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Los incendios que afectaron a más de la mitad del país provocaron, entre otras graves consecuencias, una acelerada tasa de extinción de especies, la deforestación de 9.000 km2 de bosques y selvas y la profundización de un desequilibrio con la naturaleza que puede derivar en enfermedades mortales como el Covid-19.

 

Texto Gabriel Tuñez.

 

Un color naranja remarcado en círculos predomina en el norte y centro del país, un panorama que se aprecia todavía más claramente en toda la extensión de la cuenca del Río Paraná. Así pudo verse desde el espacio, por medio de satélites, gran parte del territorio afectado entre septiembre y octubre por decenas de focos de incendios forestales, el 95 por ciento de ellos provocados intencionalmente, según fuentes oficiales. En lo que va de 2020, en medio de la pandemia del Covid-19, alrededor de 900 mil hectáreas (45 veces más que la superficie de la Ciudad de Buenos Aires) de vegetación nativa, hábitat de especies animales y distintas comunidades, fueron arrasados por las llamas, un daño aún imposible de calcular aunque determinante en las condiciones medioambientales de los próximos años.

“Cuando algo se quema provoca una pérdida en la biodiversidad del lugar que es muy difícil de recuperar”, explica a Tercer Sector Manuel Jaramillo, director de la Fundación Vida Silvestre Argentina. El Delta del Paraná; La Cumbre y Alta Gracia, en Córdoba; Tafí Viejo, en Tucumán; General José de San Martín, en Salta, y el Parque Nacional Calilegua, en Jujuy, son algunos de los lugares más afectados por los focos localizados en más de la mitad del país.

Un informe elaborado por el Instituto de Salud Socioambiental de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional de Rosario (UNR) determinó que “el profundo impacto” ocasionado por los más de 35.000 focos de incendio registrados en lo que va del año en las islas del Delta del Paraná generarán un perjuicio sobre el equilibrio ecológico de los humedales, en general y, particularmente, sobre la salud de las poblaciones humanas que conviven en la zona. El documento titulado Incendios en las islas del Delta del Paraná, humo e impactos en la salud socioambiental señaló que los focos se relacionan, principalmente, con el avance acelerado del “sistema extractivista agroindustrial sobre los territorios”, en el contexto de una bajante histórica del Paraná. “Son múltiples los impactos de la exposición al humo y a contaminantes ambientales que repercuten en diferentes órganos y sistemas de los cuerpos humanos, los cuales pueden manifestarse de forma aguda y crónica”, a través de “problemas respiratorios, cardiovasculares y oftalmológicos”, sintetizó la investigación dirigida por el médico Damián Verzeñassi.

Al respecto, un estudio publicado en la revista especializada Cardiovascular Research afirmó que la exposición a largo plazo a la contaminación del aire podría aumentar en un 15 por ciento promedio en el mundo el riesgo de morir por Covid-19.

 

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