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Cada vez más personas optan por cultivar sus alimentos y comprar en ferias donde se paga un precio justo al productor. Además de obtener beneficios para su salud y el medio ambiente, para muchos esta modalidad se convirtió en un medio para generar ingresos. 

Texto Gabriela Ensinck.

 

Impulsadas por la crisis, y también por una búsqueda de alimentarse mejor y cuidar el ambiente, cada vez más personas arman su propia huerta y eligen comprar alimentos directamente al productor.

“Cultivar los propios alimentos tiene múltiples beneficios: son más saludables, no dañan al medio ambiente y comprando en ferias de comercio justo se ayuda a otras familias a desarrollarse”, dice Gustavo Franco, especialista en permacultura, “un sistema de vida que se enfoca en tres cuestiones éticas: cuidar la naturaleza, a las personas y distribuir con equidad”, define.

“Las ferias del productor al consumidor tienen una lógica diferente a la de los mercados concentrados, donde se retiene la mercadería para que el precio suba y se genera mucho desperdicio. La actual crisis y una mayor conciencia de la mala calidad de los alimentos hacen que la gente se organice en redes y tome un rol activo en la producción y el consumo”, describe.

Gustavo empezó a cultivar verduras en su casa hace veinte años “buscando un cambio de vida”, admite. “Como licenciado en Sistemas, trabajaba muchas horas y en un momento me saturé. Necesitaba conectarme conmigo mismo y con la naturaleza. Me contacté con Pro Huerta y empecé a sembrar con prueba y error. Luego me hice promotor del programa y armé una huerta comunitaria en mi barrio, Don Torcuato. Hoy continúa en manos de los vecinos y se convirtió en un lugar de encuentro, donde se brinda desayuno a los chicos y se hacen talleres y actividades culturales”, relata.

 

Del verdurazo al feriazo

Más allá de la violencia, el feriazo en el que la policía reprimió a productores agroecológicos mientras vendían frutas y verduras en una plaza porteña durante el último verano dejó al descubierto la imagen de un fenómeno que crece.

“Empezamos hace ocho años con los verdurazos, como una medida de protesta positiva en la que se regalaba verdura, y después armamos los feriazos, para que los productores puedan vender el fruto de su trabajo directamente al consumidor”, cuenta Javier Scheibengraf, del emprendimiento Huerta en Puerta y coordinador técnico de la Unión de Trabajadores de la Tierra (UTT).

“Algunos dicen que no se puede producir sin pesticidas ni fertilizantes, pero no-sotros les demostramos que sí. Nuestros productores se ahorran entre 30 y 50 mil pesos mensuales en agroquímicos, sin mermas en la producción”, afirma.

A diferencia de la producción orgánica, que requiere de una certificación (lo cual conlleva un costo adicional), la agroecológica también se realiza sin utilizar agroquímicos ni pesticidas y contemplando aspectos sociales como el respeto a quienes trabajan la tierra y asegurando un precio justo mediante ferias de cercanía y circuitos cortos de comercialización.

 

Producir, consumir y compartir

Karen Lund es licenciada en Ciencias Ambientales y madre de dos niños. “Arranqué a cultivar en casa hace tres años porque no conseguía verdura agroecológica. Después empecé a traer bolsones de fruta y verdura, a hacer compras comunitarias y salirme del supermercado”, detalla.

Al principio armó una lista de distribución por whatsapp con los vecinos y los padres de los chicos del jardín. Después abrió un “nodo” (mercado) en su casa y la lista de productos se amplió: pollos y huevos de campo, quesos de productores biodinámicos de Santa Fe, salsas y dulces elaborados por mujeres campesinas en Mendoza o la Puna.

“Elegir estos productos es mucho más profundo que cuidar la salud –afirma Karen–. Con estas compras, ayudamos al movimiento campesino para que los trabajadores se queden en sus tierras y puedan vivir allí sin tener que emigrar. Además, cada vez que se arma una feria o nodo es un lugar de intercambio y conversación con los vecinos, donde les contamos de dónde vienen los alimentos y productos. Muchos son emprendedores y se compran mutuamente”.

 

Enseñar a cultivar

El programa Pro Huerta funciona hace más de 30 años y “busca que las personas se alimenten produciendo parte de lo que consumen, a partir de huertas agroecológicas en escuelas y comunidades”, comenta Claudio Leveratto, especialista del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (Inta).

La base es la capacitación y no simplemente la entrega de semillas. La huerta es una herramienta pedagógica potente: no sólo se ven temas de biología y ciencias naturales, sino también de matemática –al medir los espacios y calcular la producción–, literatura y ciencias sociales.

Si bien se focaliza en comunidades de escasos recursos económicos, el programa “está abierto al público y en épocas de crisis como el 2001 y ahora vienen cada vez más personas interesadas en alimentarse mejor y generar un ahorro. Se puede hacer una huerta en un balcón y tener macetas de aromáticas en un departamento. El límite no es el espacio, sino las ganas de producir y aprender”, afirma Leveratto.

La producción agroecológica también requiere “un cambio de actitud: dejar de pensar en comer tomate todo el año y acostumbrarse a consumir frutas y verduras de estación”, destaca el especialista.

 

Hidroponia, del hobby al emprendimiento

Sebastián Padin se zambulló en la hidroponia, el arte de cultivar alimentos utilizando solamente agua y soluciones salinas, hace cuatro años, cuando leyó que la Nasa ensayaba este tipo de huertas para llevar población a Marte.

“También había leído que se hace hidroponia en la Antártida y por entonces yo vivía en un departamento, así que arranqué con una huerta flotante en el balcón. Es un sistema que sirve tanto para espacios reducidos como para extensiones mayores si se aplica tecnología y, paradójicamente, se ahorra hasta un 90 por ciento de agua, que de otro modo se perdería en el riego”, afirma.

Al cabo de un año, lo que empezó como un pasatiempo se convirtió en VerdeAgua, un emprendimiento con impacto social y ambiental. “Hoy somos cinco personas. Por un lado damos cursos a particulares y empresas y vendemos kits para huertas hidropónicas urbanas. Por el otro, trabajamos junto a escuelas y ONG para capacitar a los chicos y a sus familias para que cultiven sus verduras y puedan obtener ingresos vendiendo lo que producen”, cuenta.

 

Cómo conectarse

Guía de huertas y mercados comunitarios

Programa Pro Huerta: https://inta.gob.ar/pro-huerta

Sabe la Tierra / Mercados agroecológicos del Productor al Consumidor: www.sabelatierra.com

Unión de Trabajadores de la Tierra / Feriazos y Verdurazos: www.uniondetrabajadoresdelatierra.com.ar

Bolsones de productos agroecológicos: www.facebook.com/ramosgeneralesAlmacen

VerdeAgua / Huertas Hidropónicas, kits, cursos y talleres: www.verdeagua.com.ar

Huerta en Puerta / Productos agroecológicos: www.facebook.com/huertaenpuerta

Feria del Productor al Consumidor

Facultad de Agronomía UBA: www.facebook.com/Feriadelproductoralconsumidorenlafauba/

Comunidad Huerta / Talleres de huerta agroecológica y permacultura, actividades artísticas y culturales en zona Norte del GBA: www.comunidadhuerta.com/portalhuerta/Huertas/espacio-ayni-don-torcuato

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