.

Texto Laura Eiranova.

 

Crear vale la pena es parte de un movimiento existente en 17 países de Latinoamérica que busca impulsar políticas culturales a través del arte, propiciando el diálogo e imaginando sociedades más equitativas, creativas y pacíficas.

“Somos expertos en arte, innovación y educación, tenemos experiencia y capacidad para ayudar a que suceda. Los resultados nos inspiran, sabemos que esto funciona y amamos lo que hacemos”, expresan desde la fundación que encabezan Inés Sanguinetti y Juan Bautista Peña.

En el encuentro con Sanguinetti se percibe esa adrenalina. De hecho, espera en el aeropuerto un vuelo a Jujuy, adonde viaja para entrenar a artistas locales, y celebra que un retraso de horarios le posibilite contar todas las novedades. No es para menos: la agenda de Crear vale la pena está en ebullición.

Aún circula la felicidad de haber formado parte de la cuarta edición del Congreso de Cultura Viva Comunitaria, que trajo al país a una caravana de colectivos artísticos de diferentes países de Latinoamérica. Del 10 al 18 de mayo, recorrieron 1.500 kilómetros entre Mendoza, Córdoba, Entre Ríos y Buenos Aires para visibilizar expresiones independientes y autogestivas e impulsar un proyecto de Ley de Apoyo a la Cultura Comunitaria.

“El congreso terminó, pero el movimiento continúa. Queremos que se apruebe el proyecto de ley de cultura comunitaria y sumamos voluntades para que se haga transpartidariamente”, invita Sanguinetti.

 

Arte sin fronteras

Junto al Fondo Nacional de las Artes (FNA), la también coreógrafa y bailarina trabaja internamente promoviendo acciones como el Concurso de Arte y Transformación Social. “Esa línea sigue funcionando con muy buen resultado y articula a representantes de organismos públicos y organizaciones de la sociedad civil para trabajar políticas públicas de corte federal. Ahora cualquier proyecto comunitario o gestor cultural que trabaje en causa pública cuenta con el apoyo del FNA”, destaca Sanguinetti.

Abierto a iniciativas que impliquen al arte en los procesos de transformación social, el concurso anual dio pie a un Seminario Internacional con la participación de representantes de proyectos del país y el exterior. “Se armó un trabajo fabuloso”, describe sobre el encuentro, que itineró entre la Fundación Defensores del Chaco (en el partido bonaerense de Moreno), el Barrio Padre Mugica (ex Villa 31, en el barrio porteño de Retiro) y el Centro Cultural de la Ciencia (Palermo).

En este marco y con el auspicio del Arts Council de Inglaterra, durante el mes de abril se presentó la obra de teatro titulada Campo minado, un proyecto interdisciplinario de Lola Arias que reúne a veteranos argentinos e ingleses de la Guerra de Malvinas. “Quedó comprobado que esta manera de comunicación humana es transformadora. Malvinas aún es un conflicto activo y lo atravesamos de manera conmovedora: los que estábamos ahí éramos un propio territorio que transcendía a los dos países implicados”, expresa Sanguinetti.

La creación de una Mesa de Trabajo con funcionarios de organismos públicos también la moviliza: “Es un caso de nueva política pública y de diálogo, una protopolítica pública transdisciplinaria, un concepto de modernización de lo público a nivel de la sociedad civil”, se entusiasma, y lo considera “algo impensado”.

Como la transformación social es pertinente a diferentes instituciones, de la mesa participan catorce organismos públicos que se interesan en la cultura comunitaria a nivel federal y aportan dinero para el premio del Concurso de Arte y Transformación Social, cuyo jurado también integra voces de distintas provincias.

Su meta es visible. “Los ministerios de Seguridad en Francia y Escocia, y el de Salud en Inglaterra, invierten cualquier cantidad en community art, aún más que el propio Arts Council. Por eso lo importante de sumar y expandir”, remarca la fundadora de Crear vale la pena.

 

Producir entornos para crear

Entonces creativos: así se llama el programa regional para el desarrollo docente en América latina y el Caribe, que cuenta con el apoyo de la Secretaría de Cultura de la Nación, así como de gobiernos provinciales y municipios. “Es una gran plataforma de puentes. Puentes entre la razón y la emoción”, Sanguinetti, quien dirige esta propuesta tan reconocida como innovadora, que se ha puesto en acción en 51 escuelas públicas del país y alcanza a 20 mil jóvenes.

La misión es viajar a las regiones para seleccionar y entrenar artistas locales con el objetivo de integrar el arte a la currícula escolar abordando las capacidades contempladas en la agenda mundial Educación 2030, que forma parte de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas. “Es un ejemplo –reflexiona Sanguinetti– de innovación educativa donde artistas y docentes generan nuevas maneras de enseñar y aprender. La creatividad está ahí toda vez que haya una persona presente y lo que hacemos es desempolvarla. ¡En eso estamos!”.

 

Cómo conectarse

Crear vale la pena: www.crearvalelapena.org.ar // Facebook: crearvalelapena

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