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Un proyecto colectivo desarrollado desde una red de universidades y en alianza con una biblioteca transforma la realidad de la localidad de La Cárcova, en el partido bonaerense de San Martín.

 

Texto Maia Pelman.

 

El hábitat es mucho más que un techo para vivir, es un lugar que se construye a partir de una historia en común, en donde los habitantes comparten la misma identidad. La lucha colectiva por mejorar las condiciones de vida potencia la solidaridad y la empatía en tiempos donde la realidad exige un cambio de paradigma.

En el margen del río Reconquista y a pocas cuadras de la estación de trenes de José León Suárez se encuentra La Cárcova. Los vecinos conviven con el agua contaminada, la carencia de servicios básicos y el predio del Ceamnse, más conocido como el mayor basural a cielo abierto del país. Para los habitantes del barrio los residuos significan enfermedades infecciosas y trabajo riesgoso, pero también constituyen su principal fuente de ingresos.

En La Cárcova las edificaciones son muy precarias, las calles mayormente no están asfaltadas y los espacios verdes son casi inexistentes. En este marco complejo, la arquitectura propone una alternativa para paliar esta problemática que afecta a los sectores más vulnerables. Desde 2019, una red nacional e internacional de instituciones educativas trabaja en conjunto desarrollando un proyecto de infraestructura y espacio público, con intervención activa de estudiantes y docentes.

Esta iniciativa está integrada por el Instituto de Arquitectura (IA) de la Universidad Nacional de San Martín, las cátedras Taller a77 y Walter Gropius (Fadu, UBA), el colectivo Matéricos Periféricos, el Taller Valderrama (Facultad de Arquitectura, Planeamiento y Diseño, de la Universidad Nacional de Rosario) y el Laboratorio de Dispositivos (Facultad de Arquitectura, Urbanismo y Diseño de la Universidad Nacional de Córdoba) y la Biblioteca Popular La Cárcova y cuenta con el apoyo económico del Servicio Alemán de Intercambio Académico (Daad), la Fundación STO y la ONG Aktion Palca de Alemania.

“No es una obra de arquitectura habitual, donde hay un autor específico, sino que es un proyecto colectivo que reúne distintas universidades. No se da la oportunidad de que las y los estudiantes se encuentren con la posibilidad de construir lo que sueñan y lo que diseñan y éste es un proyecto también de acuerdo y de gestión”, explica Gustavo Diéguez, profesor del Área de Proyecto y Planeamiento del IA.

La iniciativa contempla varias etapas y pone en el centro de la escena a un barrio que irá transformándose en parque educativo. En la primera, se realizó un taller de reflexión y desarrollo del programa de necesidades para la Biblioteca Popular La Cárcova. Después comenzó la construcción del Techo Sombrilla, una estructura de madera que resolvió la demanda de sombra en el predio y se convirtió en un elemento referencial para los vecinos.

 

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