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En las afueras de Paraná, un proyecto agroecológico impulsado por un matrimonio de jubilados rescata los saberes locales, utiliza herramientas de la economía popular y busca fortalecer la identidad cultural.

Texto Gabriel Tuñez.

 

La producción de alimentos sanos, la comercialización de los excedentes en los mercados cercanos y la difusión de las ideas de la agroecología son algunos de los motores de La Porota, un proyecto agrario y educativo que surgió de la conjunción de algunas situaciones y factores, entre ellas, la jubilación de Rita y Tincho, sus impulsores.

“Nuestras jubilaciones dispararon la posibilidad de dedicarle más tiempo a proyectos propios. También fue determinante la necesidad de cambiar la forma de producir alimentos y el contacto con jóvenes que militan en la agroecología”, dice Tincho Martínez, quien junto con Rita está a cargo de esta iniciativa en la localidad de La Picada, a unos 20 kilómetros al este de Paraná, la capital de Entre Ríos.

La Porota se desarrolla en un campo de 20 hectáreas en las que personas de todas las edades interesadas en una producción diferente de alimentos cultivan y cosechan lo propio. Además, el proyecto contempla el dictado de cursos, talleres y charlas de agroecología.

“Buscamos combinar todas las actividades de una granja y coordinarlas asumiendo nuestra falta de conocimientos y experiencia en la actividad campesina. Así es como conviven agricultura, huerta, apicultura y animales”, destaca Martínez.

En La Porota se rescatan los saberes locales y el respeto a la naturaleza y sus procesos biológicos, buscando preservar y mejorar la fertilidad natural del suelo, incorporando herramientas de la economía popular y fortaleciendo la identidad cultural.

El proyecto convoca a quienes se identifican con las ideas de la agroecología y están dispuestos a invertir parte de su tiempo en llevarlas a cabo. La diversidad de sus participantes es grande y va desde una cooperativa de apicultores, algunos criadores de caballos y ciudadanos que quieren cultivar alimentos con sus manos. “Los une el respeto por la naturaleza y la necesidad de alimentarse sanamente”, agrega Tincho.

La actividad se desarrolla en una de las provincias que más productos químicos, algunos de ellos prohibidos por su alta toxicidad, utiliza para la producción de alimentos a gran escala.

“En Entre Ríos todavía son pocos los proyectos agroecológicos y por ahora se dan en campos pequeños. Es necesario unirnos para compartir experiencias y convocar a quienes quieran sumarse. Las evidencias de las consecuencias nefastas del actual modelo agrícola en la salud de la población y en el envenenamiento del ambiente son cada vez más visibles. La necesidad de un nuevo paradigma se torna cada vez más imperiosa”, sostiene Martínez.

 

Cómo conectarse | La Porota: Facebook: La Porota Granja Agroecológica

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