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La pandemia obligó a repensar los modelos de consumo y la disposición de los residuos. Varias empresas profundizaron, este año, en sus estrategias de reciclado y reutilización, con miras a reducir el impacto ambiental que se genera con los desechos.

 

Textos Micael Ricco.

 

Alrededor de 45 mil toneladas de residuos sólidos urbanos por día, una tonelada de basura cada dos segundos. Los números, que representan la cantidad de desechos generados a nivel nacional, son elocuentes y asustan. A su vez, son un botón de muestra de una sociedad abocada a producir y consumir mediante una dinámica que va en detrimento de la conservación medioambiental.

Para contrarrestar los efectos adversos producidos por este modelo, la Economía Circular plantea un nuevo paradigma evitando la estructura lineal de extracción, producción, consumo y desperdicio. Este sistema propone reducir la cantidad de desechos mediante acciones alternativas, en las que los residuos puedan ser utilizados como recursos para reingresar en el sistema productivo.

La necesidad de repensar los modelos de consumo conocidos hasta ahora también fue abordada, a nivel integral, en el workshop Economía Circular e Innovación Social desde el Sur Global, organizado por el Instituto de Estudios sobre la Ciencia y la Tecnología de la Universidad Nacional de Quilmes, la Universidad de Exeter (UK) y la Red de Tecnologías para la Inclusión Social (RedTisa), en 2019.

En el encuentro participaron académicos, cooperativistas y empresarios, con el objetivo de generar dinámicas restaurativas y regenerativas desde el propio diseño de productos y servicios. Precisamente, algunas de las grandes industrias fueron las que tomaron la iniciativa a la hora de proponer un modelo superador que permita la reutilización, tanto de la materia como de la energía.

 

Alianzas con impacto

Bajo el lema Un Mundo sin Residuos, Coca-Cola propone múltiples acciones para reducir el ciclo de vida de los envases, desde el diseño hasta su reciclado. Los principales objetivos de la campaña son: recuperar el 100 por ciento de envases y elaborarlos con al menos un 50 por ciento de plástico reciclado para el año 2030 y lograr que el 100 por ciento sean reciclables para 2025.

Para cumplir estas metas, la empresa se unió a la separadora de residuos SRU Ambiental para dar luz al proyecto Ruta Verde, un servicio de recolección diferenciada  focalizado en ocho localidades del interior de Buenos Aires. En paralelo, realiza actividades de Economía Circular junto con cooperativas como Creando Conciencia, Cataratas, Los Carreros y la Fundación Avina.

La compañía también organizó, este año, la primera Jornada de Diálogo sobre Envases Plásticos. La reunión, que se llevó a cabo de forma virtual, contó con la presencia de especialistas, tanto a nivel gubernamental, como privado. Mariale Álvarez, directora de Asuntos Públicos, Comunicación y Sustentabilidad de Coca-Cola Argentina, señaló: “Sabemos que hay un problema del que somos parte, por eso asumimos nuestra responsabilidad de contribuir a la solución”.

Similar es el camino tomado por Nespresso, que desde 2013 cuenta con un programa de reciclaje local, en colaboración con la planta de tratamiento Eittor y la fundación Huerta Niño. Durante 2019, la empresa recicló más de 166 toneladas de material, lo que equivale a 18 camiones de desechos que no fueron a parar a los terrenos del Ceamse.

Además de colaborar con la alimentación de más de 15 mil niños a través de Huerta Niño, la firma cuenta con dos variedades nacionales de cápsulas de café compuestas por un 80 por ciento de aluminio reciclado. La meta es que, para julio de 2021, todos los envases estén hechos permanentemente de este material.

El caso de Cervecería y Maltería Quilmes es paradigmático, ya que basa enteramente su modelo de negocio en la Economía Circular. Desde su plataforma 100+ Sustentabilidad trabajan con el objetivo de que todos sus productos utilicen envases retornables o estén fabricados con materiales reciclados.

“La estrategia se basa en la promoción de los envases de vidrio retornables como hábito de consumo sustentable a partir de las 3R: Reducir, Reutilizar y Reciclar. Cada una de nuestras botellas de vidrio retornable es utilizada 29 veces y, al cumplir su ciclo de vida, es reciclada para volver a hacer una nueva botella”, explicó Vanesa Vázquez, gerenta de Sustentabilidad en la firma.

Por su parte, Danone Argentina y la Fundación Avina vienen desarrollando, desde 2012, un programa de inversión en pos de incrementar el reciclaje, además de fomentar y profesionalizar las tareas de los recuperadores urbanos. En esta nueva etapa, los colaboradores pasaron de ser 3.200 a 4.500, por lo que ambas entidades prevén que, para 2023, se podrán recuperar 4 mil toneladas de plástico. “Estamos orgullosos de este anuncio, que reafirma nuestro compromiso con la Economía Circular inclusiva y que dignifica el trabajo de los recuperadores urbanos, prioriza la inversión social y minimiza el impacto ambiental”, aseguró Agustín Mostany, gerente general de Aguas Danone Argentina.

En consonancia, el director regional de reciclaje inclusivo de Avina, Gonzalo Roqué, remarcó que “la alianza con Danone ha sido clave en nuestra estrategia de reciclaje inclusivo, ya que nos permite ampliar el impacto en este campo tan relevante para la agenda social y ambiental de nuestro país”.

 

Energías renovadas

Uno de los puntos centrales de la Economía Circular es repensar y modificar el modelo extractivista. En esa línea, Unilever se propuso eliminar los ingredientes derivados de combustibles fósiles en sus productos de limpieza y encaró una campaña orientada a reducir un 100 por ciento la utilización de plástico en su producción. Un año después, la compañía destaca el aumento de uso de plásticos reciclados posconsumo (PCR), la implementación de nuevos recipientes para helados hechos de papel reciclable y la formación de equipos especiales para acelerar los procesos de renovación y concientizar acerca de la importancia que tiene la reutilización de los insumos.

“Reafirmamos nuestro apoyo con la lucha contra el cambio climático y la conservación de los recursos naturales para las generaciones futuras”, aseguró Mariana Reñe, gerenta de Sustentabilidad y Comunicación de la multinacional.

En la misma línea, Henkel trazó un plan hacia 2025, con el propósito de lograr que un 100 por ciento del material utilizado para empacar sea reciclable o reutilizable. La idea de la empresa es reducir la utilización de plásticos vírgenes de fuentes fósiles en un 50 por ciento mediante, por ejemplo, la utilización de bioplástico.

Según indicó Ignacio Martínez Sabino, Gerente de Comunicación Corporativa y Asuntos Públicos de Henkel Argentina & Chile, “hacia fin de 2019, el 85 por ciento de los empaques de Henkel fueron reciclables o reutilizables, y la proporción de plástico reciclado en el packaging de los productos de consumo fue del 10 por ciento a nivel mundial”. Cada vez son más las acciones en marcha para lograr que la Economía Circular sea el nuevo paradigma de la producción y el consumo. Quizás a paso lento, pero constante.

 

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