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Varias iniciativas surgidas del ámbito social se posicionan como proveedoras de las grandes compañías y así ganan escala. Cuáles son los principales desafíos que enfrentan. Y por qué son elegidas por las áreas de compras.

 

Texto Flor Beniaminovich.

 

El objetivo principal de las empresas sociales es mitigar un problema que afecta a una comunidad, una falla del mercado o una desigualdad en la distribución. Generan rédito económico y no obedecen a un modelo filantrópico. Formar parte de la cadena de valor de las grandes empresas tradicionales les permite ganar escala, pero también las enfrenta a múltiples desafíos.

“Este tipo de empresas crecen cuando entienden que tienen que generar estrategias comerciales y dejan de percibirse como una ONG. Es importante que inviertan en generar una marca social, tienen que ser competitivas y comunicar bien su producto. A su vez, tienen más potencial de convertirse en proveedores de grandes empresas, cuando ingresan por el área de Compras o Recursos Humanos. Las empresas sociales son negocios que pueden facturar y exportar. No tienen por qué ser emprendimientos chiquitos”, explica Jessica Oyarbide, una de las fundadoras de Ekhos, un proyecto que fomenta redes de impacto.

Movimiento Darte es un emprendimiento social vinculado a la educación, que nació en el 2011. La propuesta era la de dar cuadernos personalizados a chicos que tuvieran menos oportunidades escolares, para que puedieran aprender, escribir, dibujar y pintar. Por cada cuaderno comprado se dona otro a un chico que lo necesita. En 2015 se sumó, para darle mayor empuje e impacto al proyecto, ROOM23, una agencia de publicidad con experiencia en el campo social.

“Hace un mes tomamos la decisión de separar estructuras con la agencia de publicidad y armar una razón social diferente. Estamos en proceso de lograr la certificación B. Antes de certificar ya nos habían abierto las puertas en muchos lugares, pero ahora vamos a tener más oportunidades”, cuenta Sergio Novikov, director ejecutivo de Movimiento Darte, quien reconoce que la agencia fue de mucha ayuda al principio para sostener el proyecto porque la necesitaban como espalda financiera. Las empresas suelen demorar en pagar a los proveedores y Movimiento Darte no podía retrasar el pago de sus colaboradores. Hoy ya cuentan con 165 clientes fijos.

 

Superar barreras

RedActivos, un proyecto de La Usina Asociación Civil, se dedica al desarrollo, comercialización y distribución a gran escala de productos y servicios elaborados por trabajadores con discapacidad. “Desde el momento en que nació la organización intentamos romper con el modelo tradicional en términos de financiamiento. Esta red la empezamos a plasmar en 2005 y en 2008 efectuamos la primera venta. Recién en 2011 alcanzamos el punto de equilibrio. Hoy, la red está integrada por 630 trabajadores”, comenta Javier Lioy, director del proyecto.

La primera barrera que enfrentó RedActivos fue la mirada de las empresas, que querían relacionarse con la organización a través de una compra asistencialista. “Nunca quisimos posicionarnos desde ese lugar. No podían vernos como parte de su cadena de valor”, agrega Lioy.

Arbusta es una empresa que brinda servicios de aseguramiento de calidad de software, datos e interacciones a grandes, medianas empresas y gobiernos en sus procesos de transformación digital. Genera primer empleo y un punto de inflexión en el futuro profesional de jóvenes de alto potencial que el mercado laboral actual no mira. “A medida que fuimos creciendo y posicionándonos como empresa de tecnología, logramos que nos recibieran las áreas de compras. Antes, necesitamos apoyo del área de sustentabilidad. Arbusta tiene una propuesta de valor distinta que tiene que ver con el equipo que la conforma. Cuando hablamos con un potencial cliente, le explicamos cómo se desarrolla el talento. Llegar hasta donde estamos hoy sigue siendo un trabajo duro”, cuenta Clemencia Nicholson, Directora de Finanzas de Arbusta.

Ella explica que las ventas tienen que ser el driver del crecimiento. “A medida que tenemos más demanda, el equipo va creciendo. En dos meses, Arbusta tiene una persona productiva lista para facturar. Se necesita un mes para la selección y otro mes para que aprenda a trabajar trabajando”, detalla.

 

Qué dicen los clientes

Para la incorporación de una ONG, emprendimiento social o de producción inclusiva, como proveedor, Carrefour tiene en cuenta criterios relacionados con su capacidad de producción, fechas de entrega y las autorizaciones correspondientes de cada producto para su venta. Cuando por distintas razones, como por ejemplo volumen, no es posible la comercialización en las góndolas, Carrefour ofrece espacios en las galerías comerciales, ubicadas detrás de la línea de cajas, para que las ONG o emprendedores puedan ofrecer sus productos a los clientes que transitan por la sucursal. Actualmente trabaja en distintos proyectos con proveedores como Media Pila, Vida Silvestre, La Usina, Gota, Fundación Pámpanos, San José Providente, Pro Yungas, La Juanita, entre otras.

Por otra parte, del total de los proveedores de Cervecería y Maltería Quilmes, un 70 por ciento son pymes y también hay organizaciones y empresas sociales, con los que desarrollan acciones de impacto social o ambiental. “En el caso de las ONG o empresas sociales, por su naturaleza logran aportarnos de una mirada que nosotros no tenemos, lo que nos ayuda a tener una visión distinta de la manera de hacer las cosas”, señala Vanesa Vázquez, jefa de Sustentabilidad.

La responsable de RSE de Prudential Seguros Jesica Lores enfatiza: “Más allá de que tenemos en cuenta el impacto que generan, las empresas sociales no dejan de competir con los proveedores tradicionales frente al área de compras. Existe una idea de que el producto o servicio de una empresa social no va a tener la mejor calidad o precio. Sin embargo, ése es un prejuicio. Este tipo de organizaciones crecieron mucho en los últimos años, trabajan cada vez con más empresas y conocen todos los requisitos”.

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