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Los vecinos de Tigre disfrutan de bancos y mesas de plástico en las plazas sustentables del municipio. Los asientos son producidos por la cooperativa Creando Conciencia, que brinda trabajo a más de 40 familias de zonas vulnerables.

Texto Laura Eiranova.

 

Si las cooperativas deben ser espacios de integración social capaces de responder a necesidades de la población aún en momentos complicados –como analiza Ariel Guarco, presidente de Cooperar y la Alianza Cooperativa Internacional –, Creando Conciencia (CC) es entonces un caso de éxito.

Conformada hace algo más de diez años en el partido bonaerense de Tigre como cooperativa de reciclado dedicada al cuidado ambiental y la reinserción social de ex recuperadores urbanos, Creando lanzó su propia línea de mobiliario urbano y abrió un showroom de 400 metros cuadrados en la localidad de Benavídez.

Creando Equipamiento Urbano se llama la producción de bancos, reposeras y mesas para plazas, jardines, parques, edificios y terrazas realizados en madera plástica, un material elaborado ciento por ciento con deshechos posconsumo y que posee gran resistencia a la intemperie, sin necesidad de tratamientos.

Esos méritos le valieron el sello Buen Diseño Argentino, otorgado en 2017 por el Ministerio de Producción y Trabajo de la Nación, y la posibilidad de estar presente en más de 20 plazas del municipio de Tigre y la Ciudad de Buenos Aires, así como en espacios abiertos de Nordelta, el megaproyecto Puertos del Lago en Escobar y el Hotel Sheraton del barrio porteño de Retiro.

 

Economía circular

La producción de equipamiento completa la cadena de valor de CC, que empieza por la recolección de residuos, el separado, el enfardado, la adquisición de la madera plástica, y culmina con el diseño, la fabricación y la venta.

Y los miembros de la organización viven este proceso con gran orgullo y satisfacción. Noelia Segovia, su presidenta, admite a Tercer Sector que los resultados superan las expectativas que tuvieron en un comienzo. “Poder salir al mercado con tan buenos productos nos permite lograr una mejor calidad de vida para los socios y un mayor crecimiento para la organización”, considera.

Recuerda que la cooperativa se gestó en 2006, frente a la preocupación de los vecinos de Benavídez sobre la disposición final de la basura y las condiciones precarias de trabajo de los mal llamados cartoneros. “La idea original era darles un ingreso digno y que su trabajo pueda hacerse a través de camiones –repasa Segovia –. Hoy son 47 socios, 47 familias que viven en lugares muy vulnerables y, para la mayoría, el trabajo en la cooperativa es su principal ingreso”.

Los socios ingresan a través del Monotributo, lo que les permite contar con aporte jubilatorio y obra social, y la cooperativa siempre cuenta con excedencia justa. “Estimamos lo que podemos llegar a ganar al final del ejercicio para tener un retiro de excedente anticipado. Entonces, una vez que brindamos el servicio, lo cobramos y lo distribuimos”, explica.

Segovia lleva puesta la camiseta de CC desde los inicios. Comenzó como separadora de residuos, luego fue administrativa, tesorera y ahora ejerce la presidencia. “Es un proyecto que realmente funciona – expresa Noelia – y vemos sus resultados en el progreso económico de las familias que lo conformamos”.

 

Crear desde cero

La idea de realizar equipamiento urbano fue pensada hace tres años por la diseñadora industrial Mercedes Ceciaga, socia fundadora de Creando junto a Ramiro Martínez. El equipo de producción tenía originalmente tres miembros que, gracias al crecimiento de la unidad de negocios, se extendió a cinco. Se capacitaron como carpinteros y soldadores, y son ellos los que realizan la totalidad de los bancos.

“Fue crucial el acompañamiento del Municipio de Tigre – remarca Segovia –, que nos convocó para complementar su proyecto de plazas sustentables, que también cuentan con juegos con plástico reciclable y sendas aeróbicas”.

Recientemente, la cooperativa lanzó una línea de huertas producidas también con madera plástica reciclada que ya se encuentra en algunas delegaciones municipales y polideportivos. Ese proyecto también cuenta con un gran logro: “La gente del Inta (Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria), con quienes trabajamos en el Programa Prohuerta, nos contactó para llevar nuestra huerta a la Casa Rosada”, cuenta Segovia.

El material que da origen a los productos de Creando Conciencia genera un alto grado de concientización sobre recolectar, separar, clasificar y reciclar residuos. La cooperativa dicta cursos de capacitación para la separación en origen, lo que colabora fuertemente en el trabajo de los recicladores. Sus integrantes son todos promotores ambientales, certificados por la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires (UBA).

Asociada a la Federación de Cooperativas de Trabajo de la República Argentina (Fecootra), CC es uno de los pocos destinos sustentables en la provincia de Buenos Aires para recepcionar y garantizar la trazabilidad de los residuos reciclables.

“El trabajo territorial es fundamental, porque creemos en el trabajo social como la única manera de construir una sociedad más justa y segura para todos”, dicen y pregonan, con la misión de seguir creando conciencia.

 

Cómo conectarse

Creando conciencia: www.creandoconciencia.com.ar // Showroom: Sarmiento 1757, Benavídez.

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