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A través de una colección de juegos, una docente y psicopedagoga promueve una manera original y efectiva de garantizar que niñas, niños y adolescentes accedan a su derecho a aprender sobre sexualidad.

 

Texto Mariana Fernández Camacho.

 

¿Cómo transformar lo complejo en algo sencillo y divertido? ¿Cómo enseñar y aprender sobre sexualidades de manera lúdica pero sin infantilizar? Así de gigantes fueron los desafíos que se propuso Laura Canals cuando empezó a darle forma a Poner en Juego, un proyecto para ayudar a reflexionar y hacer amigables y más cercanos los contenidos de la Ley Nacional de Educación Sexual Integral (ESI).

“Poner en juego es poner en situación, es exponer, es mostrar y hacer andar. Estoy convencida de que el juego es un gran facilitador, porque permite que aquello que pueda resultar complejo se haga más simple”, explica Canals.

Con esta idea, Laura creó la colección De eso sí se habla, compuesta por tres juegos de mesa que de alguna manera concentran su experiencia como docente, directora y psicopedagoga. El primero, titulado Iguales y diferentes, apela al formato del memotest para conocer y trabajar los órganos sexuales. A contramano de muchos libros de biología que ni siquiera lo mencionan, el clítoris tiene su propia ficha junto con el útero, el pene, la vulva, la polución nocturna, la vagina y las trompas de Falopio. Todas las ilustraciones, a cargo de Laila Ekboir, dan cuenta de la variedad de colores, formas y tamaños de cada órgano.

Similar al chinchón, La edad del pavo es un juego de cartas que se ocupa de los cuerpos en crecimiento. Entonces, en lugar de emparejar por palo y número, se propone agrupar según los cambios físicos que experimentan chicas y chicos al llegar a la pubertad. El juego rompe hielos y tiende el puente a preguntas sobre el uso del corpiño, los pelos que aparecen y los nuevos timbres de voz.

Finalmente, Cíclique –lanzado recientemente– utiliza tarjetas con preguntas, actividades, consignas verdaderas y falsas, y de completamiento para aprender el proceso de la menstruación, desde el primer sangrado hasta la menopausia. A través de un tablero, el juego permite trabajar la diversidad de géneros, al abordar el “ser mujer” aún sin menstruar o “ser varón trans” y tener el período.

Pero la propuesta de Poner en Juego no sólo pasa por cranear materiales lúdicos y didácticos. También se organizan talleres y encuentros de juego en el Centro Cultural Tierra Violeta, del barrio porteño de Palermo.

“Comencé a armar talleres porque me parecía importante acercar a docentes y profesionales que trabajan con niños, niñas y adolescentes propuestas de capacitación con un alto contenido práctico. Mi objetivo es que aquel que concurra a estos espacios se lleve preguntas, inquietudes y materiales posibles para el aula o su espacio de trabajo. No creo en las recetas y no me interesa hacer bajada de línea. Lo que pretendo es que tanto las niñeces como las adolescencias puedan ejercer su derecho a tener educación sexual integral, y para eso son necesarios adultas y adultos capacitados”, asegura Canals.

 

Cómo conectarse

Poner en juego: Facebook: https://www.facebook.com/ponerenjuego/ // ponerenjuego@yahoo.com.ar // WhatsApp: 11 15-5460-7950

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