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Las compañías que asumieron un rol activo en favor de las comunidades donde operan analizan cómo evolucionó la responsabilidad social en el país en las últimas décadas.

Textos Rocío Galván.

 

Las acciones aisladas, con efectos no medidos, y sin estrategia con mirada de largo plazo ya pertenecen al pasado. En los últimos 25 años en la Argentina el sector privado dio varios pasos adelante en materia de responsabilidad social que dejó de ser una materia optativa para convertirse en parte de la estructura de la gestión de los negocios.

Las empresas locales percibieron esos cambios y asumieron su rol en este proceso que las involucra como actores clave que deben trabajar en conjunto con el Estado y la sociedad civil. El cuidado del entorno, la inclusión, la transparencia, la equidad de género y la diversidad son algunos de los valores que rigen como guía, sintetizados en los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) adoptados por la ONU en septiembre de 2015. Referentes de empresas en Argentina reflexionan acerca de “Cuáles fueron los principales logros alcanzados en materia de Sustentabilidad en estos 25 años”. Y lo hacen en base a la experiencia que atravesaron para llegar a esta nueva etapa, cómo fue el proceso de adaptación y aprendizaje y el desafío de desarrollar negocios con impacto social, económico y ambiental.

 

Constanza Gorleri, gerenta de Sustentabilidad de Banco Galicia: “El mayor logro fue la evolución que se dio de la filantropía al concepto de sustentabilidad, en donde la construcción del bien común se realiza en base a tres dimensiones: económica, social y ambiental. Para esto fue necesario que las organizaciones alineen su estrategia de sustentabilidad a la propia del negocio, impulsando iniciativas en torno de esta nueva forma de gestionar y evaluar los resultados. En esta línea comenzaron a realizarse programas que requirieron de nuevas alianzas entre todos los sectores y que realmente potencian el desarrollo sustentable. Este cambio de paradigma y de concepción fue lo que posibilitó establecer relaciones de cooperación entre los diferentes actores permitiendo, así, la evolución de la sustentabilidad y su establecimiento en la agenda”.

Claudio Giomi, Gerente Corporativo de Sustentabilidad de Grupo Arcor: “Lo que cambió no son los conceptos sino el contexto. Las empresas están llamadas a cumplir un rol fundamental: ir más allá del ámbito específico de acción económica, para desempeñar un activo rol ciudadano: mirar no sólo al mercado, sino a la sociedad en su conjunto. Esta nueva conciencia reconoce que el sector empresario tiene un papel relevante para impulsar las transformaciones necesarias que resulten en una sociedad más sustentable. Para lograrlo será clave continuar interpelando la lógica de negocio que privilegia únicamente el crecimiento y la rentabilidad a cualquier costo, resaltar la necesidad de cambiar los modelos de gestión empresarial para incorporar en sus estrategias de negocio al desarrollo sustentable, y velar por la unión de la ética con la responsabilidad socio-ambiental”.

 

Betina Azugna, gerenta de RSE Grupo Sancor Seguros: “Los logros giran en torno de la contribución de los sectores público y privado a los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Los consumidores exigen conocer cómo son elaborados los productos y gestionados los servicios para definir su evaluación de las marcas. Las políticas de género se incrementaron debido a los movimientos y a respaldos de organizaciones como ONU. La necesidad de adaptación contra el cambio climático centralizó las estrategias de las empresas en cumplir las metas de los ODS. El enfoque de empresas y Derechos Humanos va tomando forma y se comienza a exigir que rindan cuentas en ese aspecto. Las nuevas tecnologías como Blockchain son facilitadoras de la inclusión financiera. Y las iniciativas como GRI o Pacto Global son más exigentes y exhaustivas”.

 

Vanesa Marignan, gerenta Banca Responsable de Banco Santander: “En los últimos años se reforzó la importancia de que gobiernos, empresas, organizaciones y la comunidad avancemos juntos, sin comprometer las necesidades de las generaciones futuras. También se hizo cada vez más necesario reportar con transparencia y dar cuenta del impacto que tenemos las empresas en la sociedad y el ambiente. De esta forma surgieron guías, certificaciones y membresías vinculadas a la sostenibilidad, que nos ayudan a enmarcar nuestro trabajo, buscar oportunidades de mejora y establecer nuevos objetivos. Buscamos crecer de manera inclusiva y sostenible, llevando adelante iniciativas que nos permitan desarrollar un modelo de negocio cada vez más responsable. Para lograrlo, es necesario generar alianzas, redes de trabajo que potencien e impulsen proyectos de triple impacto”.

 

Andrea Dala, gerenta de Asuntos Públicos de ArcelorMittal Acindar: “Es un logro haber instalado el tema en la agenda y que progresivamente sea considerada una cuestión estratégica para las empresas. Resulta positivo que haya una mirada que no se reduce sólo a lo ambiental; hoy estamos más cerca de trabajar en empresas de triple impacto, que amplían su visión al desarrollo económico y social respecto del entorno en el que operan y contemplan aspectos centrales como la ética, la integridad, la equidad de género, la inclusión y diversidad. Finalmente, es importante que en el mundo corporativo haya cada vez más conciencia de que la sustentabilidad no es sólo una manera de trabajar, sino la única forma de hacer las cosas, dado que las empresas que no integren la sustentabilidad al corazón de su negocio dejarán de tener licencia social para operar”.

 

María Constanza Ferrer, gerente de Sustentabilidad de Telecom Argentina: “Las empresas, en su articulación con el Estado y la sociedad civil, han logrado en estos años hacer foco en el cuidado del medio ambiente, contemplando el uso de energías renovables y garantizando el cuidado de los recursos naturales; ofrecen mayor información sobre el origen de productos y servicios; disponibilizan productos sustentables accesibles; abordan cuestiones de género; incorporan medidas de equilibrio personal-laboral para un mejor estilo de vida de los empleados, y colaboran en la transformación de los negocios y del futuro del trabajo. En Telecom desarrollamos una estrategia innovadora de integración de la sustentabilidad al negocio como aliada de la gestión operativa, con un enfoque que potencia los beneficios de la tecnología en el desarrollo del país y su gente”.

 

Fernando Huergo, Director de Comunicaciones Corporativas de Siemens S.A. Argentina: “Hace 25 años, los programas de RSE focalizaban principalmente en acciones filantrópicas y políticas medioambientales aisladas, sin programas estratégicos y poco relacionados con los negocios de las compañías que las llevaban adelante.

La transición del concepto RSE a Sustentabilidad es parte de un cambio que hoy implica un enfoque más abarcativo y transversal, incorporando políticas que aseguren procesos productivos sustentables en la cadena de valor, cumpliendo estándares que contribuyan a mitigar el impacto ambiental y apunten a mejorar la calidad de vida de las personas, de modo de generar un impacto positivo en la sociedad.”.

 

Silvina Oberti, gerente de Sustentabilidad de YPF: “La RSE evolucionó sustancialmente tanto en Argentina como en el mundo, impulsada por clientes, reguladores y el mercado. Pasó de filantropía a inversión social integrada a una estrategia más comprensiva de la sustentabilidad corporativa.

Las compañías asumieron el compromiso con la creación de valor compartido a largo plazo, mediante una gestión activa de su impacto económico, social y ambiental. Hoy, las empresas argentinas se enfocan en ejes de sustentabilidad, como la contribución a los ODS; Gobierno ético y transparencia; Economía circular y eficiencia energética;  DDHH; Diversidad; Medición de triple impacto y comunicación sistemática con grupos de interés”.

 

Cecilia Hancevic, coordinadora general Fundaciones Grupo Petersen: “En los últimos años, la incorporación de la sustentabilidad de manera transversal a las compañías comenzó a marcar la agenda de prioridades en temas relacionados con la comunidad, contribuyendo, en especial al desarrollo social y productivo de las regiones, a través de programas sustanciales.

Puede verse un cambio de paradigma en los proyectos que se llevan adelante en el país, marcando los programas de educación como un hecho pilar que promueven el conocimiento y aportan a la innovación de las iniciativas. Esto permite contribuir con la agenda de Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU en los temas de Educación de calidad”.

 

Vicente Amadeo, jefe de Relaciones con la Comunidad, de Ledesma: “Para pensar la sustentabilidad en los últimos tiempos, menciono dos grandes hitos: el primero es el auge de las Organizaciones de la Sociedad Civil (OSC) de principios de siglo producto de la crisis económica y social de 2001 y el segundo hito fue todo el proceso de elaboración de la ISO 26.000 y su publicación en 2010, lo que sin dudas refleja el crecimiento de la agenda de sustentabilidad en el sector privado. Se trata de un crecimiento notable en dos sectores no tradicionales, desde donde se solía pensar la provisión de políticas públicas en una sociedad y en nuestro país en particular. Esta tendencia seguirá vigente para y generará impacto en materia de políticas sociales, ambientales y de transparencia y buena gobernanza”.

 

Karen Vizental, VP de comunicación corporativa y sustentabilidad Unilever Latinoamérica: “La sustentabilidad ganó terreno, tanto dentro de las compañías como en los diversos sectores de la sociedad. Hoy, los ciudadanos demandan un compromiso por parte de las organizaciones y buscan marcas que tengan un propósito. Esto exige que las compañías piensen los negocios con un triple impacto, no sólo para su sostenibilidad en el largo plazo sino, también, por la propia demanda de los consumidores. Para Unilever, la sustentabilidad es un buen negocio y desde los inicios de nuestro Plan de Vida Sustentable, demostramos que podemos ofrecer un crecimiento consistente, rentable, competitivo y responsable. En 2018 nuestras marcas sustentables crecieron un 69% más rápido que el resto de nuestro negocio y están entregando el 75% del crecimiento total de la facturación de la compañía”.

 

Paula Solsona, Gerente de Asuntos Sociales de Banco Hipotecario: “El desarrollo sostenible plantea el desafío de promover el crecimiento económico, social y la protección del medio ambiente de manera equilibrada. Desde el Pacto Global, pasando por los Objetivos de Desarrollo Sostenible, la Argentina reconoció la importancia de generar consensos clave.

En estos 25 años, la RSE supo contribuir a que el mundo empresario conforme ecosistemas que velen por el bien común, demostrando que la sustentabilidad es transversal al negocio. Se conformaron diversas organizaciones que nuclean empresas e instituciones, aportando profesionalismo y rigurosidad en la creación de estrategias de triple impacto y contribuyendo a la articulación público-privada. La RSE invita a actuar  responsablemente, constituyéndonos como ciudadanos comprometidos con el futuro”.

 

Opinión

La evolución del sector // Por Luis Ulla *

En el sector de la RSE y Sustentabilidad ha habido una evolución notable a nivel conceptual. Hace 25 años, el desafío era que la gente comprendiera que no se trataba de filantropía y que no era algo que debía hacerse luego del horario de oficina, sino que tenía que ver con decisiones de negocio. Hoy, ese concepto está notablemente afianzado.

Un factor clave en este proceso fueron las comunicaciones 4.0, ya que la difusión de la información cambió la manera en que los consumidores eligen los productos o servicios. Hoy se pone un fuerte acento en la trazabilidad, en asegurar las condiciones totales con las que un bien o un servicio an sido elaborados. En un mundo que cambia, esto también es fundamental para ser competitivo. Después de 25 años es una alegría mirar esa transformación.

Otro logro importante fue la difusión del concepto de Responsabilidad Social sin la E (de Empresaria). Eso generó una expansión hacia otros sectores y tuvo un impacto en el mundo de las universidades, quienes incluyeron la temática en carreras de grado y posgrado. Sin duda eso va a dar fruto en los próximos años.

Por otro lado, Argentina sigue teniendo muchos de-safíos. El primero es nacionalizar el tema, ya que hoy está concentrado en pocas ciudades. El segundo, salir de las empresas grandes y llevarlo a la gestión cotidiana de las pymes que están más cerca de las comunidades y clientes. El tercer desafío es perder la estacionalidad: este sector no ha escapado de la realidad económica y, cuando hay signos de crisis, es una de las primeras áreas donde se sienten los recortes.

* Director de Iarse.

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