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Con el aval de César Luis Menotti y la Asociación del Fútbol Argentino, el Club Villas Unidas pretende devolver a los barrios más postergados algo de lo que producen aquellos jugadores que saltan de los potreros al estrellato.

 

Texto Hernán Chiesa.

 

Casi como una certeza, cada uno de los chicos y chicas que llegan al Club Villas Unidas para jugar al fútbol tienen el mismo sueño que alguna vez tuvo Diego Maradona en 1970, cuando aún se lo podía ver en las canchitas de tierra de su Villa Fiorito natal: “Quiero jugar un Mundial y salir campeón”. Pero la idea de quienes pensaron en fundar este club va mucho más allá de la victoria, el éxito o los flashes que seguramente encandilarán a las futuras estrellas del fútbol. En su mirada y en la de muchos, la creación del Club Villas Unidas es histórica, porque “tiene un sentido integral, donde queremos que esté presente la educación, la salud, los valores, la familia, todo lo que tenga que ver con un fuerte anclaje social”. Así lo define su presidente, Fabio Romanella.

La institución, lanzada a principios de este año, está compuesta por 17 organizaciones sociales que asisten y acompañan a diario a personas de bajos recursos en barrios marginales y cuentan con el apoyo y asesoramiento de la Escuela de Entrenadores que dirige César Luis Menotti, ex director técnico del seleccionado campeón en el Mundial de 1978 y actual director de Selecciones Nacionales de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA).

“Fue una idea en conjunto entre las asociaciones barriales y la gente de la escuela de técnicos, porque veíamos que faltaba algo entre lo que se generaba en los barrios con los chicos que jugaban al fútbol y lo que pasaba después, cuando eran profesionales”, contó a Tercer Sector el vicepresidente del Club Villas Unidas, Franco García Dellavalle, quien a su vez es uno de los impulsores del Movimiento Popular La Dignidad.

“Creíamos que era necesario garantizar que aunque sea una parte del dinero de una futura venta de alguno de estos proyectos de futbolistas pudiera volver al barrio en obra pública, en asistencia para la gente, en mejoras en el club”, explicó. Todos recuerdan que Diego salió de Villa Fiorito, pero esa barriada sigue siendo tan humilde como en 1970. Lo mismo con el barrio Fuerte Apache de Carlos Tévez o el Pacheco natal de Juan Román Riquelme, por citar a algunos. “El Club Villas Unidas busca un cambio en esto y es que pueda obtener algo de dinero por los derechos formativos de alguno de estos futuros futbolistas”, remarcó García Dellavalle.

Los chicos y chicas que integren las distintas divisiones del club son y serán vecinos de los barrios más desprotegidos, y ya existe un compromiso de comenzar cuanto antes con la competencia.

García Dellavalle contó que “la gente de la Escuela de Entrenadores es la encargada de hacer la preselección de quienes irán formando parte de la institución. Nosotros ya tenemos una participación permanente en torneos barriales y ése será nuestro semillero”. La idea es que los equipos femeninos comiencen a participar de torneos oficiales a partir de la segunda mitad del año, mientras que los de los varones recién lo hagan en 2020 en las categorías menores. “Ya existe un compromiso de la gente de la AFA para ayudarnos”, dijo el vicepresidente del club.

 

Solo no se puede

El lanzamiento de la institución, bajo el calor del verano en las canchas del porteño Club Atlético Excursionistas, contó con la presencia de Menotti, quien resaltó la necesidad de la formación de “grupos de trabajo, de compañeros y de amigos”.

“Maradona, Messi, Di Stéfano o Sívori necesitaban de sus compañeros, igual que en la vida misma. Los que peleamos por la dignidad tenemos que apoyarnos entre todos, y un equipo de fútbol es eso”, dijo El Flaco, acompañado por ex jugadores de fútbol como Diego Capria y Mauro Navas, entre otros.

Frente al ex director técnico campeón del Mundial de Argentina ’78 había decenas de chicos y chicas que, seguramente, no sabían quién era el que les estaba hablando. Varios admitieron que supieron de quién se trataba por lo que les comentaron allí mismo. Pero sí tenían en claro que ellos estaban unidos con Menotti por una cuestión fundamental: el fútbol.

Jonatan, de 10 años, no dudó en afirmar que “lo más lindo de la vida es jugar al fútbol” y se rió cuando alguien le recordó las palabras de Maradona de su sueño de participar y ganar un Mundial. “Sería increíble jugar algo parecido a él”, dijo.

Pablo, a su lado, dijo que juega de defensor y que todos sus conocidos le decían que tenía que ir a probarse a algún club porque le ven condiciones. Él también quiere jugar en primera y parece haber llegado al club ideal porque, más allá del éxito, tiene sus propios sueños de crecimiento personal: “Quiero aprender inglés, porque si algún día llego a primera y tengo que viajar a otro país, no voy a saber inglés y no voy a saber cómo hacer”, aseguró. Al escucharlo, surgió el orgullo de García Dellavalle con su confianza a flor de piel de que el camino del Club Villas Unidas es el correcto.

Pero las palabras que resumieron el sentido de este flamante club las tuvo Fernando Signorini, durante años preparador físico de Maradona: “Este es un hecho histórico, porque a veces pienso cómo habrá sido el día en que se juntaron hinchas por primera vez para crear un club, o el club más importante del mundo, el que sea. Hoy nosotros somos privilegiados porque esto es raro a nivel mundial. Creo que dentro de muchos años, lo vamos a ver”.

 

Cómo conectarse: Club Villas Unidas: Facebook: facebook.com/ClubVillasUnidas // Twitter: @VillasUnidas // Instagram: @villasunidasclub

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