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Organizado por la Mesa Bice, una ONG mundial de protección de la infancia, el Festival de Arte Joven congregó a cientos de chicos de barrios populares de la Ciudad.

 

Texto Silvina Oranges.

 

Es un sábado lluvioso y gris de finales de octubre, pero el patio del colegio salesiano León XIII del barrio de Palermo se va llenando de contrastes y alegría. No hay mal tiempo que valga para el Festival de Arte Joven, que nuclea las actividades que se desarrollan en villas y barriadas populares de la Ciudad de Buenos Aires y el conurbano, con el lema “Los colores de nuestros sueños para transformar el mundo”.

A medida que transcurre la mañana y la lluvia va amainando, se organizan talleres de percusión, sonido, fotografía, grafiti, malabares y baile; muestras de rap, murga, folclore, bachata, cumbia y orquesta. Los protagonistas del día son unos 200 adolescentes y jóvenes de los barrios Puerta de Hierro (La Matanza), de la Villa 21 y Zavaleta de Barracas, Bajo Flores y Villa Soldati; de Ciudad Oculta y de la Villa 20 de Lugano, entre otros.

El festival fue impulsado por la Mesa Bice (Oficina Internacional Católica de la Infancia), conformada por Defensa de Niños Internacional (DNI) Sección Argentina, la Comisión Arquidiocesana de Niñez y Adolescencia en Riesgo, los Hermanos Maristas, Fundación Emmanuel, Fundación Lasalle, Suma Qamaña y la Federación de Asociaciones Educativas Religiosas de la Argentina (Faera).

“Se trata de crear espacios de salvación comunitaria”, dice el padre Gustavo Carrara, designado obispo para las villas por el papa Francisco. “De eso se trata este encuentro: pasamos de las danzas paraguayas típicas de Ciudad Oculta a la murga de Villa Palito. Se muestra lo que dicen, piensan y sienten nuestros pibes y pibas”, dice el cura una vez terminado el festival.

Uno de los organizadores del espacio, el padre Adrián Bennardis, lo cuenta así: “Fue una fiesta con mucho respeto y alegría. Se vivió la diversidad de los distintos barrios. Hubo aire de festival”.

En micros, con mucha expectativa y ansiedad, llegan chicos –junto con sus referentes– del Centro de Referencia para Niños, Niñas y Adolescentes de Luján, del Centro Educativo Comunitario San Marcelo Champagnat de Tigre y del colegio Jesús Obrero, de Merlo.

Y así, los pasillos y rincones del colegio se van llenando de voces y experiencias compartidas. Los chicos de Mundo Villa –un proyecto de comunicación social creado en 2008 por la ONG SOS Discriminación Internacional al servicio de los sectores más excluidos de la Ciudad– montan una radio abierta y los talleres van tomando forma y color.

Hacia el mediodía, en ollas gigantes, jóvenes y no tanto de Ciudad Oculta preparan un guiso de lentejas que será el almuerzo de todos.

“Cuando los chicos entran en acción, con su frescura lo renuevan todo. Cada barrio tiene mucha vida y eso se fue expresando de distintas maneras a lo largo de toda la jornada”, cuenta Florencia Laje, una de las organizadoras.

 

Cable a tierra

Por la tarde, ya sin lluvia en el horizonte, suenan los tambores del grupo de percusión de la parroquia Virgen de Caacupé, de Barracas. Mientras tanto, se escuchan testimonios como los de Matías de Villa Palito –en La Matanza– o Nati de Soldati, sobre lo que significa el arte en sus vidas. Para ellos, la murga y la fotografía representan un cable a tierra frente a los problemas que deben enfrentar en sus barrios, donde la droga figura en el primer puesto.

“El arte salva vidas y hoy nos une. La soledad no le suma a nadie. Se es, se vive, se crece junto con los otros”, reflexiona Guido, que forma parte de Mundo Villa y es el encargado de la animación del encuentro, mientras de fondo se amalgama una mezcla de sonidos entre el jazz, el folclore, el rap y la murga.

Como evaluación de la jornada, el obispo Carrara sostiene: “Hemos visto mucha vida que se expresó de distintas maneras. Hemos bailado, hemos dibujado. Se expresó ese deseo de familia, de caminar juntos. En la vida no nos arreglamos solos. Podemos bien poco si queremos hacer las cosas solos. Si encontramos caminos de hacernos familia, de ser comunidad, vamos a encontrar espacios de salvación, de alegría, de paz y llenos de vida como los que se vivieron hoy”.

La Mesa Bice, organizadora del festival, fue creada en 1948, tiene sede en Francia y es una ONG mundial de protección de la infancia. Actualmente está compuesta por unas 80 organizaciones de todo el planeta que se comprometen en la defensa de la dignidad y de los derechos del niño.

El año pasado se constituyó en Argentina y el festival de arte es la segunda actividad que organiza. La primera fue un encuentro de docentes de los barrios de menores recursos de la Ciudad.

“Con este segundo encuentro quisimos que la voz la tuvieran los jóvenes; ellos dicen lo que son desde el arte. Son espacios de resiliencia comunitaria”, cuenta a Tercer Sector el padre Bennardis, integrante del equipo de curas para las villas de la Ciudad y a cargo de la Comisión Arquidiocesana de Niñez y Adolescencia en Riesgo.

 

 

Cómo conectarse

Mesa Bice: www.bice.org/es

Comisión Arquidiocesana de Niñez y Adolescencia en Riesgo: www.pastoralfamiliar.org.ar

Defensa de Niños Internacional (DNI) Sección Argentina:  www.defenceforchildren.org/es/

-Hermanos Maristas: www.champagnat.org

Fundación Emmanuel: www.emmanuel.org.ar

Fundación Lasalle: www.fls.org.ar/online

Federación de Asociaciones Educativas Religiosas de la Argentina (Faera): www.federacionfaera.orgsssss

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