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Si bien sus perfiles fueron cambiando en el último cuarto de siglo, los líderes sociales siguen compartiendo un propósito: generar más y mejores condiciones de vida para todos en la sociedad.

Texto Marysol Antón.

 

A mediados de la década del noventa, los diarios y las revistas empezaban a reflejar un movimiento que apenas comenzaba en la Argentina. En sus comienzos, dependía de las individualidades y luchaba por hacer visible sus causas. Eran los líderes sociales, los que alzaban la voz para denunciar lo que no funcionaba, los espacios de mejora y qué debía hacerse desde la sociedad civil para comprometer a las empresas y al Estado con el objetivo de que se sumen. En este contexto, asociaciones como Avina y Ashoka tuvieron un rol clave para impulsar el desarrollo de estos promotores de cambios.

“En esa época buscábamos líderes con visión, misión y valores. Que vieran soluciones donde otros solo veían problemas, que actuaran desde la sociedad civil, una ONG o una empresa. El objetivo era fortalecer el capital social en el país. Elegíamos a los líderes pensando en armar una red de personas que se interesaba y actuaba por lo público”, cuenta Andrés Abecasis, director de Innovación de la Fundación Avina.

Por su parte, María Mérola, directora Ejecutiva de Ashoka Argentina, Uruguay y Paraguay, pone el foco en los más de mil emprendedores sociales que reclutaron a finales de los noventa. “Era evidente que habíamos alcanzado uno de nuestros objetivos principales: establecer el campo del emprendimiento social. Se habían formado otras organizaciones para apoyar el trabajo de los emprendedores sociales más prometedores en diversas etapas de su desarrollo individual y organizacional. Los programas de emprendimiento social eran un elemento básico de las escuelas de negocios y de política pública en los Estados Unidos y otros países, y una industria creciente de investigadores y empresas –incluyendo servicios profesionales, abogados, consultores, académicos y asociaciones comerciales– había evolucionado para estudiar y acelerar el trabajo de los emprendedores sociales”, detalla.

Claro está que el recorrido y los cambios sociales van dejando su huella en los perfiles de estos líderes. “Hoy son más jóvenes e innovadores, hay más presencia femenina y de los derechos de género. Además, sus egos se han achicado, se permiten fallar y son irreverentes”, describe Abecasis, y agrega que “la sociedad civil es más abarcativa, se expresa en otros roles y nuevos movimientos, y los liderazgos manifiestan estas miradas sobre el mundo. Los primeros años decíamos que eran islas de esperanza, hoy ya no lo son, buscan cambios sistémicos, van a las causas de los problemas y que las soluciones se puedan escalar”.

 

La suma de todos

“Lo que aprendimos en Ashoka, después de casi cuarenta años de identificar y acompañar a escalar a los emprendedores sociales más innovadores en todo el mundo, es que hoy no podemos darnos el lujo de solo tener algunos emprendedores innovadores sociales disruptivos. El contexto está caracterizado por el cambio constante, por la permanente innovación en la tecnología y en la forma en que nos relacionamos, y en los problemas que también enfrentamos como sociedad. Ese mundo requiere que todas las personas estén conectadas y estén poniendo en práctica la capacidad de ser agente de cambio”, observa Mérola.

En este sentido, desde Avina sostienen que en la actualidad para generar los cambios hay que apuntar a procesos de colaboración. “A nivel mundial trabajamos con más de siete mil líderes que se integran en estos procesos, ya no van las individualidades. Ellos abarcan temas como la innovación social, nuevos modelos de negocios, cuidado del ambiente y cambio climático, diversidad, inclusión, democracia, transparencia y Derechos Humanos, entre otros”, enumera Abecasis.

Mérola concuerda con esta visión y completa: “Los agentes de cambio son especialistas en encontrar variedad y riqueza de recursos para lograr hacer realidad su visión de cambio social e involucrar a otros. Muchas veces, la escasez se traduce en otras cosas y aquí es donde la creatividad y la capacidad para que otros colaboren generando soluciones innovadoras se pone realmente en juego. Especialmente en nuestra región de países del sur, donde no abundan los recursos, vemos mucho estas cosas. Y esto nos genera esperanza en cómo las personas y los ciudadanos pueden generar cambios a partir de la colaboración y no a partir de liderazgos individuales”.

 

Cómo conectarse

Fundación Avina: www.avina.net

Ashoka: www.ashoka.org/es-ar

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